10 consejos para fortalecer el hogar católico

La familia se encuentran bajo asedio.  Los esfuerzos parecieran enfocarse especialmente contra las familias Cristianas.  Como seguidores de Cristo y defensores de la Iglesia Doméstica —la familia—, hagamos un esfuerzo concertado para salvar a nuestros hijos, para salvar a nuestros jóvenes, para salvar a nuestras familias y finalmente; para salvar a nuestra sociedad.

¿Recuerda el concepto aquel de «La familia es la célula básica de la sociedad«? Pues bien, nuestra sociedad está descompuesta, porque muchísimas familias están descompuestas. Nuestra sociedad está descristianizada porque las familias han dejado de ser cristianas a consecuencia de todos los ataques, directos o no, asolapados o no que se dirigen contra ellas. El Papa Juan Pablo II tuvo esto muy claro y así se expresó sobre esta verdad:

La familia es el componente básico de la sociedad y a medida que la familia va, la sociedad también.

El pesimismo, el cinismo y el escepticismo no deben reinar en nuestros corazones, sino la confianza y la esperanza de que podemos ayudar a construir un mundo mejor luchando por mejores familias más santas.

Por lo tanto, queremos ofrecer diez sugerencias concretas para ayudarnos a todos a purificar, mejorar y perfeccionar a nuestras familias. Esperamos que estas sugerencias realmente hagan una diferencia en su lucha para formar una buena familia. Nunca olvide las palabras consoladoras del Arcángel Gabriel a María que leemos en la Anunciación: Nada es imposible para Dios.

1. Oración en familia

Una de las razones principales de las discordias, las peleas, la amargura, la frialdad y, finalmente, las separaciones es la falta de oración en la familia. Lo que el oxígeno es para los pulmones, entonces la oración es para el alma. La oración debe ser el centro y el corazón de la vida familiar. Recuerde las palabras del famoso sacerdote del rosario, el padre Patrick Peyton: La familia que reza unida, permanece unida.

2. El padre como cabeza de la familia Cristiana

¡Suelte la cerveza que tiene en la mano y tome el Santo Rosario, quítese de enfrente de la pantalla y del partido de fútbol y póngase de rodillas frente a una imagen de María Santísima!

El padre debe ser el jefe de la familia, el corazón de ella.  Una familia sin corazón está muerta. ¡El padre tiene que asumir el papel de Líder Espiritual de la familia!

Si lo quiere ver así, el padre debe ser el sacerdote de la familia. El padre debe amar a su esposa e hijos. El Padre debe ser el líder espiritual de la familia y esto significa el líder en la vida de oración de su familia. El ejemplo más espléndido para todo papá debería ser  el ¡buen San José!

3. El perdón y la misericordia

En muchas familias, la frialdad, la indiferencia e incluso la amargura impregnan todo el tejido familiar. ¿Por qué? Una de las razones se debe a la falta de perdón. Los miembros de la familia deben ser misericordiosos y deben saber perdonarse , y no solo siete veces, sino setenta veces siete veces, ¡es decir, siempre! Si queremos ser perdonados, entonces debemos perdonar desde nuestros corazones.

4. La victoria está en el ser humildes

El poeta británico, Alexander Pope, escribió estas palabras: «Errar es humano, perdonar es divino«. Los miembros de la familia, que cultivan la verdadera humildad de corazón, deben aprender a decir estas palabras: «Lo siento …» e igualmente importante: «¡Te perdono! ”¡Estas palabras dichas con frecuencia y con humildad de corazón salvan familias!

5. Actitud de siervo

Jesús, el hijo de Dios, lavó los pies de los apóstoles en la última cena. Él mismo declaró: «El Hijo del hombre no ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos» (Mt 20, 28). Todos y cada uno de los miembros de la familia deben evitar el buscar el ser servidos, sino más bien, han de estar siempre listos para servir a los otros miembros de la familia. Amor y servicio son realmente sinónimos.

