13 de Febrero: Santa Catalina de Ricci


Santa Catalina de Ricci

Santa Catalina de Ricci vivió en una época de grandes santos. Entre sus contemporáneos se encuentran nada más y nada menos que San Carlos Borromeo, San Felipe Neri y Santa María Magdalena de Pazzi. Recibió también los estigmas de la Pasión, que se volvían muchas veces visibles.

 


Día celebración: 12 de febrero.
Lugar de origen: Florencia, Italia.
Fecha de nacimiento: 23 de abril de 1522.
Fecha de su muerte: 2 de febrero de 1590.
Santo Patrono de: Los enfermos.
Venerada en: La iglesia Católica.


Contenido

– Infancia
– Ingreso al monasterio
– Frágil Salud
– Abundancia de carismas celestiales
– Éxtasis y estigmas
– Rodeada de Santos
– Muerte
– Oración a Santa Catalina de Ricci


Infancia

El siglo XVI fue fecundo en Santos en varias naciones, entre ellas Italia. El 23 de abril de 1522 nacía en Florencia, Toscana-Italia, la futura santa Catalina aunque el ser bautizada le fue impuesto el nombre de Alessandra Lucrezia Romola de  Ricci. Sus padres, que se llamaban Francisco y Catalina, eran buenos cristianos y pertenecientes más bien a la aristocracia de la ciudad. Poco después de nacer Alejandra, murió su madre y su padre pasó a segundos nupcias.

La pequeña Alejandra tanto por su padre como por la madrastra fue tratada y educada con todo cuidado. Ya desde niña aparecieron en ella, virtudes que después darían más copioso fruto cuando se hiciera mayor.

 

Ingreso al monasterio

Cuando tenía diez años fue internada por su padre en el Monasterio de Monticelli donde estaba de religiosa su tía Luisa Ricci. Muy pronto quedaron profundamente admiradas las religiosas al descubrir las muchas y profundas virtudes que adornaban su alma. Alguna religiosa medio la expiaba para ver si su virtud, sobre todo la que manifestaba cuando se encontraba ante el Señor en oración, si era algo natural o pasajero.

Pasaba largas horas postrada ante el Santísimo Sacramento y meditaba en la Pasión del Señor, en cada uno de los pasos que nos recuerdan los Evangelios. Cuando ya sea religiosa será ésta una de las notas más destacadas de su rica vida espiritual.

A los trece años volvió a la casa paterna siguiendo casi la misma vida que llevara en el internado. Su padre, según costumbre de la época, le propuso un lisonjero porvenir ya que tenía proyectado unirla en matrimonio con uno de los jóvenes de familia más noble de la ciudad. Alejandra agradeció a su padre sus buenos deseos pero le contestó resueltamente que no entraba en sus planes el contraer matrimonio ya que se había ya desposado con Jesucristo al que Le había hecho voto de virginidad.

Conoció a dos religiosas dominicas del Convento de San Vicente de Prato, que iban por la calle recogiendo limosna y la joven les pidió que le dieran toda clase de explicaciones del género de vida que en el convento llevaban. Después de bien enterada de ello pidió permiso a sus padres y con su bendición ingresó en aquel mismo Monasterio el 1535, cuando tan soló contaba trece años. Vistió el hábito de la Orden dominicana y al año siguiente emitió los votos religiosos con gran gozo de su alma y de todas las religiosas ya que todas sabían apreciar el gran regalo que les había hecho la Divina Providencia al enviarles esta perla de criatura.

 

Frágil Salud

Al poco de profesar el Señor vino a visitarla enviándole una terrible y múltiple enfermedad ya que fueron varias las dolencias que a la vez afligían su débil cuerpo. Las mismas religiosas y los médicos quedaban admirados cómo era posible que pudiera resistir tanto dolor de todo tipo. Se le apareció un Santo de su Orden, hizo sobre ella la señal de la cruz y quedó curada por varios años.

Durante estos atroces tormentos tenía una medicina que la curaba, por lo menos le daba paz y alivio: Era el meditar en la Pasión del Señor, en los muchos dolores que Él sufrió por nosotros… Meditaba paso a paso, en toda su viveza y a veces Se le manifestaba el Señor con la Cruz a cuestas, coronado de espinas o clavado en la Cruz. Ante estos dolores del Maestro, Catalina -que así se llamó desde que vistió el hábito dominicano- encontraba fuerzas para cargar con su propia cruz…

 

Abundancia de carismas celestiales

Santa Catalina de Ricci recibió de Dios gran abundancia de carismas celestiales, entre ellos el don de conocer los secretos de las almas, el don de profecía y el don de la bilocación; también una exquisita prudencia y un especial sentido práctico, que hicieron de ella la superiora ideal: fue superiora durante dieciocho años y repetidamente maestra de novicias.

