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Mencionemos cuáles son las armas con las que cuenta el cristiano y el modo de mantener este “combate” espiritual contra Satanás y sus aliados.

La oración

Dentro del “arsenal” que tenemos a nuestra disposición en primerísimo lugar tenemos a la oración. No olvidemos que hoy más que nunca, los cristianos recibimos ataques y agresiones de todas direcciones.

“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.”

1 Pedro 5:8

La oración practicada a diario, con fe y devoción, dificulta y restringe la acción del demonio. La oración se convierte efectivamente, en el primer escudo de defensa contra el mal.

“¿No habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil”.

Mateo 26:41

A esto se puede añadir algunas oraciones específicas que la Iglesia siempre ha recomendado contra la acción del demonio como son: La consagración a Dios por medio de María Santísima, ya que ella es la enemiga victoriosa de la “serpiente” de acuerdo a Gen 3,15 y Ap 12.
Una oración que refuerza nuestra unión con Dios es la del “Regina Caeli”, así como la oración de San Miguel Arcángel, atribuida a San León XIII, quien la prescribió para que se rezara después de cada misa, como producto de una visión que tuvo sobre el terrible proyecto de Satanás sobre la Iglesia. De hecho, el Papa Juan Pablo II invitó continuamente a que no se olvide el rezo cotidiano de tan poderosa oración.
En situaciones más extremas, se pueden emplear las Oraciones de liberación a las que se les dedica una sección en este tema.

La penitencia

Cuando el cristiano ora y ayuna (hace penitencia), no solo fortalece la acción contra la tentación y el pecado, sino que se mantiene en guardia contra las acechanzas del demonio.

Por otro lado tenemos la práctica del ayuno y en general todas las prácticas ascéticas, las cuales de acuerdo a Jesús son una de las armas más importantes para protegerse y luchar contra el “adversario” del Reino. La renuncia voluntaria a las cosas buenas de la vida, nos ejercitan para renunciar a aquellas que se nos presentan como una tentación. Todos los santos, quienes han tenido que combatir contra el pecado y en muchas ocasiones con manifestaciones expresas del demonio, no cesan de recomendar el ayuno como una de las armas más eficaces contra las acechanzas del maligno. Información más detallada sobre el ayuno aquí.

“Este tipo de demonios no salen sino es con el ayuno y la oración”

Mc 9,29

Los sacramentos

confLas otras dos armas con las que cuenta el cristiano para su lucha espiritual contra el pecado y las acechanzas de Satanás, son los sacramentos. Los sacramentos son la participación y acción directa de Jesús en el cristiano, son la mejor defensa contra el poder del Maligno y fuente de fortaleza espiritual para prevenir el pecado. La Eucaristía y la Reconciliación frecuente, hacen que el cristiano pueda avanzar en la vida con la victoria de Cristo. Estos dos sacramentos fortalecen toda la vida espiritual de quien los recibe imposibilitando la acción del demonio. Esto trae por consecuencia, paz y armonía interior.

Los sacramentales

A los sacramentales se les ha dedicado una sección más detallada. Puedes ver le imagen/enlace al final de esta página

La devoción a María

stellamaris2Uno de los elementos más efectivos para tener a raya al demonio y todas sus seducciones, es el amor a María Santísima a quien Satanás teme y lo hace temblar de rabia y de impotencia. Mientras que el demonio combate desde el exterior, por medio de la violencia y la seducción, María inspira, desde nuestro interior, la fuerza que viene sólo de Dios. Satanás inspira el odio que destruye y desintegra mientras, que María nos inspira el amor que reinará por siempre. De ahí la necesidad de una piedad mariana que mantenga a distancia al enemigo y que nos ayude a resistir en el momento de la tentación. Es testimonio de todos los santos la eficacia de la intercesión de María, en los momentos de tentación y acoso del demonio. Por ello, arma indispensable del cristiano es el rezo diario del rosario, el uso del escapulario de la Virgen del Carmen y alguna medalla bendecida.

El ejercicio frecuente de estas prácticas de manera combinada, le permite al cristiano quiere vivir una vida plena en la gracia y dejar que se desarrolle en él la vida del amor. Además, de esta manera estará protegido contra las acechanzas del demonio, debe orar y ayunar con frecuencia.