6. Expresar gratitud

A pesar de que  a veces, este gesto podría parecer casi insignificante, la palabra «gracias» tiene que formar parte del vocabulario de la familia Cristiana. San Ignacio de Loyola afirmó: «La esencia del pecado es la ingratitud«. ¡Cultive en sus familias una actitud de gratitud!

En resumen, ¿qué tenemos que no hayamos recibido de Dios? Seamos agradecidos no sólo entre nosotros sino también con Dios. Recuerda que «al bienhechor le gusta verse correspondido». ¡Dios ama a un corazón humilde y agradecido!

7. Tomar un descanso de los gadgets

Un momento clave en la vida familiar debe ser el momento de la comida. Normalmente es cuando la familia se reúne para compartir experiencias, para pasar tiempo con los demás, para vincularse, en una palabra, para crecer en el amor entre sí. El último mandamiento de nuestro Señor fue: «Ámense unos a otros como yo los he amado a ustedes» (Jn 13, 34).

Hay una tira cómica con una familia, todos sentados juntos en el mismo sofá grande. El padre está viendo la televisión, la madre está en su tableta, el hijo está jugando un juego de computadora en su  portátil, la hija adolescente está enviando un mensaje de texto desde su teléfono y el perro de la familia tiene los auriculares puestos. Nos parece cómico, pero es en realidad muy lamentable, porque podemos ver reflejada nuestra propia familia en esta tira cómica.

Por lo tanto, recuerde que, a la hora de las comidas, aunque sean unos 20-25 minutos, digan NO a los teléfonos, tabletas, computadoras, radio y televisión.

8. Aprender a escuchar

Qué difícil es realmente el arte de escuchar, especialmente con los miembros de la familia. Todos querenos a estar en el carril rápido, frenéticamente corriendo de una actividad a otra sin razón aparente. Por ello, no somos capaces de darnos cuenta cuando un miembro de la familia quiere hablar con nosotros. Son muchos los padres nunca se conectan realmente con sus hijos porque simplemente están demasiado ocupados. Hijo, te escucharé, pero luego …  Ese «más tarde» nunca se hace realidad.

9. Celebre

El famoso autor católico Jean Vanier, quien fundó un grupo que trabaja especialmente con los discapacitados, y con familias formadas con miembros discapacitados, hizo este descubrimiento: ¡las familias están llamadas a celebrar!

Cumpleaños, aniversarios, días festivos como Navidad y Semana Santa, y muchos más, todos son momentos festivos de celebración en el contexto de la familia. ¡Deberíamos celebrar al otro en la familia, especialmente su cumpleaños, el bautismo y el día de su santo! Por lo tanto, si desea inyectar una buena dosis de alegría en su familia, ¡adquiera el hábito de celebrar! San Pablo nos exhorta con estas palabras: “Alégrense siempre en el Señor; Lo digo de nuevo: regocíjate en el Señor ”(Fil. 4: 4)

10. Consagración mariana.

La consagración de todos los miembros de la familia a Jesús a través de María. Nuestra Señora estará en el corazón de su familia. Nuestra Señora producirá abundantes frutos en su familia: paz, alegría, amor, felicidad, comprensión, paciencia, pureza, mansedumbre, bondad. En una palabra, al consagrarse a Jesús a través de María, las familias se convertirán en santuarios de la verdadera santidad, como Jesús lo ordenó: sé santo, como tu Padre celestial es santo. (Mt 5:48)

Puede guiar a su familia en un retiro así con mi guía, la consagración total a través de los misterios del rosario.

Si las familias realmente permiten que María se arraigue en el centro de sus vidas, ella ayudará a que sus vidas pasen del agua al vino, y los miembros de la familia podrán verdaderamente vivir el mayor mandamiento de Jesús: amarnos unos a otros ¡Como te he amado! (Jn 13:34)

Fuentes

https://catholicexchange.com/10-tips-to-strengthen-your-catholic-home
Traducido y adaptado por Proyecto Emaús