sn3San Roque es conocido en algunos países de latinoamérica como el «patrono de los perros» y por ello, su imagen es popularmente utilizada para el bautizo de las mascotas. Aquí te enterarás de la razón.
Este santo nació en el seno de una familia acaudalada de Montpellier, Francia. Al morir sus padres y heredar la inmensa fortuna, decide que lo mejor que podía hacer con ella, era repartirla por completo entre los pobres.
En sus días, estalló en Europa la peste de la tifo, a consecuencia de la cual, personas morían a diestra y siniestra. San Roque decidió entonces encargarse de aquellos más necesitados: Los abandonados.
Se dice que el santo logró salvar a muchos con solo hacerles la señal de la cruz en la frente y a otros menos afortunados, los ayudó a bien morir. Debido a que nadie quería acercarse a los cuerpos de los muertos por temor a contagiarse, el pobre San Roque, tuvo que hacerla también de sepulturero.
Con todos y cada uno de sus enfermos, Roque procuraba practicar la más exquisita caridad. Así llegó hasta la ciudad de Roma, en donde decide hacerse cargo de los más peligrosos de los apestados. La gente decía al verlo: “Ahí va el santo”.
Un día, finalmente, Roque comenzó a sentir los síntomas de la tifo, desarrollando su cuerpo úlceras y manchas por todas partes. Para no ser un «estorbo» a nadie, decide retirarse a un bosque solitario. Allí Roque recibía la visita de un perro que a diario le llevaba un pan en el hocico, mismo que tomaba de la mesa de su acaudalado amo.
Entrando en curiosidad, el dueño decide seguir los pasos del perro, hasta que encontró al pobre enfermo, en el bosque. Entonces se llevó a Roque a su casa y lo curó de sus llagas y enfermedades.

Festividad: 16 de agosto
Nacionalidad: Francesa
Patrono de: Los solteros, contra acusaciones falsas, contra la peste, enfermedades de la piel, cirujanos, adoquinadores, pedreros y marmolistas

Oración a San Roque

sanroque
Glorioso San Roque, rogad por nosotros que, por nuestros pecados, no nos atrevemos a presentarnos delante de Dios.
Padrenuestro, avemaría y gloria.

Roque santo, rogad por nosotros a Dios, que es Padre de misericordia, ahora que gozáis de su vista en la gloria celestial.
Padrenuestro, avemaría y gloria.

San Roque glorioso, presentad nuestras humildes súplicas, uniéndolas a las de la Inmaculada Virgen María y a las de todos los Santos Franciscanos, para que seamos oídos y podamos dar a todos las gracias en el nombre de Jesús.
Padrenuestro, avemaría y gloria.

La cruz santa + selle nuestra frente.
La cruz, santa + selle nuestra boca.
La cruz santa + selle nuestro corazón.

 

Por el amor que a la cruz profesó San Roque, con cuya señal libró a los pueblos del mal contagioso, libradnos, Señor.

V. Rogad a Cristo, Roque santo, en todas nuestras flaquezas.
R. Para que seamos dignos de sus promesas,

Oración
Oh, Dios, que por medio de vuestro Ángel presentasteis al Bienaventurado San Roque una tablilla escrita, prometiéndole que cualquiera que de corazón le invocare quedaría libre de los estragos de la peste, concedednos la gracia de que celebrando su gloriosa memoria, mediante sus méritos y ruegos, seamos libres de todo contagio tanto de cuerpo como de alma. Por Nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

Oración a San Roque II

sanroque
Oh glorioso San Roque, que por vuestro ardiente amor a Jesús habéis abandonado riquezas y honores y buscasteis la humillación, enseñadme a ser humilde ante Dios y los hombres. Alcanzadme la gracia de apreciar en su debido valor las riquezas y los honores de la vida para que no sean para mi lazos de eterna perdición.

Os lo pido humildemente, oh glorioso San Roque, para que seamos dignos de seguiros en el camino que lleva a la salvación eterna.

Libradme de toda enfermedad corporal. Alcanzadme el favor que os pido si es para honra vuestra, gloria de Dios y salvación de mi alma. Amén.

Oración a San Roque III

sanroque
Misericordiosísimo y benignísimo Señor, que con paternal providencia castigáis nuestras culpas, y por la infección del aire nos quitáis la salud y la vida corporal, para que reconociéndonos y humillándonos en vuestro acatamiento, nos deis la vida espiritual de nuestras almas: yo os suplico humildemente por la intercesión de San Roque, que si es para vuestra mayor gloria, y provecho de nuestras almas, me guardéis a mí y a toda esta familia y patria de cualquiera enfermedad y mal contagioso y pestilente, y nos deis entera salud de alma y cuerpo, para que en vuestro santo templo os alabemos y perpetuamente os sirvamos.

Y vos, oh bienaventurado Santo, que para ejemplo de paciencia, y mayor confianza en vuestro patrocinio, quiso Dios que fueseis herido de pestilencia, y que en vuestro cuerpo padecieseis lo que otros padecen, y de vuestros males aprendieseis a compadeceros de los ajenos y socorrieseis a los que están en semejante agonía y aflicción, miradnos con piadosos ojos, y libradnos, si nos conviene, de toda mortandad, por medio de vuestras fervorosas oraciones, alcanzadnos gracia del Señor, para que en nuestro cuerpo sano o enfermo viva nuestra alma sana, y por esta vida temporal, breve y caduca lleguemos a la eterna y gloriosa, y con vos gocemos de ella en los siglos de los siglos. Amén.