Existe la popular creencia entre muchos Católicos (y no católicos también), de que el Escapulario marrón de la Virgen del Carmen, es una suerte de “amuleto”  de la “buena suerte” y que además  preserva  del infierno a quien muera llevándolo puesto. Siendo esto así, ¿acaso un no-católico o ateo, puede ser salvado del infierno por sólo llevarlo puesto?

San Alfonso María de Ligorio, en su obra “Las Glorias de María” en la p. 88, aclara sobre el tema la salvación de los devotos marianos:

El devoto de María que fielmente se encomienda a ella y le obsequia, no puede condenarse. Esta proposición, a alguno le puede parecer muy avanzada, pero a éste le rogaría que, antes de rechazarla, leyera  lo que enseguida diré sobre este punto.

Al decir que un devoto de nuestra Señora no puede condenarse excluimos a los falsos devotos que abusan de su pretendida devoción para pecar más impunemente. Así que algunos, injustamente, desaprueban el ensalzar tanto la piedad de María con los pecadores, diciendo que así, éstos, luego abusan para pecar más. Semejantes presuntuosos, por su temeraria confianza, merecen castigo, no misericordia. Por tanto, ha de entenderse de aquellos devotos que, con deseo de enmendarse, son fieles en obsequiar a la Madre de Dios y encomendarse a ella. Y digo que éstos, es moralmente imposible que se pierdan. Veo que esto también lo ha dicho el P. Crasset en su obra sobre la devoción a la Virgen María; y antes de él, Vega en su “Teología Mariana”, Mendoza y otros teólogos. Y para comprender que éstos no han hablado a la ligera, veamos lo que han dicho los doctores y los santos. No hay que extrañarse de que cite testimonios tan parecidos unos a otros pues he querido anotarlos todos para demostrar cuán concordes están sobre esto.

Y aclara de manera más especifica, sobre los devotos del Escapulario:

“… el Sagrado Escapulario de Carmelo (…) También fue confirmado por Alejandro V, Clemente VII, Pío V, Gregorio XIII, y Paulo V, quien, en 1612, dijo en una bula: ‘Para que los cristianos puedan creer piadosamente que la Santísima Virgen los asistirá con su constante intercesión, por sus méritos y protección especial, después de la muerte, y principalmente el sábado, que es el día consagrado por la Iglesia a la Santísima Virgen; las almas de los miembros de la cofradía de Santa María del Monte Carmelo, que hayan salido de esta vida en estado de gracia, vestido el escapulario, observando la castidad, según su estado de vida, recitado el oficio de la Virgen, y si no han podido recitarlo, hayan observado los ayunos de la Iglesia, absteniéndose de carne los miércoles, excepto el día de Navidad”.

Quien crea que por sólo llevar el Escapulario de la Virgen del Carmen ya está salvado, se equivoca y está en un grave error, pues como hemos visto, hay requerimientos propios de la fe católica, lo que descarta el argumento “cualquiera que lo lleve puesto, se salva, sin importar si es católico o no, si es ateo o no”, además, es necesario estar en estado de gracia, para lo cual, es requerido el ejercicio de la confesión y de la comunión, amén, de otros hábitos de muy buena costumbre cristiana, como los ayunos y la abstinencia.

El sitio Vaticano Católico lo resume muy bien de la siguiente manera:

“Todos deberían llevar el escapulario marrón; ello es un signo de devoción a nuestra Señora y un poderoso sacramental. Y nosotros también creíamos originalmente que todo el que moría llevando el escapulario marrón no podría ir al infierno. Estábamos convencidos que Dios iba a asegurarse que sólo los católicos bautizados en estado de gracia morirían con él puesto. Pero al estudiar la historia detrás de la promesa del escapulario marrón, se descubre que la Iglesia católica nunca ha dicho que la Virgen prometió que todo el que muera usando el escapulario marrón no sufriría el fuego eterno. Remito al lector a los artículos de La Enciclopedia Católica (Volumen 13) sobre el “escapulario” y el “privilegio sabatino”. La Enciclopedia Católica señala que la promesa que ha sido declarada por la Iglesia en relación al escapulario café es el privilegio sabatino, que tiene varios requisitos adjuntos, uno de los cuales es ser católico bautizado que muera en estado de gracia. Los autores de La Enciclopedia Católica observan que en ninguna parte un Papa ha dicho autoritariamente que todo el que muere con el escapulario se salvará”.