16 de Enero: San Marcelo I, Papa


san marcelo

San Marcelo I, Papa, nació el 6 de enero del año 255. Fue obispo de Roma desde mayo del año 308 hasta su muerte en enero del 309, siendo sucedido por el papa Eusebio. Sus reliquias están debajo del altar de San Marcelo al Corso en Roma. Su fiesta de tercera clase se celebra el 16 de enero. El nombre «Marcelo» significa: «Guerrero».

Durante algún tiempo después de la muerte de Marcelino en el año 304, la terrible persecución de Diocleciano continuó con severidad de manera incesante. Después de la abdicación de Diocleciano en el año 305, y la adhesión en Roma de Majencio al trono de los Césares en octubre del año siguiente, los cristianos de la capital volvieron a disfrutar de una paz relativa.

Sin embargo, pasaron casi dos años antes de que se eligiera un nuevo obispo de Roma. Posteriormente, en el año 308, según el Catalogus Liberianus, el papa San Marcelo ejerció por primera vez su cargo.

Así, en Roma, San Marcelo encontró a la Iglesia en la mayor confusión. Los lugares de reunión y algunos de los lugares de entierro de los fieles habían sido confiscados,  la vida y actividad ordinarias de la Iglesia fueron interrumpidas.

Muchos cristianos habían renegado de la fe, por miedo en la última persecución, pero deseaban volver otra vez a pertenecer a la Iglesia. Unos (los rigoristas) decían que nunca más se les debía volver a aceptar. Otros (los manguianchos) decían que había que admitirlos sin más ni más otra vez a la religión. Pero el Papa Marcelo, apoyado por los mejores sabios de la Iglesia, decretó que había que seguir un término medio: sí aceptarlos otra vez en la religión si pedían ser aceptados, pero no admitirlos sin más ni más, sino exigirles antes que hicieran algunas penitencias por haber renegado de la fe, por miedo, en la persecución.

San Marcelo entonces se dedicó a reorganizar la Iglesia que estaba muy desorganizada porque ya hacía 4 años que había muerto el último Pontífice, San Marcelino. Era un hombre de carácter enérgico, aunque moderado, y se dedicó a volver a edificar los templos destruidos en la anterior persecución. Dividió Roma en 25 sectores (tituli) y al frente de cada uno nombró a un Presbítero (o párroco) que entre otras funciones se encargaban de la preparación de los catecúmenos para el bautismo. Construyó un nuevo cementerio que llegó a ser muy famoso y se llamó «Cementerio del Papa Marcelo».

El presbítero también fue responsable del entierro de los muertos y de las celebraciones en conmemoración de la muerte de los mártires. El papa también tenía un nuevo lugar de entierro, el Cœmeterium Novellœ en la Via Salaria (frente a la Catacumba de Santa Priscila.

Gracias a San Marcelo, Roma fue reorganizada por este papa después de la gran persecución. Sin embargo, el trabajo del papa fue rápidamente interrumpido por las controversias a las que dio lugar la cuestión de la re-admisión de los lapsi en la Iglesia.

Dámaso relata que San Marcelo fue considerado como un enemigo malvado por todos aquellos que habían renegado de la fe, porque insistió en que debían realizar la penitencia prescrita por su culpa. Como resultado, surgieron serios conflictos, algunos de los cuales terminaron en derramamiento de sangre, rompiendo así todo vínculo de paz.

A la cabeza de este grupo había un apóstata que había negado la fe incluso antes del estallido de la persecución. El tiránico Majencio hizo secuestrar al papa y enviarlo al exilio. Esto tuvo lugar a fines de 308 o principios de 309 de acuerdo con los pasajes citados anteriormente del Catalogus Liberianus, que da la duración del pontificado como no más de un año, seis (o siete) meses y veinte días. San Marcelo murió poco después de abandonar Roma.

Un Martirologio (o libro que narra historias de mártires) redactado en el siglo quinto, dice que el emperador descubrió dónde estaba escondido Marcelo e hizo trasladar allá sus mulas y caballos y lo obligó a dedicarse a asear esa enorme pesebrera, y que agotado de tan duros trabajos falleció el Pontífice en el año 209.

La casa de Lucina fue convertida después en «Templo de San Marcelo» y es uno de los templos de Roma que tiene por titular a un Cardenal.

Oración a San Marcelo I, Papa

Señor Dios: concédenos la gracia de no renegar jamás de nuestras creencias cristianas, y haz que te ofrezcamos las debidas penitencias por nuestros pecados. Amén.