Primero, hay que saber que la Virgen María no siempre fue representada vestida de azul. En los iconos rusos, por ejemplo, la Virgen María usaba más comúnmente el rojo, y en el arte bizantino, a menudo llevaba púrpura. En otras ocasiones, ella fue retratada en blanco a manera de representar su inocencia, o negro para expresar su dolor y pena.

Gracias a otro artículo, sabemos que el color de la túnica empleada por Nuestra Señora era de color blanco. Entonces, ¿por qué empleaban el azul ultramarino para pintar sus ropas?

La evidencia preservada en varios santuarios, sugiere que el azul empleado frecuentemente en las pinturas que representan a la Virgen María, puede haber sido una invención de artistas medievales y renacentistas y que nuestra Señora, no necesariamente vestía prendas de predominante color azul. Lo que en realidad sucedió, es que estos artistas, expresaron su devoción a Nuestra Señora, empleando un pigmento muy escaso y muy caro para colorear sus prendas. Este pigmento sumamente raro, era conocido como azul ultramarino.

Un bloque de la piedra semipreciosa Lapislázuli

El azul ultramarino, apreciado por los artistas renacentistas, se obtiene del lapislázuli, una piedra semi-preciosa intensamente azul y que se encuentra en pocos lugares de la Tierra.

Para artistas como Miguel Ángel, Ticiano y Dürer, la única fuente de azul ultramarino era Afganistán, una tierra mítica y bastante lejana para los europeos. Esto, en cierta forma, convertía al mentado tinte en el material de pintura más valioso del mundo, y artistas como Miguel Ángel hubieran tenido que esperar a que sus patrones se lo procuraran porque no podían costearlo por su cuenta. Dado su enorme costo y su incuestionable rareza, no es de extrañar que tantos artistas hayan optado por vestir a la Virgen María empleando azul ultramarino. Fortuitamente, el ultramarino también resulta ser un color sereno y majestuoso, verdaderamente apropiado para la Reina del Cielo.

 

Azul ultramarino 100% natural obtenido del Lapislázuli.

En la Holanda del siglo XV, María usaba a menudo el color escarlata,  la elección bizantina anterior de la púrpura fue similar, porque este era un tinte valioso, y sólo unas pocas personas eran lo suficientemente importantes y adineradas como para llevarlo. Así, cuando en el siglo XIII el ultramar llegó a Italia como el color más caro del mercado, era lógico usarlo para vestir al símbolo más precioso de nuestra fe.