Introducción

La familia se reúne en un lugar apropiado de la casa, en torno a una imagen de Santa María.
Todos santiguándose dicen: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Luego el padre o la cabeza de familia explica a todos los presentes el sentido de esta liturgia con las siguientes palabras:

Al dar gracias a Dios que nos ha dado a su Hijo, debemos dar gracias también a la virgen María. Con su “Sí” a las palabras del Arcángel, por obra del Espíritu Santo, se convirtió en la Madre de Dios y en Madre nuestra, y en la noche de Belén “irradió sobre el mundo la luz eterna, Jesucristo nuestro Señor”. Demos gracias a Santa María porque Ella lo dio todo por nuestra reconciliación y pidámosle para que nuestros corazones estén siempre dispuestos a acogerla y con Ella a su Divino Hijo.

Luego la madre de familia dice la siguiente oración:

Gracias por ser Santa María.
Gracias por haberte abierto a la gracia,
y a la escucha de la Palabra, desde siempre.

Gracias por haber acogido,
en tu seno purísimo,
a quien es la Vida y el Amor.

Gracias por haber mantenido
tu “Hágase” a través de todos
los acontecimientos de tu vida.
Gracias por tus ejemplos
dignos de ser acogidos y vividos.

Gracias por tu sencillez,
por tu docilidad,
por esa magnífica sobriedad,
por tu capacidad de escucha,
por tu reverencia,
por tu fidelidad,
por tu magnanimidad,
y por todas aquellas virtudes
que rivalizan en belleza entre sí
y que Dios nos permite atisbar en Ti.

Gracias por tu mirada maternal,
por tus intercesiones,
tu ternura,
tus auxilios y orientaciones.

Gracias por tantas bondades.
En fin, gracias por ser Santa María,
Madre del Señor Jesús y nuestra.
Amén.

Invocación de la Familia

Mirando a la imagen de la Virgen, la familia eleva la siguiente súplica común (otros dos miembros de la familia hacen las invocaciones).

Primer miembro de la familia:

Invoquemos al Señor Jesús, Reconciliador del mundo, recurriendo confiados a la intercesión de su Santa Madre.
Que tu Santa Madre, Señor, interceda por nosotros.

Sálvanos, Señor, por tu anunciación-encarnación,
Que tu Santa Madre, Señor, interceda por nosotros.

Sálvanos, Señor, por tu nacimiento en Belén,
Que tu Santa Madre, Señor, interceda por nosotros.

Sálvanos, Señor, por tu presentación en el templo,
Que tu Santa Madre, Señor, interceda por nosotros.

Sálvanos, Señor, por tu santo bautismo,
Que tu Santa Madre, Señor, interceda por nosotros.

Sálvanos, Señor, por tu pasión y tu cruz,
Que tu Santa Madre, Señor, interceda por nosotros.

Sálvanos, Señor, por tu muerte y sepultura,
Que tu Santa Madre, Señor, interceda por nosotros.

Sálvanos, Señor, por tu santa resurrección,
Que tu Santa Madre, Señor, interceda por nosotros.

Sálvanos, Señor, por tu gloriosa ascensión,
Que tu Santa Madre, Señor, interceda por nosotros.

Sálvanos, Señor, por tu don del Espíritu Santo,
Que tu Santa Madre, Señor, interceda por nosotros.

Sálvanos, Señor, cuando vengas en la gloria,
Que tu Santa Madre, Señor, interceda por nosotros.

 

Segundo miembro de la familia:

Concede al Santo Padre, el Papa Francisco, y a nuestro Arzobispo (se dice el nombre del Arzobispo u Obispo) vida y salud y renuévalos en su ministerio y en su santidad de vida.
Que interceda por ellos tu Santa Madre.

Ilumina las mentes de los gobernantes en la búsqueda del bien común, de la paz y la reconciliación.
Que interceda por ellos tu Santa Madre.

Escucha el llanto de los que sufren, la oración de los perseguidos a causa de su fe, la invocación de las víctimas inocentes.
Que interceda por ellos tu Santa Madre.

Guía a la conversión a cuantos se han alejado de ti.
Que interceda por ellos tu Santa Madre.

Muestra la luz de tu rostro a cuantos te buscan con sinceridad de corazón.
Que interceda por ellos tu Santa Madre.

Y finalmente, ayúdanos Madre nuestra a que nuestro hogar sea como el de Nazaret, un cenáculo de comunión en el amor.

 

Oración Final

Y toda la familia reza a continuación la siguiente oración:
Bajo tu protección nos acogemos,
Santa Madre de Dios;
no deseches las súplicas
que te dirigimos en nuestras necesidades;
antes bien, líbranos siempre de todo peligro,
oh Virgen gloriosa y bendita.

El padre de familia concluye la liturgia con la siguiente oración:
Oh Dios, tú has manifestado al mundo
entre los brazos de la Virgen Madre a tu Hijo,
gloria de Isabel y luz de los pueblos;
haz que en la escuela de María
aprendamos a adherirnos al Señor Jesús
y reconozcamos en Él al único Salvador
del mundo ayer, hoy y siempre.
Él vive y reina por los siglos.
Amén.

Y todos santiguándose dicen finalmente: En el nombre del padre, del hijo y del espíritu Santo. Amén.