Santo Cura de Ars

scdaJuan Bautista María Vianney, conocido bajo el apelativo de “el Santo Cura de Ars”, fue un sacerdote de origen francés, dueño de una capacidad sin igual para generar el arrepentimiento en los fieles por las faltas cometidas.
El Santo Cura de Ars fue un personaje muy humilde, tan así, que le era imposible percatarse de su propia humildad. Consideraba a la soberbia como un “maldito pecado” y que el orgullo, era el culpable de todos los vicios y de todos los males que acontecen en el mundo y acontecerán hasta el fin de los días.
El papa Benedicto XVI proclamó un año completo conmemorando los 150 años de san Juan María: del 19 de junio de 2009 al 11 de junio de 2010. Nombrado patrono de todos los sacerdotes católicos, ese año fue llamado el Año sacerdotal.

Festividad: 4 de agosto.
Nacionalidad: francesa.
Fecha de canonización: 31 de mayo de 1925 por el papa Pío XI.
Patrono de: confesores, párrocos y sacerdotes.

Novena al Santo Cura de Ars

Oraciones para cada día de la Novena

Día Primero: Fe ardiente
San Juan María Bautista Vianney tu naciste de una madre profundamente religiosa; de ella recibiste la santa Fe, aprendiendo a amar a Dios y a rezar. Ya a temprana edad se te pudo ver arrodillado delante de una estatua de María. Tu alma fue arrebatada de forma sobrenatural hacia las cosas más elevadas. A pesar del alto coste respondiste a tu vocación. Contra muchos obstáculos y contradicciones tuviste que luchar y sufrir para llegar a ser el perfecto cura que fuiste. Pero tu espíritu de profunda fe te sostuvo en todas estas batallas. Oh gran santo, tu conoces el deseo de mi alma. Quisiera servir a Dios mejor. De El he recibido muchas buenas cosas. Por esto, obtén para mi más valor y especialmente una profunda fe. Muchos de mis pensamientos, palabras y acciones son inútiles para mi santificación y mi salvación porque ese espíritu sobrenatural no impulsa mi vida. Ayúdame a ser mejor en el futuro. Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesión.
Ruega por mi durante esta novena y especialmente por… (mencione aquí en silencio sus especiales intenciones).
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Día Segundo: Completa confianza en Dios.
San Juan María Bautista Vianney, ¡cuanta confianza tenía la gente en tus oraciones! No podías abandonar tu vieja rectoría o tu humilde iglesia sin verte rodeado por almas implorantes, que recurrían a ti al igual que hicieron al mismo Jesús durante su vida terrenal. Y tu, oh buen santo, les dabas esperanza con tus palabras que estaban llenas de amor para Dios. Tu, que siempre confiabas enteramente en el corazón de Dios, obtén para mi una confianza filial y profunda en su Providencia. Así como la esperanza de bienes divinos llena mi corazón, dame valor y ayúdame a obedecer siempre los mandamientos de Dios. Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesión.
Ruega por mi durante esta novena y especialmente por… (mencione aquí en silencio sus especiales intenciones).
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Día Tercero: Amor verdadero al prójimo.
San Juan María Bautista Vianney, por causa de tu amor a Dios mostraste una gran caridad hacia tu prójimo. No podías predicar el amor de Dios sin derramar lágrimas de amor. Durante tus últimos años parecía como si no pudieras hablar acerca de otra cosa o vivir para cualquier otra cosa. Así te sacrificaste a ti mismo por tu prójimo mediante el consuelo, la absolución y santificándoles hasta el límite de tus fuerzas. Tu caridad me inspira a un mayor amor a Dios, un amor que se muestra más por los hechos que por las palabras. Ayúdame a amar a mi prójimo con igual generosidad a como Cristo los ama. Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesión.
Ruega por mi durante esta novena y especialmente por… (mencione aquí en silencio sus especiales intenciones).
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Día Cuarto: Horror al pecado.
San Juan María Bautista Vianney, tu fuiste tan inflexible contra el pecado, y sin embargo, tan amable y dispuesto a acoger al pecador. Acudo a ti hoy como si aún estuvieras vivo, como si estuviera arrodillado ante tus pies y pudieras oírme. Inclínate hacia mí, escucha al confidente arrepentido por las debilidades y acciones miserables. Cura del Señor, infatigable confesor, obtén para mi el horror al pecado. Tu quisiste sobre todo que evitáramos la ocasión de pecar. Quiero tomar tu consejo y hacer la resolución de romper con los malos hábitos y evitar las ocasiones peligrosas de pecar. Ayúdame hoy a examinar mi conciencia. Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesión.
Ruega por mi durante esta novena y especialmente por… (mencione aquí en silencio sus especiales intenciones).
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Día Quinto: Confesor de almas.
