San Ardalión fue un actor, más precisamente un bufón, bastante popular entre los paganos alrededor del año 300 en el Asia Menor (actual Turquía/Egipto). La tradición nos cuenta que Ardalión se “especializaba” en hacer burla de aquellos cristianos condenados al martirio.
Durante una de sus “representaciones” en las que se mofaba y ridiculizaba a un cristiano condenado a muerte, Ardalión fue repentinamente lleno de gracia, convirtiéndose al cristianismo en aquel mismo lugar y momento. Frente a su estupefacta audiencia, Ardalión confesó y declaró ser cristiano. De inmediato, fue arrestado, sentenciado y condenado a la hoguera.