15 de Noviembre: San Alberto Magno


San Alberto Magno

San Alberto Magno

San Alberto Magno, también conocido como Alberto de Bollstadt o Colonia, nació en Lavingen, Suabia, el año 1193 en el seno de una familia noble. Desde joven mostró gran interés hacia la naturaleza, dedicándose a la caza a orillas del Danubio.

A San Alberto Magno no le iba bien en los estudios cuando era niño. Un día, de tanto rechazo que tenía de estudiar, decidió escaparse del colegio. En el intento, se le presentó la Virgen María y le dijo:

“Alberto, ¿por qué en vez de huir del colegio, no me rezas a mí que soy ‘Causa de la Sabiduría’? Si me tienes fe y confianza, yo te daré una memoria prodigiosa. Y, para que sepas que sí fui yo quien te la concedí, cuando ya te vayas a morir, olvidarás todo lo que sabías”.

Luego del favor recibido de la Santísima Virgen, se fue a estudiar a la universidad de Padua a la que ingresó a los 16 años. Allí oyó predicar al Beato Jordán de Sajonia, General de los Dominicos, y una luz súbita le transformó. Al bajar Jordán del púlpito, Alberto le pidió el hábito dominico. Tenía entonces treinta años.

Este suceso partió su vida en dos, comenzó una nueva etapa que se resume en tres tareas, que colmarán su vida: rezar, estudiar y enseñar. Estas tres tareas no estaban separadas. Las realizaba simultáneamente, como actividades complementarias, que se apoyaban y nutrían mutuamente, como partes integrantes de su personalidad.

Además de ser un hombre de oración, fue un hombre de estudio. El resultado fue, un gran profesor. Enseñó en Friburgo, Lausana, Ratisbona, Estrasburgo, y sobre todo en París y Colonia, donde hacia 1244 tiene como discípulo a santo Tomás de Aquino.  Alberto lo descubrió y estimuló. Cuando algunos condiscípulos motejaban a Tomás, como «el buey mudo», Alberto les corrigió: «Sí, pero sus mugidos conmoverán al mundo». Tomás recogió de Alberto la tradición filosófica y teológica.

Más tarde regresa a París, donde obtuvo su grado de profesor e impartía clases tan interesantes que asistían muchísimos estudiantes. Tantos, que tuvieron que mudarse del salón a una plaza pública para poder recibir a todos los alumnos. Esa plaza se llama “Plaza Maubert”, que proviene de “Magnus Albert”, Alberto Magno.  Imparte exitosas lecciones de alcance europeo.

Tras conseguir el título de maestro en teología (1246), vuelve a París, en una de las cátedras dominicanas, y de nuevo en Colonia, donde regenta el nuevo Estudio General (facultad teológica privada).

Se le ha llamado el Doctor Universal, por su saber enciclopédico, experto en todos los ramos del saber. En sus obras aparece el sabio, el filósofo, el teólogo y el místico.

A pesar de su fama y de ganar aplausos por su inteligencia, él sabía que la fuente de su sabiduría era Dios. Por eso, era común escucharlo rezar:

“Señor Jesús, pedimos tu ayuda para no dejarnos seducir de las vanas palabras tentadoras sobre la nobleza de la familia, sobre el prestigio de la Orden, sobre lo que la ciencia tiene de atractivo”.

San Alberto Magno sobresalió con luz propia en las ciencias naturales. Estableció el principio de la autonomía de la ciencia y las leyes de la investigación. Estudió la esfera de la tierra, hizo experimentos químicos.

Tuvo un gran mérito al distinguir el campo de la filosofía del de la teología, por su intuición de la independencia del pensamiento, y por su doctrina sobre la concordia de la razón y la fe. Concordia que no busca en el platonismo agustiniano, como San Anselmo, sino en el sistema aristotélico, como base más segura para el dogma cristiano. Fue una gran intuición que desarrollaría su discípulo Tomás en la Suma Teológica.

Y junto al sabio, el místico y el santo. La armonía que supo encontrar entre la ciencia y la fe, la vivía en todos los aspectos de la vida: rectitud, lealtad, caridad. Sus devociones preferidas, en las que se refugiaba para alimentar su espíritu, eran la Misa, la Pasión de Cristo y la Virgen María. Era un sabio humilde, que sabía que todo lo recibía de Dios. Y era un sabio caritativo que todo lo comunicaba a los demás.

Siempre luchó por defender la verdad, no por defender lo que creyera que eran sólo opiniones suyas. Pero cuando supo que el obispo de París estaba para condenar algunas tesis de Tomás de Aquino, recién fallecido, Alberto, a sus 85 años, se puso en camino y su sola presencia lo arregló.

Muerte de San Alberto Magno

San Alberto Magno pasó sus últimos años en Colonia, a orillas del río Rin, preparándose para el tránsito final. Pide conocer el lugar de su sepultura, y ante él reza todos los días su mismo oficio de difuntos. Pero no estaba ocioso. Había recibido cinco talentos y quería aportar otros cinco ante su Señor. La muerte le sorprendió orando y trabajando, como había vivido siempre: dando los últimos retoques a un tratado sobre el Santísimo Sacramento.

 

Oración a San Alberto Magno

Señor Jesucristo,  tú eres verdadera luz, unción saludable, palabra y virtud, ilumina mi mente, sana mis afectos, instruye mi lengua, vuelve al bien mi actuar.

Que tu gracia venga a mi intelecto, del intelecto a mis afectos, de mis afectos a mis palabras y de mis palabras a las obras.

Que crezca en mi tu gracia y me libere de la culpa cuando me arrepiento, me ayude en las tentaciones cuando lucho contra el mal, me impulse hacia lo mejor cuando camine en el bien, me conduzca a la meta de la salvación eterna por el camino de la perfección.

Señor, ya que eres verdad, caridad, virtud y constancia ven a mi alma que vacila en un estado de culpa y pena.

Ven junto a mí para dar la vista al ciego, la palabra al mudo, la vida al muerto, para que con obediencia, fe y caridad pueda acercarlos a ti.

Abre en mi la puerta interna – intelecto y voluntad- y cierra la puerta externa, así la tentación que viene de los malos hábitos no llegue por los sentidos hasta la conciencia e invadan todo mi ser.

Mírame, ten compasión, consuélame, ven a mí con tu gracia.

Ordena al alma que yace en el mal para empezar a actuar con buena voluntad, empezar a confesar las culpas, y ponerse en pie para obrar el bien.

Devuélveme la gracia que nutre, para que permanezca en mi para siempre.

Amén

 

San Alberto Magno | Fuentes

https://es.churchpop.com/2018/11/14/estos-son-5-datos-que-no-conocias-del-gran-doctor-san-alberto-magno/
https://www.dominicos.org/quienes-somos/grandes-figuras/santos/san-alberto-magno/
https://www.elpandelospobres.com/san-alberto-magno-15-de-noviembre
Adaptado por Proyecto Emaús