Se ha reportado recientemente por medio de varios blogs Católicos, que el papa Francisco ha establecido o está a punto de establecer, una comisión especial que tendría como objetivo llevar a cabo una revisión de Humanae Vitae.

El Blog Eponymous Flower, citando el reporte de Marco Tosatti sobre fugas de información en el Vaticano, escribe que el papa Francisco intenta conformar una “comisión secreta” a fin de “examinar y estudiar posibles cambios respecto a la posición de Iglesia, en cuanto al tema de los contraconceptivos artificiales”.
Adicionalmente, el conocido Blog Onepeterfive, publicó sus propios reportes sobre estas fugas de información.
Un fragmento del mencionado artículo en el Blog the Marco Tosatti traducido del italiano:

“En el Vaticano, reportes sin confirmar pero que provienen de buenas fuentes, han revelado que el Pontífice estaría a punto de formar – o incluso ya lo habría hecho – una comisión secreta para examinar y potencialmente estudiar, cambios a la posición de la Iglesia sobre el tema de la concentración como fuera presentada por el papa Pablo VI en la Encíclica Humanae Vitae. Ese fue el último documento firmado por el Papa Montini y fue la normalización de lo que el CVII desarrolló sobre el tema”.

Hasta el momento, el Vaticano no ha confirmado ni negado estos reportes, que como bien Marco Tosatti señala “lo que podría de por sí una señal”.

Crédito de la imagen: katholisches.info

Humanae Vitae, es una encíclica escrita por el papa Pablo VI y fue publicada el 25 de Julio de 1968. La encíclica llevaba el subtitulo de “Sobre la regulación de la natalidad” y define la doctrina de la Iglesia Católica sobre el aborto, los métodos anticonceptivos y otras medidas relacionadas con la vida sexual humana.

En Enero del año 2015, en su vuelo de regreso desde Asia, el papa Francisco hizo fuertes comentarios que respaldaban la posición de la Iglesia de prohibir los métodos anticonceptivos artificiales y que sugería a las familias católicas “paternidad responsable” y evitar el “procrear como conejos”, considerándolo una irresponsabilidad y una “manera de tentar a Dios”.