Uno de los aspectos más desconcertantes de la demonología, es la libertad que Satanás y sus demonios parecen tener para vagar por la tierra libremente y causando problemas. Si los condenados son enviados al infierno por toda la eternidad, ¿por qué se le permite a Satanás vagar fuera del infierno? ¿No se supone que sufra en el Infierno junto con sus secuaces y los otros condenados? Además, no parece que él esté sufriendo ni un poco, sino por el contrario, que la está pasando muy bien causando estragos en la tierra. ¿Cómo respondemos a estas preguntas?

Algunos textos en la Escritura hablan de Satanás y de los ángeles caídos como siendo arrojados al Infierno:

Pues si Dios no perdonó a los Ángeles que pecaron, sino que, precipitándolos en los abismos tenebrosos del Tártaro, los entregó para ser custodiados hasta el Juicio…

(2 Pedro 2: 4).

[…]y además que a los ángeles, que no mantuvieron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los tiene guardados con ligaduras eternas bajo tinieblas para el juicio del gran Día.

(Judas 1: 6).

Luego vi a un Ángel que bajaba del cielo y tenía en su mano la llave del Abismo y una gran cadena. Dominó al Dragón, la Serpiente antigua – que es el Diablo y Satanás – y lo encadenó por mil años. Lo arrojó al Abismo, lo encerró y puso encima los sellos, para que no seduzca más a las naciones hasta que se cumplan los mil años. Después tiene que ser soltado por poco tiempo.

(Apocalipsis 20: 1-3).

Otros textos hablan de los ángeles caídos (demonios) como arrojados a la tierra:

Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus Ángeles combatieron con el Dragón. También el Dragón y sus Ángeles combatieron, pero no prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos.
Y fue arrojado el gran Dragón, la Serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus Ángeles fueron arrojados con él.

(Apocalipsis 12:8-9).

Yahveh dijo al Satán: «¿De dónde vienes?» El Satán respondió a Yahveh: «De recorrer la tierra y pasearme por ella.»

(Job 1:7).

Por lo tanto, aunque está condenado por siempre al infierno, parece que algunos o todos los demonios, tienen también la capacidad de vagar por la tierra. Los demonios sin embargo, no tienen cuerpo y por lo tanto, no “vagan por la tierra” de la manera que nosotros lo hacemos. Su “caminar por la tierra” es más una indicación de su capacidad de influir que de su habilidad para moverse de un lugar a otro.

Además, Satanás y sus demonios son descritos como “encadenados”, “en la cárcel” o “en la oscuridad”. Esta es probablemente una manera de indicar que su poder de influir o “vagar” es mas bien limitado de alguna manera. Esto no quiere decir que no tengan un poder considerable,  sólo que no es ilimitado. Si usted piensa que todo está de cabeza hoy en día, imagínese lo que será cuando su poder se desencadene!

Las Sagradas Escrituras, dicen que cerca del fin del mundo, Satanás será completamente desencadenado y vendrá a engañar a las naciones por un tiempo; después de este breve período, él y los otros ángeles caídos serán definitivamente arrojados al lago de fuego y su influencia terminará para siempre.

Cuando se terminen los mil años, será Satanás soltado de su prisión y saldrá a seducir a las naciones de los cuatro extremos de la tierra, a Gog y a Magog, y a reunirlos para la guerra, numerosos como la arena del mar. Subieron por toda la anchura de la tierra y cercaron el campamento de los santos y de la Ciudad amada. Pero bajó fuego del cielo y los devoró. Y el Diablo, su seductor, fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde están también la Bestia y el falso profeta, y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.

(Apocalipsis 20:7-10).

Así que por ahora, los demonios tienen influencia, pero es limitada. Al final, su furia total será desatada, pero esto será sólo para lograr su derrota final, completa, después de lo cual, serán arrojado para siempre en el lago de fuego.

¿Por qué Dios permite la actuación de los demonios?

Esto es en realidad algo misterioso. Sabemos que Dios ha permitido que el mal sea una condición “necesaria” de la libertad de las criaturas racionales que Él ha creado. Los ángeles y los humanos tienen almas libres y racionales; si nuestra libertad quiere significar algo, Dios debe permitir que algunos la abusen, llegando incluso a ser fuentes de maldad y tentación hacia otros.

Para nosotros, esta vida equivale a una especie de prueba: Dios permite que algo de mal florezca, pero al mismo tiempo, nos ofrece la gracia suficiente para vencer.
Además, existe la tradición implícita en las Sagradas Escrituras de que por cada ángel que cayó, hubo dos que no lo hicieron (Ap 12: 4). Así, vivimos no sólo bajo la influencia de los demonios, sino también, bajo la influencia y el cuidado de los ángeles.

A causa de las tentaciones y de las pruebas, nuestro “sí” a Dios tiene mayor dignidad y mérito que si viviéramos en un paraíso sin pecado. En lo que se refiere a Satanás “pasándola muy bien” causando estragos, sería demasiado iluso pensar o creer que los demonios y Satanás no sufren en absoluto. Los demonios, al igual que los seres humanos, sufren tanto victorias como derrotas; hay resultados que los deleitan y los que los decepcionan y enojan.

Cualquiera que haya asistido a un exorcismo puede atestiguar que los demonios sufren mucho, especialmente cuando los fieles oran y hacen un uso piadoso de los sacramentos y sacramentales (por ejemplo, agua bendita, reliquias, medallas bendecidas, rosarios). La fe y el amor son profundamente perturbadores para los demonios.

Recordemos las enseñanzas de San Juan Vianney sobre Satanás, sobre todo aquella que lo compara a un perro encadenado: Puede ladrar, hacer mucho ruido y espumar amenazadoramente por el hocico, pero sólo puede mordernos si nos acercamos demasiado.

¡Mantén tu distancia!

Este artículo fue publicado originalmente en: “http://blog.adw.org/2017/08/satan-roam-earth/”
Su autor original es Monseñor Charles Pope.
Traducido por Proyecto Emaús