Este articulo, tiene la intencion de recolectar y presentar de manera breve pero concisa, la informacion disponible fruto de muy diversos estudios cientificos llevados a cabo sobre la Sábana de Turin, desde el proyecto STURP (Shroud Of Turin Reserach Project – Proyecto investigativo del manto de Turín), hasta los más recientes estudios con Láser Excimer.
Los diversos aspectos de la información aquí contenida, pretenden proveer a cada lector, las bases necesarias para enfrentar la pregunta -titulo de este articulo-, de tal manera que pueda llegar a sus propias conclusiones.

El manto de Turin

El análisis visual de la sábana

Resulta claro a simple vista, que el hombre de la sábana, fue abusado más allá de los limites de la imaginación. Víctima de un ensañamiento verdaderamente diabólico, fue golpeado despiadadamente en el rostro, parte de su barba arrancada a tirones, azotado, coronado de espinas, crucificado y traspasado en su costado. Las “coincidencias” con la pasión y crucifixión de nuestro Señor Jesucristo, (tal y como lo registran las sagradas escrituras) son más que sorprendentes.

Los golpes en el rostro

tabiqueSon múltiples y severas las lesiones que se pueden apreciar en el rostro del hombre de la sábana. Este, presenta excoriaciones sobre toda su superficie, mismas que son más perceptibles en su lado derecho. Quizás una de las más importantes -debido a las consecuencias que acarreó para el sentenciado-, es la rotura del tabique nasal que ocasionó el edematizado de toda la zona, la obstrucción de la fosa nasal derecha y el profuso sangrado por la fosa nasal izquierda. Un hombre sometido a tales castigos, veía ahora disminuida su capacidad respiratoria.
También es visible la severa hinchazón en el pómulo derecho y en el ojo de ese mismo lado. En la región correspondiente a la barba, se puede apreciar la falta de mechones arrancados a tirones.
En la región nasal, se han podido encontrar (en estudios posteriores al proyecto STURP)restos de arena y tierra e incluso se ha identificado un gargajo al lado izquierdo de la nariz. Se presume que tanto la tierra y arena, son la consecuencia de los brutales golpes contra el suelo, que el hombre de la sábana habría recibido como se explica más adelante en la sección “El Patibulum”.
Estamos pues, frente al rostro de un hombre que fue abusado y humillado a punta de bastonazos, puñetazos, bofetadas, escupitajos y tirones de barba.

Mateo 27:30
«Y escupiéndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza.»

La corona de espinas

sangradocoronaEl hombre de la sabana fue coronado con espinas. Esto resulta bastante evidente debido a la cantidad de heridas presentes alrededor de la cabeza y en la nuca. En la frente se puede apreciar muy fácilmente un coágulo en forma de número 3, cuyo origen es la sangre venosa de la vena frontal, perforada por alguna de las largas espinas. Al incrustarse en el musculo frontal, la espina ocasionaba que el mismo se contrajera, lo que combinado con el lento pero continuo sangrado, le daba al coagulo su peculiar aspecto.

La forma de esta corona, era más bien como la de un “casquete” y no la de la típica aureola, con la que infinidad de pintores la han representado. Para su confección, se habría empleado un junco entrelazado en manera circular, al que se habría sujetado un entretejido de espinas de ziziphus spina crhisti, un árbol común de la región, que las legiones romanas empleaban para alimentar el fuego en las fogatas de sus campamentos.

casqueteHabría sido afirmada en la cabeza a punta de golpes dados con una caña. Siendo una región bastante vascularizada, la colocación de la corona fue causa de un profuso sangrado. También en la nuca son visibles las heridas dejadas por las espinas. Para poder respirar, el crucificado tenia que apoyarse sobre sus pies (los clavos del pie) y la parte posterior de la cabeza lo que significaba cada vez, la dolorosa incrustación de las espinas.
La cantidad exacta de las heridas causadas por esta corona no ha podido ser determinada, en gran parte debido a la espesa cabellera del hombre de la Sábana y por que no existe la impresión de los laterales de la cabeza. Expertos como Sebastiano Rodante, de la Universidad de Siracusa, estiman el número de espinas en un total de 50.

Juan 19:2, 5
“Y los soldados tejieron una corona de espinas, la pusieron sobre Su cabeza y Lo vistieron con un manto de púrpura; 3 y acercándose a Jesús, Le decían: “¡Salve, Rey de los Judíos!”

