fatima3Cuenta la hermana Lucía que tanto ella como sus primos, tenían una manera muy peculiar de rezar el Santo Rosario:
En cada cuenta pequeña decían las palabras “Ave María” y en las cuentas grandes, decían muy despacio “Padre Nuestro”.
Es decir, no recitaban la oración completa, sólo se limitaban a aquellas palabras y así, en un par de minutos, “completaban” el rezo del Rosario.
Esta segunda aparición tiene lugar el 13 de Junio de 1917 y en ella, la Santísima Virgen hace especial énfasis en el rezo correcto de esta bella oración diciéndole a los 3 pastorcitos:

“Es necesario que recen el rosario y aprendan a leer”.

Además, Lucía le pide la curación de un enfermo y la Virgen le dice:
“Que se convierta y el año entrante recuperará la salud”.

Lucía le suplica: “Señora: ¿quiere llevarnos a los tres al cielo?”.
Nuestra Señora le responde:
– Sí, a Jacinta y a Francisco los llevaré muy pronto, pero tú debes quedarte aquí abajo, porque Jesús quiere valerse de ti para hacerme amar y conocer. El desea propagar por el mundo la devoción al Inmaculado Corazón de María.

Lucía entonces le dice:
– ¿Y voy a quedarme solita en este mundo?

La santísima Virgen le responde:
– ¡No hijita! ¿Sufres mucho? Pero no te desanimes, que yo no te abandonaré. Mi Corazón Inmaculado será tu refugio y yo seré el camino que te conduzca a Dios.

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