Puntos 297 y 300 son fundamentales para comprender los límites de “Amoris Laetitia”

Al rededor del mundo, los medios de comunicación tanto seculares como Católicos, están reportando que el capitulo 8 de Amoris Laetitia (AL), deja potencialmente abierta la posibilidad de que los divorciados vueltos a casar, puedan recibir la sagrada comunión . Esto sería similar a lo que ha estado pasando en confesionarios desde los años sesenta con respecto a los católicos que practican la anti concepción.
En febrero 18 de este año, mientras volaba de regreso desde México, el Santo Padre fue preguntado si los divorciados vueltos a casar podrían recibir la Sagrada Comunion como parte de su re integración en la Iglesia. El respondió:

“Esto es algo último, integrar en la iglesia no significa conceder la comunión porque yo conozco a católicos casados en segundas nupcias que van a la iglesia tres o cuatro veces al año, y ‘yo quiero hacer la comunión’, como si fuera un título honorífico. Un trabajo de integración… Todas las puertas están abiertas, pero no se puede decir que estas personas puedan comulgar.
Esto sería una herida, también para los matrimonios, porque esto no los haría proceder por ese camino de integración. Y estos dos eran felices y usaron una expresión muy linda: nosotros no hacemos la comunión eucarística, pero sí estamos en comunión cuando visitamos a hospitales y en esto, y en esto.  Su integración es esa. Si hay algo más, ya lo dirá el Señor. Es un camino”.

La lecturas de ambos puntos 297-300 de Amoris Laetitia (AL) contradice aquella interpretación anti-Católica y es fundamental para interpretar correctamente este problemático capítulo:

“Nadie puede ser condenado para siempre, porque esa no es la lógica del Evangelio. No me refiero sólo a los divorciados en nueva unión sino a todos, en cualquier situación en que se encuentren. Obviamente, si alguien ostenta un pecado objetivo como si fuese parte del ideal cristiano, o quiere imponer algo diferente a lo que enseña la Iglesia, no puede pretender dar catequesis o predicar, y en ese sentido hay algo que lo separa de la comunidad (cf. Mt 18,17). Necesita volver a escuchar el anuncio del Evangelio y la invitación a la conversión. “

Volviendo al párrafo 297, el Papa, hablando de una persona que ostenta el pecado en cuestión:

“Pero aun para él puede haber alguna manera de participar en la vida de la comunidad, sea en tareas sociales, en reuniones de oración o de la manera que sugiera su propia iniciativa, junto con el discernimiento del pastor”.

En el parrafo 300, el papa Francisco habla contra los sacerdotes que “aprueban sin mayor consideración” la consciencia defectuosa de los penitentes:

“Los presbíteros tienen la tarea de «acompañar a las personas interesadas en el camino del discernimiento de acuerdo a la enseñanza de la Iglesia y las orientaciones del Obispo…La conversación con el sacerdote, en el fuero interno, contribuye a la formación de un juicio correcto sobre aquello que obstaculiza la posibilidad de una participación más plena en la vida de la Iglesia y sobre los pasos que pueden favorecerla y hacerla crecer”.

El Papa continúa en el mismo párrafo y descarta la noción de “gradualidad”, afirmando a los prelados que sostengan tal argumento, el leer Amoris Laetitia (AL) a la luz del Magisterio perenne de la Iglesia:

“Dado que en la misma ley no hay gradualidad, este discernimiento no podrá jamás prescindir de las exigencias de verdad y de caridad del Evangelio propuesto por la Iglesia. Para que esto suceda, deben garantizarse las condiciones necesarias de humildad, reserva, amor a la Iglesia y a su enseñanza, en la búsqueda sincera de la voluntad de Dios y con el deseo de alcanzar una respuesta a ella más perfecta». Estas actitudes son fundamentales para evitar el grave riesgo de mensajes equivocados, como la idea de que algún sacerdote puede conceder rápidamente «excepciones», o de que existen personas que pueden obtener privilegios sacramentales a cambio de favores”.

El no leer el capitulo 8 de Amoris Laetitia (AL) dentro del contexto de estos dos párrafos, resulta necesariamente, en una interpretación incompleta y potencialmente errónea del documento, sobre la cual, el Cardenal Raymond Burke se ha lamentado públicamente:

Los medios seculares e incluso algunos medios Católicos, están describiendo la exportación apostólica Amoris Laetitia (AL) como una revolución dentro de la Iglesia. Tal perspectiva del documento es tanto una fuente de confusión, como una fuente potencial de escándalo…

 [alert-success]Artículo original publicado en:

http://www.churchmilitant.com/news/article/ignoring-context-in-popes-exhortation-leads-to-sacrilegious-communion[/alert-success]

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