La flagelación

taxillatum-154x300

Flagrum taxillatum

La sábana nos presenta la imagen anterior y posterior de una figura humana del sexo masculino, que fue crucificada y cuyo cuerpo estaba totalmente desnudo y que evidencia las marcas del sometimiento a un brutal y cruento castigo.
Aquellos sentenciados a la pena de la crucifixión, eran usualmente castigados con golpes que se hacían con una vara durante el trayecto hasta el lugar de la ejecución. Con el hombre de la sábana, resultaba más que evidente que hubo un ensañamiento muy particular y desmedido: Fue sometido al castigo de la flagelación.
Este tipo de castigo consistía, -según la ley judía- en la aplicación de 39 azotes. La ley romana no contemplaba un límite en su número, quedando el mismo al albedrío del verdugo. Este solía ser tan brutal, que muchas veces los sentenciados terminaban con las entrañas expuestas o caían muertos antes del final del mismo.

Flagelación con brazos arriba

Flagelación con brazos arriba

EL Flagrum o Flagelo romano, era un látigo muy corto que estaba compuesto por 2 o más cintas. En cada una de estas cintas, se habían sujetado diversos objetos: Bolas de plomo, huesos (astrágalo de cordero), puntas de hierro (conocidas como escorpiones), mismos que tenían como objetivo infligir la peor parte del castigo: Luego de golpear, desgarraban la carne llegando, incluso a dañar tejido muscular o penetrar hasta los huesos.

En el hombre de la sábana, cada uno de los golpes ha dejado su marca, como la de un pequeño manubrio de aproximadamente 3cm de largo y distribuidos de manera metódica por toda la espalda y sin repetirse en el mismo sitio, lo que demuestra que el castigo, fue llevado a cabo por verdaderos “profesionales” en su oficio. También resulta perceptible una diferencia en cuanto a la fuerza empleada en cada lado de la espalda, lo que hace pensar que fue castigado por lo menos por 2 personas distintas.

Agachado, brazos abajo

Agachado, brazos abajo

La presencia de las marcas de estos azotes tanto en brazos como en la zona abdominal, sugieren que el hombre de la sábana fue golpeado en 2 posiciones diferentes: Una con los brazos hacia arriba y la otra estando agachado.
En el año 1534 las hermanas clarisas fueron las primeras en avisar:
“Los golpes de látigo eran tan frecuentes sobre el estómago, que no se podían encontrar zonas sanas mayores al tamaño de la punta de un alfiler”.
Literalmente, ninguna parte de su cuerpo escapó a los azotes. Sus heridas, están distribuidas por toda la superficie del cuerpo: Brazos, espalda, muslos, pantorrillas, glúteos, vientre, zona inguinal, zona pélvica y genital. La presencia de marcas en las 2 últimas zonas, demuestran que aquel hombre fue azotado desnudo.
Se ha podido determinar que el hombre de la sábana recibió un total de 120 latigazos con el Flagrum, que tenia 3 cuerdas y en cada una de ellas 2 trozos de hueso afilado, por lo tanto cada latigazo provocaba 6 heridas. Habiendo sido azotado 120 veces, nos da un total de 720 heridas solamente causadas por el Flagrum.

Marcos 15:15
Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó a Barrabás, y entregó a Jesús, después de azotarle, para que fuese crucificado.

 

El Patibulum

350px-Patibulum-300x254Es muy popular la creencia de que los sentenciados a muerte por crucifixión, cargaban con la cruz hasta el lugar de la ejecución, pero en realidad, únicamente llevaban sobre sus espaldas el travesaño llamado “Patibulum” (la parte horizontal de la cruz).
Sobre la parte superior de la espalda del hombre de la sábana; además de las marcas dejadas por la flagelación, es posible ver excoriaciones causadas por el rose con algún objeto bastante pesado y rugoso que bien podrían corresponder a aquellas que solía dejar la carga del Patibulum. Este tenia un peso aproximado de entre 40-60 Kg y era atado a los brazos de tal forma, que parte del peso recaía de manera muy dolorosa sobre los hombros y la nuca. Del Patibulum también salía una cuerda que era atada al tobillo izquierdo del condenado. Cuando había más de un sentenciado, el tobillo del uno, era amarrado al del otro y en fila, de tal suerte que la caída de uno, se convertía en la desgracia de todos. Un tropiezo bajo tales condiciones, significaba el caer el suelo ya sea sobre las rodillas (en el mejor de los casos) o sobre el rostro. El hombre de la sabana presenta severas excoriaciones en las rodillas (sobre todo en la izquierda) en la frente y el rostro.

