berSanta Bernardita (Bernadette Soubirous) fue la humilde pastorcita francesa del pequeño pueblo de Lourdes, a quien la santísima Virgen María escogió como portadora de sus mensajes en 1858.
Bernardita era considerada como una muchacha piadosa, modesta y amante de la oración. Se dedicaba todos los días al trabajo duro del campo.
El 11 de Febrero de 1858 vio una señora vestida de blanco, con sus pies descalzos, cubiertos por 2 rosas doradas que parecían apoyarse sobre las ramas de un rosal. En su cintura, tenia una ancha cinta azul, tenia las manos juntas en posición de oración y llevaba un Rosario. Bernardita entonces comenzó a rezar el Rosario. Al mismo tiempo que la niña, la Señora pasaba las cuentas del suyo entre sus dedos. Al finalizar, la Virgen María retrocedió hacia la gruta y desapareció.
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Festividad: 18 de febrero
Nacionalidad: Francesa
Fecha canonización: 8 de diciembre de 1933
Patrona de: Los enfermos, Lourdes (Francia), personas ridiculizadas por su piedad, pobres, pastoras y pastores.

Oración a Santa Bernardita

bernardita
Oh bienaventurada Bernardita! Acuérdate que la Virgen te dijo en la Gruta: “Ruega por los pecadores”, para que se conviertan y hagan penitencia. Ruega por mí, pecador, para que Dios perdone mis pecados. Ruega por mí a María Inmaculada, pues confío en que te concederá cuanto la pidas, porque fuiste su confidente en la Gruta de Lourdes. Así como Ella te prometió “hacerte feliz en el otro mundo”, te concederá que hagas felices a los que devotamente acudan a ti. A ti, pues, acudo humildemente, suplicándote no me dejes ni me abandones hasta verme contigo en el cielo.
Amén.

Invocaciones a Santa Bernardita

bernardita
A cada invocación se contesta: Rogad por nosotros

Oh Santa Bernardita,
Imitadora de Jesús crucificado,
Amante de la vida oculta,
Abandonada a la voluntad de Dios,
Modelo admirable de humildad
Espejo de la virtud,
Víctima de amor a Jesús,
Enamorada de la Eucaristía,
Imitadora de la pobreza de Jesús,
Compasiva con los pecadores,
Lirio escogido de María,
Mensajera fidelísima de María,
Confidente privilegiada de María,
Amante enamorada de María,
Poderosa ante Jesús y María,
V. Rogad pos nosotros; oh bienaventurada Bernardita,
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

Novena a Santa Bernardita

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-Rezar durante nueve días-

Bienaventurada Santa Bernardita, elegida por Dios todopoderoso como cauce de sus gracias y bendiciones.
Por medio de tu humilde obediencia a las deseos de nuestra Santa Madre María ganaste para nosotros el agua milagrosa de la curación espiritual y física.
Escucha, te imploramos, nuestras oraciones de súplica para que seamos sanados de nuestras imperfecciones espirituales y físicas.
Deposita nuestras peticiones en las manos de nuestra Santa Madre María, para que ella pueda depositarla a los pies de de su amado Hijo, nuestro Señor y Salvador Jesucristo y así pueda El vernos con clemencia y compasión.
Te pido intercedas por/para… (Haga aquí la petición).

Ayúdanos, oh bienaventurada santa Bernardita, a seguir tú ejemplo, de manera que indiferentes a nuestro propio dolor y sufrimiento, seamos siempre conscientes de las necesidades de los demás, especialmente de aquellos cuyos sufrimientos son mayores que los nuestros.
Así como confiamos en la misericordia de Dios, recuérdanos ofrecer nuestro dolor y sufrimiento por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados y blasfemias de la humanidad.

Ruega Santa Bernardita, para que a imitación tuya, podamos ser siempre obedientes a la voluntad de nuestro Padre Celestial y mediante nuestras oraciones y humildad, podamos traer consuelo a los Sagrados Corazones de Jesús y María, tan gravemente heridos por nuestros pecados.

Santa Bernardita de Lourdes, ruega por nosotros.
Amén.

Rezar 10 avemarías.

Oración:
Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia, reclamando vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado por esta confianza a Vos también acudo, oh, Madre, Virgen de las Vírgenes, y, aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana. Oh Madre de Dios, no despreciéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente.
Amén.

Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti (repetir tres veces).