12 de Abril: San Sabas el Godo, mártir


San Sabas el Godo, mártir

San Sabas el Godo llevaba vida de continua mortificación y penitencia, acompañada de ininterrumpida oración. No conocía la doblez y se mostraba siempre franco y abierto, de modo que aparecía al exterior cual era en el interior, iluminado siempre por el foco de la divinidad. E l ejemplo de su santa vida fue para todos de una elocuencia arrebatadora, ante la que se rendían muchos, que abrazaban la fe de Cristo.


Día celebración: 12 de abril.
Lugar de origen: Río Buzău (Rumania).
Fecha de nacimiento: 334.
Fecha de su muerte: 12 de abril de 372.
 


Contenido

– Breve Biografía
– Martirio de San Sabas el Godo
– Oración a San Sabas el Godo


Breve Biografía

La historia nos cuenta que en el siglo III, los godos cruzaron el Danubio y se establecieron en las provincias romanas de Dacia y Moesia. De ahí partían a sus expediciones al Asia Menor, especialmente a Galacia y Capadocia, de las que traían muchos esclavos cristianos, tanto sacerdotes como laicos. Los prisioneros empezaron pronto a convertir a sus amos y construyeron varias iglesias.

E] año 370, uno de los jefes godos emprendió una terrible persecución contra los cristianos para vengarse, según se cree, de la declaración de guerra del emperador romano. Los martirologios griegos conmemoran a cincuenta y un mártires de esa persecuci6n; los dos mas famosos son San Sabas el Godo y San Nicetas.

San Sabas el Godo, que se había convertido al cristianismo cuando era muy joven, trabajaba como cantor o lector en la iglesia. Al principio de la persecución, los magistrados dieron la orden de que los cristianos comiesen la carne ofrecida a los ídolos; pero algunos paganos, que querían salvar a sus parientes cristianos, persuadieron a los guardias de que los hiciesen comer carne que no había sido ofrecida a los ídolos. Sabas denunció valientemente este método ambiguo; no sólo se negó a comer la carne, sino que declaró que quien la comía era reo de traición.

Algunos cristianos aplaudieron su manera de proceder, pero otros se rebelaron y le obligaron a salir de la ciudad. Sin embargo, el santo pudo volver pronto. Al año siguiente, la persecución volvió a desencadenarse y algunos de los principales personajes de la ciudad se ofrecieron a jurar que no quedaba ya ningún cristiano. Cuando estaban a punto de prestar el juramento, se presentó San Sabas el Godo y dijo: “No juréis por mi, pues yo soy cristiano.”

El juez entonces preguntó a los presentes si Sabas era rico; al saber que lo único que poseía eran los vestidos que llevaba puestos, le dejó en libertad, diciendo despectivamente: “Este pobre diablo no puede hacernos bien ni mal.”

Dos o tres años mas tarde, se recrudeci6 nuevamente la persecución. Tres días después de la Pascua, llegó a ja ciudad un pelotón de soldados, al mando de un tal Ataridio. Inmediatamente se precipitaron a la casa del sacerdote Sansala, donde San Sabas el Godo se hallaba descansando, después de las fiestas. Los soldados maniataron a Sansala en el lecho y le arrojaron en un carro; a Sabas le sacaron también de la cama, le arrastraron desnudo sobre unos arbustos espinosos y le molieron a palos.

Martirio de San Sabas el Godo

A la mañana siguiente, Sabas dijo a los perseguidores: “;No es cierto que me arrastrasteis anoche sobre las espinas? Pues, como veis, no hay en mi cuerpo ninguna herida ni cicatriz.” Los perseguidores, en efecto, no pudieron descubrir el más leve rasguño en su piel. Decididos a hacerle sufrir, le ataron de brazos y pies a las rejas de un carro y le torturaron gran parte de la noche. Cuando se cansaron de ello, la mujer en cuya casa se alojaban, movida a compasión, desató a San Sabas el Godo, pero éste se negó a huir.

A la mañana siguiente, los verdugos le ataron de las manos a una de las vigas de la casa. Después pusieron delante de Sabas y Sansala la carne ofrecida a los ídolos. Ambos se rehusaron a comerla y Sabas exclamó: “Esta carne es tan sucia e impura como Ataridio, quien nos la ha enviado.” Entonces uno de los soldados le golpeó con su jabalina, con tal violencia, que todos creyeron que le había matado. Pero el siervo de Dios no sintió el golpe, y dijo: “;Creías haberme matado? Pues te confieso que si tu jabalina fuera de lana, no me habría hecho más daño.”

En cuanto Ataridio se enteró de lo ocurrido, mand6 que ahogasen a San Sabas en el rio. Al llegar a Ia orilla, uno de los soldados dijo a sus compañeros: “Dejemos escapar a este inocente, pues su muerte no hará ningún bien a Ataridio.” Pero Sabas increpé al soldado que no quería cumplir las órdenes que había recibido, diciéndole: “Yo veo lo que tu no ves. Del otro lado del rio hay una
multitud que esta esperando a mi alma para conducirla a la gloria; lo único que hace falta es que mi alma se separe del cuerpo.” Entonces los verdugos le sumergieron en el rio y le mantuvieron debajo del agua con una losa atada al cuello.

Según parece, el martirio de San Sabas tuvo lugar en Targovisto, al noroeste de la actual ciudad de Bucarest.

Oración a San Sabas el Godo

Hoy los creyentes de la Iglesia Rumana celebran espiritualmente y cantan con alegría: ¡Venid los que amáis a los mártires y celebrad la fiesta anual del luchador mártir San Sabas! Porque él, llamado por la divina voluntad, floreció entre nosotros de manera maravillosa y a través de su martirio, consiguió una rica cosecha para su Maestro. El, ahora, está orando sin cesar en los cielos para que nuestras almas se salven.

| Fuentes
El Santo de cada día por EDELVIVES.