La crucifixión

clavosromanos-230x300El hombre de la sabana fue crucificado. Claro indicador de ello son las perforaciones existentes en pies y muñecas dejadas por los clavos romanos que podían tener una longitud de entre 13 a 18 centímetros.
Tanto en crucifijos como en obras de arte, se ha representado la crucifixión, con clavos atravesando las manos. Estos en realidad, se clavaban en la muñeca y lo hacían sin romper hueso alguno, más bien separándolos y abriéndose paso a través de ellos atravesando el nervio mediano. El daño a este importante nervio motor y sensitivo, produce un indescriptible paroxismo de dolor, mismo que se repetía cada vez que en un esfuerzo por llenar de aire los pulmones: el crucificado tenia que levantarse, empujando su cuerpo hacia arriba, apoyándose sobre el clavo de los pies y la parte posterior de la cabeza. Cada vez que el cuerpo subía y bajaba, las muñecas giraban sobre los clavos que tenían un perfil cuadrado, agrandando las heridas y lastimando nuevamente el nervio.

Mateo 27:33-35
“Y cuando llegaron a un lugar llamado Gólgota, que significa: Lugar de la Calavera, le dieron a beber vinagre mezclado con hiel; pero después de haberlo probado, no quiso beberlo. Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes, para que se cumpliese lo dicho por el profeta: Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. Era la hora tercera cuando le crucificaron. “
pulgares-300x300

Pulgares escondidos

Esto es perfectamente visible en las manos del hombre de la sábana. En ellas se puede apreciar la falta de los pulgares en ambas manos, que están “escondidos” pues se han retraído a consecuencia del clavo que ha perforado o dañado el nervio mediano. Expertos han observado además, que la perforación hecha por el clavo en la muñeca, tiene un diámetro algo mayor al del clavo, debido al movimiento anteriormente explicado y necesario para poder llevar aire a sus pulmones.
Los verdugos romanos sabían muy bien por experiencia, que la mano atravesada por un clavo, era incapaz de sostener el peso de un crucificado. Se desgarraba irremediablemente. Sólo clavando en la muñeca; en donde existen fuertes ligamentos, era posible sostener al condenado.

La herida del costado

costadoEn la cruz, los condenados morían victimas de la asfixia. La crucifixión significaba una larga y extenuante lucha por no sucumbir ante ella. Muchos crucificados podían sobrevivir durante días, convirtiéndose todo el proceso, en un continuo sufrir de minuto tras minuto, una batalla constante por llevar aire a los pulmones. Para poner fin de manera más rápida al sufrimiento y acabar con la vida de un crucificado, se ordenaba la rotura de ambas piernas. Se las golpeaba a la altura de las rodillas de manera brutal con un pesado martillo de hierro. Hecho esto, era imposible ahora emplear el clavo de los pies, como punto de apoyo que le permitiese al sentenciado, levantarse para así poder respirar.
Es posible observar en la imagen de la sábana, que las piernas del hombre no fueron quebradas. Esto quiere decir, que había muerto antes de que fuese necesario romper sus piernas. En su lugar, podemos encontrar en su costado derecho, una gran mancha de sangre, que evidencia el profuso sangrado de una herida.

Juan 19: 31-37
“Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas. Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua”.

Salm. 34:20
“El guarda todos sus huesos; Ni uno de ellos es quebrantado”.

El Proyecto STURP

El Proyecto STURP (Shroud of Turin Research Project), estaba conformado por un conjunto de 31 expertos de diversas materias, mismos que en 1978 y por un periodo de únicamente 5 días (del 8 al 13 de octubre), tuvieron la oportunidad de llevar a cabo una serie de complejas pruebas y exámenes de muy diversos tipos sobre la sábana de Turin.

El Análisis espectral

Antes de llevar a cabo la prueba del carbono 14, se sometió al sudario a un análisis espectral de imagen. Se tomaron muchas fotografías: Fotografías ultravioleta, fluorescentes, se emplearon también rayos X fluorescentes.
En ninguna de estas pruebas se logró descubrir el empleo ni de pigmentos ni de tintes sobre el sudario. En otras palabras, la imagen de aquel hombre no pudo ser ni pintada ni dibujada por la mano humana; más sin embargo estaba impresa sobre el manto de lino.