Muchos se convirtieron con sus oraciones, otros con oír hablar de ella o sólo verla. Mucha gente sencilla iba a visitarla.

Al monasterio de San Vicente llegaron buscando su consejo príncipes, cardenales y prelados. Entre ellos, llegó el cardenal Montepulciano, futuro Papa Marcelo II; lo mismo el Papa León XI cuando era cardenal.

Veía en visiones a menudo a Santa María Magdalena, Santo Domingo, Santo Tomás de Aquino, San Vicente Ferrer y Santa Tecla. Al igual que Santo Tomás de Aquino, le habló un Crucifijo que tenía en su celda y le dijo:

“Tu vida y tus obras, esposa mía, me son muy agradables”.

También veía con frecuencia en la hostia consagrada a nuestro Señor, ya de niño, ya de hombre, hablándole desde allí amorosamente. A su ángel de la guarda, Dios le concedió verlo y hablar con él.

 Catalina gustaba de visitar a personas agonizantes para ayudarles a bien morir. Tenía gran compasión por las almas del purgatorio. Hacía sacrificios y oraba intensamente por ellas y podía ver los sufrimientos que allí se padecen; Dios le concedió ver cuando esas almas salían limpias hacia el cielo. Incluso vio a su madre salir del purgatorio gracias a sus oraciones.

Llena del fuego del Espíritu Santo, buscando incansablemente la gloria del Señor, promovió la reforma de la Vida Regular, inspirada especialmente por Fray Jerónimo Savonarola, a quien veneraba con agradecido afecto y se refería a él como “el mártir”. Su amor a la Pasión del Señor la llevó a componer con versículos de la Sagrada Escritura una meditación reposada sobre los sufrimientos de Cristo, que los libros corales dominicanos han transmitido y que se canta cada viernes de cuaresma.

 

Éxtasis y estigmas

La Orden de Predicadores la recuerda porque solía entrar en éxtasis todas las semanas, desde el mediodía del jueves hasta las cuatro de la tarde del sábado, por varios años. En medio del éxtasis vivió las etapas de la Pasión de Cristo, dando a conocer luego el sufrimiento de la Virgen María al presenciarlas.

Santa Catalina de Ricci

Santa Catalina de Ricci recibiendo el místico anillo. Crédito TIA.

Santa Catalina de Ricci recibió también los estigmas de la Pasión, que se volvían muchas veces visibles. En la Pascua del año 1542, recibió un anillo de noviazgo místico de las manos del Redentor. Ese anillo era visto por los demás como un círculo rojo en el dedo, pero ella lo consideraba como un anillo de inestimable valor.

 

Rodeada de Santos

Santa Catalina de Ricci tuvo la enorme dicha de vivir no solamente rodeada de grandes Santos, sino también que llevó con ellos una gran amistad. Tuvo especial amistad con San Carlos Borromeo, San Felipe Neri, San Pío V y Santa María Magdalena de Pazzi, con quien se conserva un abundante epistolario.

San Felipe Neri incluso narra que visitó espiritualmente, sin moverse de Roma (bilocación), a Santa Catalina, quien también narró lo mismo.

 

Muerte

De las muchas y dolorosas enfermedades que sufrió, dos veces sanó milagrosamente después que se le apareció la Virgen María acompañada de Fray Jerónimo Savonarola y sus compañeros Fray Domingo y Fray Silvestre.

El Señor anunció su pronta muerte con señales milagrosas, apareciendo en el convento un gran resplandor, desde el momento en que enfermó hasta que murió. Se oyeron también cánticos celestiales como diciendo “Veni electa mea” (Ven mi elegida). Santa María Magdalena de Pazzi y otras personas la vieron subir radiante al cielo.

Murió Santa Catalina de Ricci el 2 de febrero de 1590. Fue beatificada por Clemente XII el 23 de noviembre de 1732 y canonizada por Benedicto XIV el 29 de junio de 1746. El cuerpo de la santa se venera en la basílica dedicada a san Vicente Ferrer en Prato.

 

Oración a Santa Catalina de Ricci

Señor Dios todopoderoso, que nos has revelado que el amor de Dios y al prójimo es el compendio de toda tu ley, imitando la caridad de Santa Catalina de Ricci, podamos estar entre los elegidos de tu Reino. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Amén.

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Santa Catalina de Ricci | Fuentes
http://www.traditio-op.org/Catalina_Ricci.html
https://www.aciprensa.com/recursos/oracion-a-santa-catalina-de-ricci-4100
https://en.wikipedia.org/wiki/Catherine_of_Ricci