OnePeterFive.com .- Robert Spaemann, el prominente filosofo alemán y crítico de la enclítica papal Amoris Laetitia, acaba de dar una entrevista al sitio La Nuova Bussola Quotidiana, en la que ha manifestado su apoyo a los Cuatro Cardenales, de quienes elogia su actitud, pero lamentando a la vez, que hayan sido los únicos en pronunciarse abiertamente:

Con la Dubia, los cardenales no hacen mas que cumplir con su deber de apoyar – como “senadores” – a la Iglesia en la persona del Santo Padre. El juez supremo de la Iglesia es el Papa. Y es por eso que es deplorable que tan sólo cuatro cardenales, hayan tomado la iniciativa en este caso. Los cuatro cardenales han elegido el camino correcto. El Papa es el primer destinatario de la Dubia, aunque creo que la carta debería haber pasado por la Congregación para la Doctrina de la Fe.

El filosofo alemán nos recuerda la naturaleza de la Dubia al recalcar, que no se trata de una carta abierta, sino más bien, de un documento dirigido explícitamente al Santo Padre, documento que fue hecho de conocimiento público, sólo después que su Santidad, se negase a darle respuesta:

La negativa del Papa a responder al llamamiento de los cuatro cardenales me preocupa porque el Magisterio supremo está siendo denigrado y hundido. El Papa tiene una profunda aversión contra las decisiones que exigen expresar un claro ‘sí’ o ‘no’. Sin embargo, Cristo – el Maestro de la Iglesia – enfrenta a sus discípulos con decisiones de este tipo. Sobre el tema del adulterio, Él “sorprende” a los Apóstoles con la simplicidad y la claridad de Su enseñanza.

Para Spaemann, las consecuencias son bastante claras:

Por medio de un golpe de pluma, el caos se ha venido a convertirse en un principio. El Papa debía saber,  que como consecuencia, se dividiría a la Iglesia, conduciéndola hacia un cisma, un cisma que no se manifestaría en las periferias de la Iglesia, sino en su corazón mismo. Que Dios nos ayude a evitar esto.

Con estas palabras, Spaemann deja claro, que el Papa Francisco se ha apartado del camino enseñado por nuestro Señor Jesucristo (lo que aplica también a la cuestión de una digna recepción de la Sagrada Comunión).

A los ojos de Spaemann, no hay manera de referirse a una forma de subjetivismo para justificar la recepción de la Sagrada Eucaristía, aunque vivamos en un estado objetivo de pecado. Sostiene que “es un error creer que lo subjetivo, es el criterio definitivo para la administración de los Sacramentos”. A sus ojos -y citando aquí a Santo Tomás de Aquino- sólo se puede escapar a este dilema de “conciencia subjetiva” por Conversión “, al abrir la conciencia a la verdad objetiva”. Y continúa diciendo: “El lugar donde se encuentra la verdad es, por un lado, la razón y por el otro, Revelación”.

En el mismo sitio web, se ha revelado, pero en un artículo aparte,  que hubieron otros dos prelados que con anterioridad, habían también firmado la Dubia. Estos serían con toda probabilidad, el Cardenal jubilado Paul Josef Cordes de Alemania y su Beatitud Sviatoslav Shevchuk, arzobispo mayor de la Iglesia católica griega ucraniana.

El Cardenal Cordes ha sido un crítico severo de algunas de las tendencias “liberalizadoras” manifestadas en las discusiones del Sínodo de la Familia en el 2014 y el 2015, y también ha publicado un impreso, en el que manifestó su oposición y resistencia contra la “propuesta Kasper” durante el Consistorio del 2014.