Oh Santo Cura de Ars, tu sabías cuan importante era una buena confesión para la vida cristiana. Para procurar felices frutos a millones de almas era por lo que tu aceptabas estar en un incómodo confesionario, que era como una prisión, hasta 15 y 16 horas en ciertos días. Voy a intentar a desarrollar el hábito de la confesión frecuente, a prepararme adecuadamente cada vez y a tener siempre arrepentimiento de mis pecados, para que así la gracia de la final perseverancia y también la santificación de mi alma sean aseguradas. Pide por mi este gracia. Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesión.
Ruega por mi durante esta novena y especialmente por… (mencione aquí en silencio sus especiales intenciones).
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Día Sexto: Presencia real.
Oh Santo Cura de Ars, cuyo único consuelo en este mundo era la presencia real de Jesús en el tabernáculo, ¿acaso no era tu gran felicidad distribuir la comunión a los peregrinos que te visitaban?. Tu negabas la comunión a las almas que se negaban a reformarse, pero a las almas de buena voluntad les abrías de par en par las puertas de la fiesta de la eucaristía. Tu, que cada día en la Santa Misa recibías la Santa Comunión con gran amor, dame algo de tu fervor. Libre de pecado mortal, obtén para mi un sincero deseo de beneficiarme al recibir la Santa Comunión. Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesión.
Ruega por mi durante esta novena y especialmente por… (mencione aquí en silencio sus especiales intenciones). Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Día Séptimo: Ahuyentador del demonio.
Oh Santo Cura de Ars, los infames ataques del demonio que tuviste que sufrir y las pruebas que te desalentaban hasta la fatiga no te hicieron abandonar la sublime tarea de convertir las almas. Durante muchos años el demonio vino a interrumpir tu corto descanso pero tu ganaste gracias a la mortificación y las oraciones. Poderoso protector, tu conoces bien el deseo del tentador por dañar mi alma bautizada y creyente. El quisiera verme pecar rechazando los Santos Sacramentos y la vida de virtud. Buen santo de Ars ahuyenta de mi toda traza del enemigo. Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesión.
Ruega por mi durante esta novena y especialmente por… (mencione aquí en silencio sus especiales intenciones).
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Día Octavo: Pureza exquisita.
Oh Santo Cura de Ars, de ti un testigo de tu vida dijo esta frase: “Le hubiéramos tomado por un ángel en un cuerpo mortal”. Tu edificaste a tantos otros: la modestia y la exquisita pureza radiaban de tu cuerpo. Con ese encanto y con ese entusiasmo predicaste a otros acerca de esas bellas virtudes que tu decías se asemejaban al perfume de un viñedo en flor. Por favor yo te imploro que unas tus súplicas a las de María Inmaculada y Santa Filomena para que siempre guarde, tal y como Dios me pide, la pureza de mi corazón. Tu, que has dirigido a tantas almas hacia las alturas de la virtud, defiéndeme en las tentaciones y obtén para mí la fortaleza para conquistarlas. Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesión.
Ruega por mi durante esta novena y especialmente por… (mencione aquí en silencio sus especiales intenciones).
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Día Noveno: Deseo de cielo.
Oh Santo Cura de Ars, tus restos preciosos están guardados en un magnífico relicario, donación de los sacerdotes de Francia. Pero esta gloria terrena es sólo una pálida imagen de la gloria indescriptible que estas disfrutando con Dios. Durante el tiempo que permaneciste en la tierra solías repetir en tus horas de abatimiento: “ya descansaré en la otra vida”. Ahora ya esta hecho: ya estás en la paz y felicidad eternas. Deseo seguirte algún día. Pero hasta entonces te oigo diciéndome: “debes trabajar y luchar mientras estés en el mundo”. Enséñame entonces a trabajar por la salvación de mi alma, a difundir la buena nueva, el buen ejemplo y a hacer el bien a los que me rodean y así poder recibir la felicidad de los elegidos contigo. Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesión.
Ruega por mi durante esta novena y especialmente por… (mencione aquí en silencio sus especiales intenciones).
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

Te amo mi Dios

Te amo, Oh mi Dios.
Mi único deseo es amarte
Hasta el último suspiro de mi vida.
Te amo, Oh infinitamente amoroso Dios,
Y prefiero morir amándote que vivir un instante sin Ti.
Te amo, oh mi Dios, y mi único temor es ir al infierno
Porque ahí nunca tendría la dulce consolación de tu amor,
Oh mi Dios,
si mi lengua no puede decir
cada instante que te amo,
por lo menos quiero
que mi corazón lo repita cada vez que respiro.
Ah, dame la gracia de sufrir mientras que te amo,
Y de amarte mientras que sufro,
y el día que me muera
No solo amarte pero sentir que te amo.
Te suplico que mientras más cerca estés de mi hora
Final aumentes y perfecciones mi amor por Ti.
Amén.