16 de Julio: Nuestra Señora del Carmen

Nuestra Señora entrega el escapulario a San Simón Stock.

¿Cuál es el vínculo entre Nuestra Señora de Fátima y Nuestra Señora del Monte Carmelo, ya que Ella se mostró vistiendo el hábito carmelita en una de las apariciones? Usted sabe que en las apariciones de Fátima, Nuestra Señora normalmente llevaba un hábito blanco con un adorno de oro y un cinturón de oro en la cintura. Pero durante aquella aparición a los niños cuando ocurrió el milagro del sol, Nuestra Señora apareció usando el hábito carmelita que representa los gloriosos misterios del Rosario.

Nuestra Señora no hace nada por casualidad, así que la primera pregunta nos lleva a formularnos otra: ¿Cuál es la relación entre Nuestra Señora del Carmelo, los misterios gloriosos y Nuestra Señora de Fátima?

La invocación de Nuestra Señora del Carmelo se origina en el Monte Carmelo en Tierra Santa, donde los ermitaños en tiempos del Antiguo Testamento, solían vivir orando, en espera de aquella  Virgen Madre, que según las profecías,  traería la salvación para toda la raza humana.

Seguían el ejemplo de Elías, el Profeta, que estando en el Monte Carmelo oraba por la salvación de Israel, que atravesaba por una terrible sequía, cuando de pronto avistó una pequeña nube en el lejano horizonte . Esperaba que trajera la lluvia tan necesaria a Israel. La pequeña nube creció en tamaño y cubrió todo el cielo, y finalmente llegó la esperada lluvia para salvar a su pueblo.

Nuestra Señora del Monte Carmelo, tal y como se apareció en Fátima.

Elías entendió que esta nube era un símbolo de la Virgen venidera, relacionada con las profecías de Isaías que hablaban de Nuestra Señora. Los que siguieron su ejemplo, también oraron por la venida de la Virgen que sería la Madre del Mesías. Por lo tanto, en los tiempos del Antiguo Pacto, los ermitaños del Monte Carmelo tenían la misión espiritual de prever la venida de Nuestra Señora y orar por Ella. Fueron perseguidos por personas malvadas, y también por miembros de la decadente sinagoga ; no obstante, los ermitaños del Monte Carmelo se mantuvieron fieles.

Finalmente, vino Nuestra Señora, y recibió la mayor glorificación de cualquier criatura viviente: en ella, El Verbo Divino, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, se hizo carne. Ella se convirtió en la esposa del Espíritu Santo. Como no tenía pecado original, no estaba sujeta a la muerte. Pero ella eligió morir, imitar a Nuestro Señor.

Entonces, ella tuvo una muerte, que la Iglesia con su hábil lenguaje llamó La dormitio, la dormición de Nuestra Señora. Fue una muerte real que implicó la separación de cuerpo. Después, fue resucitada por Nuestro Señor y llevada al Cielo por los Ángeles. Este conjunto de privilegios constituye la mayor glorificación que una criatura haya tenido jamás. Es por esto que Nuestra Señora de la Asunción también se llama Nuestra Señora de la Gloria.

La dormición de Nuestra Señora, también conocida como Transitus Mariae.

Por lo tanto, la historia de la Orden del Carmelo en el Antiguo Testamento se cierra con una glorificación extraordinaria y el cumplimiento de sus expectativas. A través de siglos de silencio, aislamiento y persecución, los seguidores de Elías avanzaron paso a paso hacia la victoria y la gloria.

La historia de la Orden del Carmelo comienza nuevamente en el Nuevo Pacto. San Juan Bautista también fue un seguidor de Elías, al igual que muchos de sus discípulos, San Juan, Santiago y otros. tuvieron la alegría de ver y conocer a Nuestra Señora mientras estaba viva.

Ellos veneraron a la misma Virgen Madre que había sido anticipada por todos sus ancestros. Uno puede imaginar fácilmente que a veces les hablaría como carmelitas y confirmaría su vocación y los recompensaría por ser sus primeros devotos en la historia.

También se pueden imaginar las relaciones piadosas y misteriosas entre Nuestra Señora y Elías, quien aún vive, como sabemos por la Sagrada escritura. Parece razonable pensar que la devoción de la Sagrada Servidumbre (Santa Esclavitud) a Nuestra Señora, desarrollada por San Luis Grignon de Montfort, fue de alguna manera conocida y practicada por aquellos primeros hijos de Nuestra Señora, los Carmelitas.

La Orden Carmelita continuó existiendo en Tierra Santa, pero la cristiandad de esa época, no tomó la ventaja que debería haber tomado de su presencia. Esa cristiandad entró en decadencia, y como castigo recibió la invasión de los sarracenos, que la destruyeron. En el momento de las Cruzadas, los carmelitas llegaron a Occidente como una orden religiosa casi desconocida, menguante y sin partidarios.

En este tronco arrugado, Nuestra Señora hizo una floración vibrante: San Simón Stock. Después de que fuese elegido General de la Orden en 1247, le pidió protección para la Orden. Ella se le apareció y le dio el escapulario, es decir, la promesa de vida eterna para aquellos que entrasen en la Orden y muriesen en ella. La Orden volvió a florecer, y un nuevo período de gloria llegó a ella. Entre las glorias de los carmelitas, su más grande es haber tenido siempre la devoción a Nuestra Señora.

También tuvo la gloria de tener una Santa Teresa de Ávila, y más recientemente la gloria de tener a Santa Teresa del Niño Jesús, que podría ser contemporánea nuestra  de no haber muerto tan joven.

Hoy la cristiandad está de nuevo en decadencia. Nuestra Señora vino a Fátima para anunciar este otoño, el castigo y la victoria con la famosa frase: «Al final mi Corazón Inmaculado triunfará«. En ese mismo conjunto de apariciones en las que anunció su victoria, ella deseaba aparecer con el hábito de la Orden Carmelita, como una forma de confirmar su predilección por aquella Orden e indicar que esta Orden será parte de su Reinado glorioso.

Con el hábito, simbólicamente hizo una síntesis del pasado y del futuro, en el mismo momento en que anunció el fin de una era y el comienzo de otra.

La fiesta de Nuestra Señora del Monte Carmelo es una fiesta muy querida para nosotros, seguidores de Elías el Profeta, el primer devoto de Nuestra Señora en la Historia.

Glorifiquémosla y pidámosle que nos prepare, que seamos carmelitas de espíritu, que atravesemos por el castigo y que seamos piedras vivas en el Reino de María.

Fuentes

https://traditioninaction.org/SOD/j082sdOlMountCarmel_7-16.htm
Traducido y adaptado por Proyecto Emaús