Refugiados Cristianos provenientes del Medio Oriente, se están viendo forzados a ocultar Biblias y símbolos religiosos, que pudieran delatarlos como Cristianos, por temor al acoso y ataques, perpetrados por  refugiados musulmanes, según denunciaron, el miembro del Parlamento Nacional Alemán Erika Steinbach y la Pastora Mahin Mousapour, miembro de la Unión Demócrata Cristiana.

Mousapour denunció que los refugiados cristianos, son acosados, tildados de “impuros como perros” y amenazados de muerte por rechazar al Islam.

Los juguetes de los niños cristianos son destruidos. A los cristianos que buscan obtener asilo, no sólo se les dice que laven sus platos después de comer, sino que además, se les pide limpiar toda la cocina, pues de otra manera, permanecería ‘impura’. Los servicios religiosos son llevados a cabo en secreto, biblias, crucifijos tienen que ser escondidos.”

Mousapour denuncia además, el haber sido amenazada mientras caminaba por la calle, por un musulmán quien llevaba un cuchillo, sólo por el hecho de ser cristiana. Mousapour empleó este ejemplo para recalcar, que incluso quienes se convierten pero no viven en los alojamientos para inmigrantes junto con los musulmanes, son presa de su odio.

Steinbach, conocida por ser opositora a la política migratoria de la Canciller Angela Merkel, ha pedido la deportación inmediata de todo aquel Mususlman, que ataque o insulte a un Cristiano, empleando como base para dicho ataque, el argumento de la religión. Además, sugirió la creación de campamentos cerca de la frontera, en donde los inmigrantes pudieran permanecer hasta que la guerra termine, para después poder volver a sus casas.

Durante la celebración del Ramadán, el mes islámico de ayuno, los albergues para inmigrantes en Alemania, consideraron específicamente los horarios de alimentación musulmanes, mientras que los cristianos, sólo se recibieron las sobras. Steinbach ha hecho un llamamiento para que este sistema sea revisado y que el alojamiento temporal para inmigrantes, pueda servir “el desayuno, el almuerzo y la cena como de costumbre.”

Cabe destacar, que estos hechos fueron denunciados meses atrás por la hermana María de Guadalupe, religiosa misionera de origen argentino, perteneciente al Instituto del Verbo Encarnado, quien ha relatado su revelador testimonio, basado en vivencias propias.