Adónde vas mi Señor?

Esta es la frase que San Pedro pronuncia mientras huía de Roma, según cuenta el manuscrito “La Leyenda Aurea” del monje dominico y arzobispo de Genova, Jacobo de Vorágine escrito en siglo XIII.
Cuenta la historia que el atemorizado apóstol escapaba de Roma durante la atroz persecución anticristiana de Nerón. Mientras huía andando por la Vía Apia, se encuentra con Jesucristo quien cargaba con su cruz. Allí San Pedro le pregunta: Quo Vadis Domine? (Adónde vas mi Señor?), a lo que Cristo respondió:
“Mi pueblo en Roma te necesita, si abandonas a mis ovejas yo iré a Roma para ser crucificado de nuevo”.
San Pedro avergonzado ante la respuesta de Jesús, decide volver de inmediato a Roma en donde fue aprendido y condenado a morir por crucifixión. Considerándose no merecedor de morir como su amado maestro, comunica esta inquietud a sus ejecutores, mismos que optan por crucificado de cabeza.