Las manchas de suero

sueroGracias a la tecnología empleada en aquellos estudios, se pudo apreciar por primera vez en la historia de la investigación del sudario de Turin, la presencia de suero alrededor de las manchas de sangre. El suero, compuesto mayormente compuesto por agua, permanecio “invisible” al ojo humano por casi 2,000 años.
Cuando la hemoglobina se descompone y da lugar a altos niveles de bilirrubina (es un que se produce en el hígado y que es de color amarillo-anaranjado que resulta de la degradación de la hemoglobina de los glóbulos rojos) inicia un proceso que promueve la coagulación de la sangre en las heridas abiertas, deteniendo las hemorragias.
Aquel estudio permitió descubrir que las manchas en el sudario correspondientes a coágulos sanguíneos, contenían niveles de bilirrubina en niveles tan extremadamente altos que fácilmente correspondían al sufrimiento y tortura de la pasión/crucifixión.

La prueba del Carbono 14

Para poder llevar a cabo este estudio, se autorizó en 1988, el corte de un pequeño retazo del sudario (de la esquina inferior izquierda), mismo que fue a su vez dividido en 4 secciones que fueron enviadas a la universidad de Oxford, al Instituto suizo de tecnología y a la universidad de Arizona.

Cada laboratorio y equipo de científicos trabajó por separado. Las pruebas se llevaron a cabo de manera totalmente independiente. Para garantizar la confiabilidad de los resultados, la cuenta de los átomos de Carbono 14 en cada una de las muestras, se llevó a cabo múltiples veces. Todos los laboratorios obtuvieron el mismo resultado: El sudario fue creado entre los años 1260-1390 y el cuerpo del hombre plasmado en la muestra, no correspondía de ninguna manera al de Cristo.

Una muestra poco apropiada

Después de la publicación de los resultados oficiales del equipo STURP (Shroud Of Turin Reserach Project – Proyecto investigativo del manto de Turín) Ray Rogers, uno de los integrantes originales del equipo STURP de 1978, acoge la hipótesis propuesta por el matrimonio Benford-Marino (quienes a pesar de no ser científicos, fueron capaces de detectar el error en la obtención de la muestra) que sostenía que la muestra empleada en las pruebas de datación por medio del Carbono 14, correspondía a una sección del manto que habría sido sometida a algún proceso restaurativo durante el siglo XIV.
En el año 2005 y poco antes de fallecer victima del cáncer, Rogers publica las conclusiones de su último estudio. En ellas, no se cuestiona el procedimiento científico llevado a cabo los laboratorios encargados de fechar el manto; sino más bien, la muestra per se.
En su estudio, Rogers deja en claro que ¨esa era de hecho la peor zona del manto de la cual obtener una muestra¨ y agregó “”¡de haber tenido acceso en 1978 a la nueva tecnología, esa hubiese sido la parte menos apropiada del sudario de la que hubiese obtenido una muestra”.
Estudios posteriores confirmaron que aquella sección, había sido restaurada empleando una técnica muy elaborada y sofisticada. El estudio concluía, que la muestra estaba contaminada con fibras de algodón, tintes y resinas del siglo XIV.

Las monedas sobre los párpados

leptonMientras el equipo STURP llevaba a cabo pruebas de trimdimensionalidad de la imagen, los científicos Jackson y Jumper, logran descubrir 2 pequeñas formas circulares sobre los ojos del hombre de la sábana. Estudios posteriores demostraron que se trataba de monedas. Y es que esta era la costumbre judía para los enterramientos próximos al sábado. Los parpados del difunto eran cerrados y sobre los mismos, se colocaba una moneda. Se trataba de Léptones acuñados por Poncio Pilato en la provincia romana de Judea, monedas que circularon entre los años 29 al 32.
En estas monedas es posible leer las letras UCAI, que eran parte de la leyenda “TIBERIUS CAISARIS” o Tiberio Cesar, el emperador que gobernaba en el año 30…
Este hallazgo en considerado por muchos como “definitivo” pues permite establecer la fecha de la creación de la imagen.

La sábana de Turin y el manto de Oviedo

El sudario de Oviedo

El sudario de Oviedo

El manto de Oviedo es un paño de tela de lino trenzado, confeccionado como solía hacerse en la palestina de hace 2,000 años. Sobre su arrugada superficie, pueden apreciarse diversas manchas de sangre.
El evangelio de San Juan hace clara referencia a la existencia de este sudario o pañolón:

Juan 20, 1-18
Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro; vio las vendas en el suelo, y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte.
Sábana y sudario superpuestos

Sábana y sudario superpuestos

La cita bíblica no encierra nada extraordinario pues en los días de Jesús, esta era una costumbre común y obligatoria entre los judíos. Lo que SI es sorprendente, es que tanto la sábana como el sudario, parecieran corresponder a aquellas descritas por Juan:
Mark Guscin, un miembro del equipo de investigación polifacética del Centro Español de Sindología, investigó la relación entre el sudario de Oviedo y la Sábana santa de Turín. Basándose en la historia, patología forense, composición sanguínea (de tipo AB, como la de la Sábana), y patrones de las manchas, concluyó que ambas prendas cubrieron la misma cabeza en dos momentos distintos, pero próximos entre sí. asintió con este análisis, añadiendo que los granos de polen del pañolón coinciden con los de la Sábana.
Más sorprendente es aún el resultado que se obtiene al superponer una imagen sobre la otra: Las manchas de sangre tanto del rostro como de la nuca en ambas telas, coinciden perfectamente.

