¿Por qué los católicos dedican el Domingo a nuestro Señor en lugar del Sábado, tal y como está escrito en la Biblia?

“Acuérdate del sábado, para consagrarlo. Trabaja seis días, y haz en ellos todo lo que tengas que hacer, pero el día séptimo será un día de reposo para honrar al Señor tu Dios. No hagas en ese día ningún trabajo, ni tampoco tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tus animales, ni tampoco los extranjeros que vivan en tus ciudades. Acuérdate de que en seis días hizo el Señor los cielos y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y que descansó el séptimo día. Por eso el SEÑOR bendijo y consagró el día de reposo”.

Éxodo 20, 8-11

Para muchos protestantes, en este versículo se encuentra la “contundente” evidencia sobre el mandamiento de consagrar a Dios nuestro Señor el día sábado. Por ende, ellos creen que los católicos vamos en contra del explícito mandato de nuestro Señor al consagrar el día Domingo. Ignoran por completo que en el antiguo testamento, la palabra “sábado” significa “reposo” o “cesación” en el séptimo día de la semana judía – el sábado. Lo que no tienen en cuenta, es que en el calendario judío, el sábado es el último día de la semana y el domingo, el primero.

“Y el primer día de la semana, reuniéndose los discípulos para partir el pan, Pablo les predicaba; y habiendo de partir al día siguiente, alargó su discurso hasta la media noche”.

Hechos 20, 7

Del versículo anterior se deduce claramente, que los Apóstoles consagraban el domingo y no el sábado. Se reunían para la Eucaristía, -para partir el pan-, en el primer día de la semana – el domingo – que es día de la Resurrección del Señor.

Pero quizás el versículo más importante, sea el siguiente:

“Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o respecto a días de fiesta o de luna nueva, o de sábados; que son la sombra de lo por venir; mas el cuerpo es de Cristo”.

Colosenses 2, 16-17

Aquí vemos a San Pablo enseñar específicamente que las leyes de fiestas y ceremonias (¡incluyendo la observancia del sábado!) pertenecen al período del Antiguo Testamento y que ya no son obligatorias después de la venida de Cristo, es decir, en la Nueva Alianza. Tenga en cuenta que la Antigua Alianza de Dios con el pueblo de Israel, concluye con la crucifixión y muerte de nuestro Señor Jesucristo. Él mismo, la noche que iba a ser entregado, durante la Última Cena así nos lo hizo saber:

“Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por ustedes”.

Lucas 22:20

Otro evento que evidencia el fin de la Antigua Alianza o la Alianza que Dios hiciera con Moisés, es la destrucción del Templo de Jerusalén en el año 70DC por las legiones romanas bajo las órdenes de Tito (tal y como lo había profetizado el mismo Jesús). Estas reconquistaron y luego destruyeron la mayor parte de Jerusalén y el templo, quedándose así el pueblo Judío sin lugar donde celebrar ni practicar los ritos de la Antigua Alianza.

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.

2 Corintios 5, 17

Es por eso que los primeros cristianos se reunían el domingo (el día del Señor) para celebrar la Eucaristía. Los padres más antiguos como San Ignacio de Antioquía, escribiendo alrededor de 110 d.C., reconoció que el domingo era el día del Señor, no el sábado.

“Así pues, si los que habían andado en prácticas antiguas alcanzaron una nueva esperanza, sin observar ya los sábados, sino moldeando sus vidas según el día del Señor, en el cual nuestra vida ha brotado por medio de Él y por medio de su muerte que algunos niegan —un misterio por el cual nosotros obtuvimos la fe, y por esta causa resistimos…”.

Epístola a los magnesianos, no. 9, 110 d.C.

Fuente

www.vaticanocatolico.com/iglesiacatolica/sabado-domingo-dia-de-reposo/