¿Pueden los católicos creer en “fantasmas” y “apariciones”?

Una vela se apaga repentinamente, pero no se puede culpar a una ráfaga de viento. Las luces se apagan sin explicación. Los papeles no se hallan donde fueron dejados y se escuchan ruidos cuyo origen no puede ser identificado.

El folclore popular ofrece la explicación de que tales fenómenos son la consecuencia de un espíritu errante que intenta comunicarse con los vivos. ¿Pueden los católicos creer en fantasmas? ¿Cuál es la postura de la iglesia al respecto?

A primera vista, tales preguntas parecieran tener una respuesta simple; pero sin embargo no es así,  pues este tema comienza a rayar la superficie de lo sobrenatural.

Espíritus versus el maligno

Cunando se habla de fantasmas, se debe hacer distinción entre lo que en el uso coloquial se llamaría espíritus “buenos” o “malos”. Demonios y almas.
De acuerdo con muchos reconocidos demonólogos y exorcistas, todos aquellos entes a los que la cultura popular se refiere como fantasmas, no serían más que demonios, los que por muy diversas razones, pueden infestar lugares, personas y objetos, pudiendo manifestarse en nuestro mundo a través de los sentidos.

Arraigadas en el acerbo popular son las conocidas “apariciones” en las que estos “entes” hacen notar su presencia, por medio acciones relativamente violentas, diferentes ruidos, voces o interacción con diversos objetos. Esto es a lo que el folclore alemán conoce como Poltergeist (Fantasma travieso).  A veces incluso es posible percibir olores nauseabundos (a excrementos comúnmente) u olor a azufre cuando tienen lugar tales manifestaciones.

También es sabido que Satanás echará mano a todos los recursos que tenga disponibles, incluso el manifestarse a los hombres, para tratar de llevarlos a la tentación, caer en el pecado y perder sus almas para siempre. Caso notable es el de las apariciones de Nuestra Señora en Lourdes, donde el demonio también se manifestaba en los poblados vecinos en apariciones concomitantes, haciéndose pasar por Nuestra Señora.

Por otra parte, Dios permite en algunas ocasiones, que las almas de los difuntos puedan manifestarse en la tierra, por diversas razones, como por ejemplo, la de pedir oración por algún alma que se halla purgando sus penas o la de prevenir a sus seres queridos sobre el castigo eterno.

Queridos, no os fiéis de cualquier espíritu, sino examinad si los espíritus vienen de Dios, pues muchos falsos profetas han salido al mundo.

I Juan, 4-1

El sostén bíblico

Los fantasmas fueron claramente conocidos por los habitantes de Israel durante el tiempo de nuestro Señor. Dos veces los apóstoles confundieron a Jesús con fantasma.
Primero, cuando lo ven caminando sobre el agua, y segundo cuando se les aparece después de la Resurrección.

“Cuando los discípulos lo vieron caminar sobre el mar, se aterrorizaron. ´Es un fantasma´, dijeron, y clamaron con miedo”.

Mateo 14:26

 

“Mientras aún hablaban de esto, se puso de pie en medio de ellos y les dijo: ´La paz esté con ustedes´. Pero se sobresaltaron y aterrorizaron y pensaron que estaban viendo un fantasma”.

(Lucas 24: 36-37).

Los Padres de la Iglesia nos ofrecen orientación al respecto. San Agustín abordó el tema de los fantasmas en el contenido de su Carta 159 a Evodius. En la carta, Agustín rechaza la idea de que los muertos puedan regresar a la vida, en cambio, postulaba, que los fantasmas eran simplemente visiones espirituales (como cuando soñamos con una persona). Cuando uno ve un fantasma, no está viendo sus cuerpos materiales, sino “semblanzas” de sus cuerpos. Sin embargo, San Agustín admite que, en muchos casos, no existe explicación ninguna (se refería aquí a cuando un “fantasma” ofrecía información sobre el mundo material a una persona que de otro modo no tendría forma de conocerla).

En la edad media, los teólogos sostenían la idea de que los muertos regresaban del purgatorio para pedir oraciones, para que así sus almas, puedan ser liberadas de aquel lugar y llegar finalmente al Cielo. Mientras que San Agustín tenía una posición muy matizada sobre los fantasmas, Santo Tomás de Aquino dice rotundamente que “es un absurdo decir que las almas de los difuntos no abandonan su morada”.

Los fantasmas hoy

A pesar de las numerosas obras de los grandes Padres de la Iglesia y teólogos a lo largo de los siglos, la Iglesia no ha producido ninguna doctrina o enseñanza oficial específica sobre la existencia definitiva de los fantasmas, pero sostiene que Dios permite que los santos (todos aquellos que logran llegar al Cielo) , los ángeles y hasta las almas de los muertos, se aparezcan a los vivos, si es su voluntad.

Peter Kreeft, profesor de filosofía en el Boston College y escritor de teología católica, dice que la existencia de los fantasmas es “enormemente probable”. Postula que no hay contradicción entre los fantasmas y la teología católica:

“Los fantasmas aparecen en la tierra, pero ya no viven en ella. Están en el cielo, el infierno o el purgatorio. … Los fantasmas confirman, en lugar de refutar o perturbar, la teología católica del más allá. Especialmente la existencia misma de una vida después de la muerte, que es el punto principal de la disputa escéptica “

Por lo tanto es perfectamente aceptable que los católicos crean en fantasmas: las almas de aquellos en el purgatorio manifestándose a los vivos en la tierra para pedir nuestras oraciones para que puedan entrar por las Puertas del Cielo o demonios que hacen notar su presencia por que Dios así lo permite.

Un “fantasma” en las noticias

La nota que se muestra a continuación, fue publicada por la agencia noticiosa Reuters en el año 2011.

Nina De Santo estaba a punto de cerrar su estética en Nueva Jersey una noche de invierno, cuando lo vio de pie junto a la puerta de cristal del frente del salón. Era Michael, un cliente de voz suave cuya esposa recientemente había tenido un romance con su hermanastro y se había divorciado de él, para después quedarse con la custodia de sus dos hijos.
Estaba destrozado emocionalmente. De Santo había tratado de ayudar escuchando sus problemas, dándole ánimos, y llevándolo a tomar unas copas.

Cuando De Santo abrió la puerta aquella noche del sábado, Michael estaba sonriendo. “Nina, no puedo quedarme mucho tiempo”, dijo, permaneciendo en el umbral. “Sólo quería pasar por aquí y darte gracias por todo”.
Conversaron un poco más antes de que Michael se marchara. El domingo recibió una llamada: al menos nueve horas antes de que ella hablara con él en su salón, el cadáver de Michael había sido encontrado. Se había suicidado.
Si Michael estaba muerto desde el sábado por la mañana, ¿con quién o con qué habló ella el sábado por la noche?

“Fue muy bizarro”, dijo acerca del encuentro que ocurrió en 2001. “Pasé por un periodo de incredulidad. ¿Cómo puedes decirle a alguien que viste a este hombre, tan sólido como siempre, entrar y hablar contigo, pero que estaba muerto?”

Hoy en día, De Santo tiene un nombre para lo que sucedió esa noche: aparición en crisis. Ella se topó con el término al leer acerca de actividades paranormales después del incidente. De acuerdo con investigadores de lo paranormal, una aparición en crisis es el espíritu de una persona recientemente fallecida que visita a alguien con quien tenía una estrecha relación emocional, por lo general para decir adiós.

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