Las conclusiones

No se han encontrado en la fibra ni pigmentos, ni pinturas, ni tintes o colorantes. Exámenes de Rayos X fluorescentes y de micro química, excluyen la posibilidad de que la pintura, haya sido uno de los métodos empleados para crear la imagen. Evaluaciones llevadas a cabo con Rayos Ultravioleta e infrarrojos confirman estos estudios.
Los análisis de imagen mejorada por medio de ordenadores y por un dispositivo conocido como analizador de imagen VP-8, demuestran que la imagen tiene información única, tridimensional codificada en ella.
La evaluación micro química no ha indicado ninguna evidencia de especias, aceites, o cualquier bioquímico conocido, producido por el cuerpo en vida o en muerte.
Está claro que ha habido un contacto directo de la Sábana con el cuerpo, lo que explica ciertas características tales como las marcas de los azotes, así como la sangre. Sin embargo, aunque este tipo de contacto podría explicar algunas de las características del torso, es totalmente incapaz de explicar la imagen del rostro en alta resolución, ampliamente demostrado con el estudio de fotografía.

Por lo tanto, la respuesta a la pregunta de cómo se produjo la imagen o qué la produjo, queda por ahora -como lo ha hecho en el pasado- en el más absoluto misterio.

Podemos concluir por el momento, que la imagen de la Sábana es la de una forma humana real, correspondiente al cuerpo de un hombre crucificado y azotado. No es el producto de un artista. Las manchas de sangre están compuestas de hemoglobina y también dan una prueba positiva para la albúmina de suero.

Estudios adicionales

Según Mechthild Flury-Lemberg, una experta en restauración de textiles, “hay un zurcido en la sábana idéntico a un tejido del siglo primero, que era exclusivo de la fortaleza de Masada junto al Mar Muerto”. Su patrón de hilado, un entretejido 3:1, es el propio del diseño sirio de la época, según la apreciación de Gilbert Raes, del Instituto Ghent de Tecnología Textil en Bélgica. Flury-Lemberg expuso que “la tela de lino del Sudario de Turín no exhibe técnicas de tejido ni costuras que contradigan su origen como producto de gran calidad de los obreros textiles del siglo primero”.

Entre los años 2005 y 2010, los científicos Enrico Nichelatti, Antonino Santoni, Paolo Di Lazzaro, Daniele Murra, Giuseppe Marquesinas y Giulio Fanti, llevaron a cabo pruebas sobre sobre la sábana empleando la radiación láser ultravioleta (Láser excimer) en la Agencia Nacional para las Nuevas Tecnologías, Energía y Desarrollo Económico Sostenible.
Allí pudieron determinar que era posible colorear la tela de lino y reproducir muchas de las características de la imagen en la sabana:

“Mediante pulsos de láser excimer hemos obtenido una coloración del lino extremadamente superficial y similsindónica… También hemos obtenido una coloración latente, invisible después de la irradiación, apareciendo sólo como resultado del envejecimiento artificial y/o natural lino. El resultado, tal vez más importante, es haber identificado algunos procesos fotoquímicos al grado de explicar tanto el color de la superficie, como el fenómeno de coloración latente. Es posible que estos procesos foto-químicos hayan contribuido a la formación de la imagen de la sábana”.


Considerando que no se ha encontrado evidencia que sugiera que la imagen de la sábana fue dibujada por la mano del hombre en el medioevo, los resultados obtenidos con Láser Excimer, descartarían por si mismos la posibilidad de fraude, a menos que alguien pueda demostrar, que por lo menos dicha tecnología (la única con la que se ha conseguido “reproducir” de manera parcial y bastante limitada la imagen de la sábana) estaba disponible ya en el siglo XIV.

Bibliografía
Estudios Benford-Marino
Evidencia de restauración
Los archivos del Doctor Raymond Rogers
Autopsia del hombre de la Sábana
La pasión según la Sábana Santa
La pasión de Cristo desde el punto de vista médico
Casco de espinas
Sudario de oviedo