Alrededor de tres docenas de personas, se habían reunido para la misa de la mañana en la Iglesia de Santa Rita, París. El sacerdote vestido a la usanza tradicional, celebraba la misa Ad Oriemtem, asistido por el monaguillo que iba vestido con sotana roja.

Para quienes hallan tomado parte de alguna Misa tradicional en Latín, la escena, no proponía nada fuera de lo normal. Excepto, que los asistentes estaban todos de pie. Las bancas, habían sido todas apiladas, formando una barricada en la entrada principal de la Iglesia.

Un grupo de policías anti-protestas armados con cachiporras (macanas) y gas lacrimógeno, se alistaban en las afueras del edificio, para en breve, iniciar el asalto.
La iglesia en cuestión, es Santa Rita, programada para demolición desde Octubre del 2015.

Mientras la policía retiraba la improvisada barricada, los fieles se agruparon, compactándose frente al altar, alrededor del sacerdote y del monaguillo, protegiéndoles mientras celebraban la Misa.

Los gritos de los policías, que buscaban intimidar a los presentes, fueron acompañados por el empleo de gas lacrimógeno, el que de inmediato comenzó a manifestar sus efectos sobre los fieles.
Entre gritos, cánticos y oraciones, una por una, las personas que habían conformado la barrera humana, comenzaron a ser removidas por la fuerza.
Uno de los sacerdotes que rezaba el Santo Rosario, fue violentado, arrojado al suelo y luego arrastrado casi hasta la entrada de la iglesia.
Mientras todo esto sucedía, el padre Fr. Guillaume de Tanoüarn, continuaba con la celebración de la Divina Liturgia.

Los policías intentaron llegar hasta el sacerdote, pera sólo lograron encontrarse con muralla humana que se compactaba aún mas para protegerle. Finalmente, en un nuevo intento, logran tomarlo por las vestiduras y es forzado a abandonar de manera “voluntaria” el lugar.

Estos dramáticos eventos, tuvieron lugar la mañana del 3 de Agosto, y fueron particularmente perturbadores, pues ni siquiera habían pasado 24 horas de haberse llevado a cabo, los servicios fúnebres del sacerdote Fr. Jacques Hamel, sacerdote martirizado por operativos de ISIS frente al altar, mientras celebraba la Santa Misa.

La iglesia de Santa Rita, fue construida en el año 1900, bajo la dirección de la Asociación de Capillas Católicas y Apostólicas (L’association des Chapelles Catholiques et Apostoliques).
En 1988 fue puesta a disposición de Dominique Philippe, auto-designado “arzobispo” de la comunidad “Galicana”.
Monseñor Philippe, era un verdadero “showman”, quien se hiciera conocido, tanto en Francia como en el mundo entero, debido a la celebración de bendiciones anuales de mascotas y diferentes animales – desde Cocker Spaniels hasta camellos.
A pesar de todos sus esfuerzos, Philippe no fue capaz de atraer suficientes parroquianos que sustentaran económicamente a Santa Rita, por lo que, cuando los dueños de la propiedad, advirtieron sus intenciones de ponerla en venta, la comunidad galicana, no fue capaz de reunir los fondos necesarios para adquirirla.

Por esta razón, en Octubre del 2015, se vieron forzados a abandonarla, pues el edificio ya había sido programando para demolición, y la propiedad entera, sería convertida en un estacionamiento.
Es a partir de ese entonces que Fr. Guillaume de Tanoüarn, ordenado en la Fraternidad Sacerdotal San Pio X y co-fundador del Instituto del Buen Pastor (IBP), comenzó a oficiar la Santa Misa tradicional en latín, para todo aquel que quisiera participar.

