A quién no le han llegado directamente a la bandeja de entrada de su correo electrónico las susodichas “cadenas” que supuestamente, le van a ayudar a uno a obtener ganancias económicas, a dar suerte o quitársela (dependiendo de si se propaga la cadena o no)? Ni que decir de quienes te han mendigado un “like” en las redes sociales por una “oración muy poderosa y milagrosa”, capaz de obrar portentos. Estas mismas oraciones también pululan por la web en muy diversos sitios y bajo los muy convincentes títulos de “oraciones para atraer la buena suerte”, “oraciones para mejorar la economía” y muchos otros más, abusando de los creyentes quienes en un momento desesperado o de necesidad extrema, las toman como una alternativa viable a la solución de sus problemas.
Aquí y ahora vamos a ver que hay exactamente detrás de todas estas formas de superstición y esoterismo.

Las cadenas

Este tipo de “superstición”, es empleado por personas de muy pocos escrúpulos (si acaso poseen alguno) y tienen usualmente un trasfondo económico. No tienen que ver con las cadenas de oración en las que muchas personas rezan y oran por un objetivo común. Un ejemplo genuino de esta práctica, es la Jornada Mundial del Rosario que se celebra en el mes de Octubre.
Cual es el beneficio de estas cadenas?. Ninguno. Pero el que las crea, busca obtener una lista de direcciones de correo electrónico activas, a las cuales posteriormente podrá enviar spam (correos chatarra) e incluso esparcir virus informático. Si eres un poco curioso, verás que el remitente original incluye la opción con copia o podrás también ver una larga lista de “afortunados” recipientes a quienes les ha llegado aquel dichoso email, incluido el creador de la cadena… Cada vez que el correo electrónico se re-envía, él (el creador de la cadena) también recibe una copia que ahora incluye las nuevas direcciones de correo electrónico a las que se ha re-enviado, misma que empleará posteriormente para su beneficio.

Las oraciones “milagrosas”

En segundo lugar, tenemos las “Oraciones Poderosas” o las “Oraciones Milagrosas” que ofrecen una “vía” especial o rápida para la obtención de beneficios económicos, suerte en todo aspecto (amor, dinero, salud, etc.). Estas “oraciones” lidian más directamente con el esoterismo que con la verdadera fe Católica y como tales, han de ser consideradas superstición.
Al igual que con las cadenas, siempre hay un interés oculto detrás de estas oraciones. Como ya te habrás dado cuenta, estas serán usualmente encontradas en sitios o blogs que tienen publicidad habilitada y que se benefician económicamente de sus visitantes. Por cada cierta cantidad de personas que vean esa página o hagan clic en los avisos publicitarios allí presentes, los dueños de estos sitios son compensados económicamente, lo que per se, no tiene por que ser malo, lo malo radica en la manera en que los visitantes son atraídos al sitio, usualmente mediante el empleo de carnadas como – “Oraciones súper poderosas para sanar toda enfermedad”… que abusan de la fe y credulidad de las personas.

En las redes sociales

suerte1Las redes sociales tampoco se ven libres de este tipo de contenido, aunque a decir verdad, sus propagadores son un tanto más “audaces”: Las revelaciones de la “vidente” panchita, las profecías del vidente “cuchito” o el fin del mundo revelado por al arcángel (insertar aquí algún nombre inventado que termina en “ael”). Incluso hay algunas profecías sacadas de la Biblia, pero con la condición de que está se lea un 31 de Febrero, saltando cada 7 palabras, frotando el vientre con la mano izquierda, la cabeza con la mano derecha, todo esto mientras se baila la Wasangola… vaya uno a saber cuantas barrabasadas más. El asunto aquí es que el titular sea lo suficientemente dramático, fatídico o apocalíptico para atraer algún visitante más. El objetivo ya se ha explicado lineas atrás.

Pero, todo parece genuino…

Claro, se emplean imágenes de Santos, diversas advocaciones marianas, fragmentos de muy populares oraciones, por que esa es precisamente la intención: que todo se vea legítimo.

La posición de la Iglesia

La superstición es producto de ignorancia o de un vacío espiritual. Es también la desviación del sentimiento religioso y de las prácticas que impone. Puede afectar también al culto que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia, de algún modo, mágica a ciertas prácticas, por otra parte, legítimas o necesarias. Atribuir su eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, es caer en la superstición (cf Mt 23, 16-22).
Según el Catecismo de la Iglesia Católica, la superstición es un pecado contra el Primer Mandamiento porque atribuye a cosas poderes que sólo le pertenecen a Dios.
No se debe confundir tradición con superstición. Las tradiciones serían supersticiosas sólo si se les atribuyen poderes mágicos.

La “suerte”, entendida como una fuerza que pueda afectar el destino, no existe. El cristiano sabe que depende de la Providencia divina y que es responsable por su libre albedrío.

Con respecto a las predicciones apocalípticas, hay que recordar que: “Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre” (Mateo 24-36).

Si quieres informarte sobre las oraciones de curación y la visión de la iglesia Católica al respecto, puedes visitar el sitio oficial del Vaticano.