16 de Noviembre: Santa Gertrudis


Santa Gertrudis la Magna

Santa Gertrudis, también conocida como Santa Gertrudis la Grande o incluso como Santa Gertrudis la Magna (1256-1301) fue una religiosa benedictina alemana, de gran cultura filosófica y literaria, que destacó por su don de contemplación. Santa Gertrudis es considerada como la patrona de las personas místicas, porque ella fue la primera gran mística de quien se tenga historia.

Santa Gertrudis fue además la primera en propagar la devoción al Sagrado Corazón y el culto a San José. Los demás santos que después propagaron estas devociones se basaron en revelaciones recibidas por esta gran mística.

Nació en Eisleben (Alemania) en el año 1256. Su nombre Gertrudis, es una palabra que en su idioma significa «fiel defensora» (ger = defensora, trud = fiel).

A los 5 años fue llevada a estudiar al convento Benedictino de Helfta, que se fundó en 1229, en los suburbios de Eisleben –ciudad en la que nació Lutero-, y que duró hasta su disolución en 1546 . En este lugar demostró tener cualidades excepcionales para el estudio. Sobresalía entre todas por la facilidad con la que aprendía la literatura y las ciencias naturales, y por su modo tan elegante de emplear el idioma. Recibió una educación científica teológica extremadamente completa. Su tía, Santa Matilde, otra gran mística, que frecuentemente recibía mensajes de Dios era la rectora de dicho convento.

Hasta los 25 años Gertrudis fue una monja como las demás, dedicada a la oración, a los trabajos manuales y a la meditación. Solamente que sentía una inclinación sumamente grande por los estudios, aunque era a los estudios mundanos de literatura, historia, idiomas y ciencias naturales. Pero en esa edad recibió la primera de las revelaciones que la hicieron famosa, y desde aquel día su vida se transformó por completo.

Las Revelaciones de Santa Gertrudis

Alrededor de sus veintiséis años, Santa Gertrudis tuvo la primera de sus revelaciones. Cuando iba a acostarse, le pareció ver al Señor en forma de joven.

«Aunque sabía yo que me hallaba en el dormitorio, me parecía que me encontraba en el rincón del coro donde solía hacer mis tibias oraciones y oí estas palabras `yo te salvaré y te libraré. No Temas.` Cuando el Señor dijo esto, extendió su mano fina y delicada hasta tocar la mía, como para confirmar su promesa y prosiguió: `Has mordido el polvo con mis enemigos y has tratado de extraer miel de las espinas. Vuélvete ahora a Mí, y mis delicias divinas serán para ti como vino.`»

Entonces se interpuso un seto de espinos entre los dos. Pero Gertrudis se sintió como arrebatada por los aires y se encontró al lado del Señor:

«Entonces vi en la mano que poco antes se me había dado como prenda, las joyas radiantes que anularon la pena de muerte que se cernía sobre nosotros.»

Desde esa fecha, Gertrudis que antes se había dedicado a lecturas mundanas, cambió por completo su preferencia en cuanto a lo que leía y dedicó todos sus tiempos libres a leer la S. Biblia, y los escritos de los santos padres, especialmente San Agustín y San Bernardo. Ella dice: «cambié el estudio de ciencias naturales y literatura, por el de la teología y la Sagrada Escritura». Y en sus escritos se notará en adelante que su ciencia la ha ido a beber (después de las revelaciones que Dios le hizo) en los libros sagrados de la Biblia y de los santos.

«Heraldo de la amorosa bondad de Dios»

En sus 47 años de vida, Santa Gertrudis copiaba pasajes de la Sagrada Biblia (en ese tiempo todavía no existía la imprenta y todo había que escribirlo a mano), componía explicaciones de la Sagrada Escritura para darlas a las otras religiosas, y sufría en silencio sus enfermedades que no eran pocas. Pero internamente su vida era muy distinta, porque dialogaba con Dios a cada instante.

Jesucristo le dijo un día: «Gertrudis, tú serás mi heraldo» (Se llama heraldo el que transmite mensajes de un superior). Y ella escribió en cinco libros los mensajes que recibió en sus revelaciones, y a su obra le puso por nombre: «Heraldo de la amorosa bondad de Dios». A esta obra que se ha hecho famosa entre todas las personas que se dedican a la mística, se le ha llamado también: «Revelaciones de Santa Gertrudis». Allí se contienen visiones, comunicaciones, y experiencias místicas, y estas experiencias se han repetido después en muchas otras almas santas como por ejemplo San Juan de la cruz, Santa Teresa, Santa Magdalena de Pazzi, Santa Gema y muchísimos santos más.

Dice la santa que un día vio que de la herida del costado de Cristo salía un rayo de luz y llegaba al corazón de ella. Desde entonces sintió un amor tan grande hacia Jesucristo, como nunca antes lo había experimentado.

Muerte de Santa Gertrudis

Santa Gertrudis sufrió diez años de penosas enfermedades. Hacia el final de su vida, Santa Gertrudis sufrió durante semanas como resultado de un derrame cerebral. Murió el 17 de Noviembre (Su fiesta se celebra el 16 de noviembre) de 1301 o 1302. Tenía alrededor de los cuarenta y cinco años.

La devastación del Monasterio de Helfta y su biblioteca en 1342, poco después de la muerte de Santa Gertrudis también tuvo graves consecuencias para la transmisión y conservación de sus documentos.

 

Oración de Santa Gertrudis

Por tu Corazón herido, querido Señor, traspasa el mio tan profundamente con el dardo de Tu amor, que ya no pueda mas contener cosas terrenas sino que sea gobernado tan solo por la acción de Tu divino amor.

 

Oración de Santa Gertrudis para librar 1000 almas del purgatorio

Padre eterno, yo te ofrezco la preciosísima Sangre de tu Divino Hijo Jesús, en unión con las misas celebradas hoy día a través del mundo por todas las benditas ánimas del purgatorio.

Por todos los pecadores del mundo. Por los pecadores en la Iglesia universal, por aquellos en propia casa y dentro de mi familia. Amén.

Fuentes

https://www.corazones.org/santos/gertrudis_grande.htm

https://www.aciprensa.com/recursos/biografia-de-santa-gertrudis-5043

Adaptado por Proyecto Emaús