Es importante recalcar que la IBP, que ofrece la forma tridentina del rito romano según el Misal Romano de 1962, está en plena comunión con la Santa Sede y crece rápidamente en Francia: 10 años después de su fundación en el 2006, el número de sacerdotes en el IBP ha crecido a más de 30 y el Instituto cuenta con otro tanto igual de seminaristas. Se rige por las mismas normas que los institutos y Fraternidades dedicadas a la preservación de la tradición, como la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro (FSSP) y el Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote (ICKSP). Contrario a lo que mencionan algunos reportes, parece que los feligreses que fueron desalojados por la fuerza de Santa Rita, no eran “Galicanos”, sino más bien, católicos en buenos términos con la Iglesia Católica.

Si bien la forma en que el desalojo se llevó a cabo es más que perturbadora, lo es aún más, la forma en que los católicos que participaron en este incidente, están siendo retratados por ciertos medios de comunicación en Francia.
Un artículo, los describe como un grupo compuesto por “militantes fundamentalistas”, y a Santa Rita,
bajo la dirección del P. de Tanoüarn, la acusan de ser un refugio para “la crema y nata de la extrema derecha parisina”.
Varias acusaciones están siendo dirigidas contra el grupo, como las de tener fuertes vínculos con la Action Française (Acción Francesa), un movimiento político de derecha que fue condenado en 1926, durante el papado de Pío XI, sólo para ser rehabilitado por Pío XII en 1939.
La Acción Francesa (AF) moderna, es monárquica, anticomunista, anti-Unión Europea y contra la reforma pro-inmigración. Por todo esto, no ha de ser ninguna sorpresa, que la AF , de hecho, haga eco en la generación más joven de católicos tradicionales.

Inmediatamente después del operativo, los católicos franceses emplearon varias plataformas sociales para expresar su indignación, notable es en Twitter el hashtag #SainteRita. mediante el que Marine Le Pen, líder del partido Frente Nacional, comentó :

Y si hubiesen tenido que construir un estacionamiento en la propiedad de una mezquita salafista en lugar de destruir una de nuestras iglesias?

Los representantes locales que llevaron a cabo una protesta en la entrada de Santa Rita y fueron removidos físicamente por la policía, expresaron su incredulidad, sobre la manera en que el desalojo se llevó a cabo. Philippe Goujon, Teniente Alcalde del distrito 15, dijo: “Este es un completo escándalo.” El miembro de la Asamblea Nacional Fréderic Lefebvre, ha hecho un llamado al Papa para salvar a Santa Rita de la demolición.

Muchos dirán que los católicos franceses están reaccionando de forma exagerada. Que no existe una causa de ofensa, que hay una conspiración contra la Iglesia, que se trató de la ejecución de una acción puramente legal. Si querían mantener el edificio, deberían haber llegado con los 3 millones que se necesitan para comprar la propiedad. La policía antidisturbios habría sido completamente innecesaria, si los fieles, hubiesen simplemente seguido las órdenes y abandonado el edificio.

El pedigrí católico de Francia va muy profundo, su título de “hija mayor de la Iglesia”, atado a su fuerte comunidad cristiana que data del siglo 2 y la conversión del rey Clodoveo I, marca un cambio importante en el destino político de la cristiandad. El catolicismo francés, después del Reinado del Terror, cuando el gobierno revolucionario profanó iglesias, mató a sacerdotes y religiosos, no volvería a ser el mismo.
Pero uno puede imaginar, que cualesquiera sean los vestigios del Catolicismo cultural que aún existen en la memoria de los parisinos, se tendría que haber practicado un poco de moderación . Esta no fue de manera alguna, una protesta violenta. Tampoco se trataba de militantes Islámicos. Eran Católicos celebrando la Santa Misa dentro de una Iglesia.

Por sí solo, este incidente debería considerarse como suficientemente inquietante. Con la sangre del padre Hamel, todavía fresca en el altar de su parroquia, y con un Papa que compara a los católicos con los bestiales fundamentalistas del Islam, este áspero trato a nuestros hermanos en la fe, a manos de sus propios compatriotas, es sin lugar a dudas, un duro golpe .

Artículo Original: http://www.onepeterfive.com/parisian-riot-police-drag-catholic-priest-from-the-altar/
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