10 formas en que podemos obtener el perdón de los pecados veniales según Santo Tomás de Aquino

Como católicos, sabemos que la penitencia es una virtud. Si vivimos una mentalidad penitencial, a menudo pensaremos en cómo evitar el pecado, en cómo poder erradicarlo de nuestras vidas y, lo más importante, cómo arrepentirnos y obtener el perdón.

Pero para poder llevar una vida santa, es necesario además conocer bien al enemigo y sus estrategias, pero… también es necesario entender los diferentes tipos de pecado con los que ofendemos a Nuestro Señor.

El pecado venial es un pecado menor que “no priva al pecador de la gracia santificadora, la amistad con Dios, la caridad y, en consecuencia, la felicidad eterna” como lo haría el pecado mortal. Según el Catecismo en el punto 1862:

Se comete un pecado venial cuando no se observa en una materia leve la medida prescrita por la ley moral, o cuando se desobedece a la ley moral en materia grave, pero sin pleno conocimiento o sin entero consentimiento.

Nuestros pecados veniales pueden ser perdonados a través de actos que preceden de la gracia hechos en detestación al pecado que nos hacen volver a Dios. Santo Tomás de Aquino escribe al respecto en la Suma Teológica III, 87, 3:

Para la remisión del pecado venial no se requiere, como acabamos de ver (a.2), una nueva infusión de la gracia, sino que es suficiente un acto procedente de la gracia por el que el hombre detesta su pecado explícita o, por lo menos, implícitamente, como sucede cuando uno es impulsado fervorosamente hacia Dios. Por consiguiente, una práctica piadosa produce la remisión de los pecados veniales, de tres maneras.

Y a continuación procede a detallar estas tres maneras:

Primera, en cuanto que con ella se infunde la gracia, ya que con la infusión de la gracia se borran los pecados veniales, como acabamos de decir (a.2). Y, en este sentido, se perdonan los pecados veniales con la eucaristía, la extremaunción y, en general, con todos los sacramentos de la nueva ley, mediante los cuales se comunica la gracia.
Segunda, en cuanto va acompañada de la detestación de los pecados. Y, en este sentido, la confesión general, los golpes de pecho y la oración dominical producen la remisión de los pecados veniales, porque en la oración dominical pedimos perdón a nuestras ofensas.
Tercera, en cuanto va acompañada de un movimiento de reverencia hacia Dios y hacia las cosas divinas. Y, en este sentido, la bendición episcopal, la aspersión del agua bendita, una unción sagrada, la oración en una iglesia consagrada y cualquier otra práctica semejante producen la remisión de los pecados.

Todas estas prácticas producen la remisión de los pecados en cuanto que inclinan el alma a la penitencia, que detesta implícita o explícitamente los pecados.

1. Recibiendo la Eucaristía.
2. Los siete sacramentos

Todas estas prácticas tienden de suyo a la remisión de todos los pecados veniales. Sin embargo, puede ser impedida la remisión de algún pecado venial por el apego actual que el alma tiene hacia él, como el bautismo tampoco produce su efecto cuando éste es impedido por la falta de sinceridad.Cualquier acto hecho en detestación del pecado perdonará los pecados veniales:

3. Recital del Confiteor.
4. Un acto de contrición.
5. Golpes de pecho.
6. Decir el Padre Nuestro.

Estas prácticas eliminan los pecados veniales en cuanto a la culpa, ya sea en virtud de una santificación, o también en virtud de la caridad, cuyo impulso es provocado por ellas. Es decir, cualquier acto que incluya un movimiento hacia la reverencia de Dios conducirá a la remisión de los pecados veniales:

7. La bendición de un obispo.
8. Rociarse con agua bendita.
9. Cualquier unción sacramental.
10. Oración en una iglesia.

Pero no siempre hace desaparecer cada una de estas prácticas todo el débito de la pena, porque, de ser así, quien estuviese inmune de pecado mortal podría entrar en el cielo inmediatamente después de ser asperjado con agua bendita. Estas prácticas perdonan el débito de la pena en la medida en que excitan el fervor hacia Dios, un fervor que unas veces es mayor y otras menor.