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Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás, es una advocación Mariana que tiene su origen en las apariciones de Nuestra Señora a la vidente Gladys Quiroga de Motta que tuvieron lugar en el año 1983.
En estas apariciones, la Santísima Virgen María recordaba a la humanidad la importancia de la oración, el rezo del Santo Rosario y de la inminente venida del Señor. Además recalcó la muy poca atención que se han prestado a sus palabras:

” En todos los lugares del mundo donde han sido dado mis mensajes parecería que se predicó en cementerios. No hubo la respuesta que quiere el Señor”.

Oración a Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás

Santa María, Madre nuestra que en cada misterio del Santo Rosario nos brindas al Salvador. Acudimos a ti necesitados. Nos alegramos que desde la cruz el señor te haya encomendado la misión de acercarnos a El y a su Iglesia por la conversión y la penitencia. Alentados por la confianza que nos inspiras ponemos en tus manos maternales nuestras preocupaciones y temores. Pero, deseamos imitar tu fidelidad a Dios, aceptando con amor y humildad todas las pruebas. ¡Madre nuestra del Rosario de San Nicolás! que tu presencia renueve nuestra vida, alivie nuestro ser agobiado por el sufrimiento y la enfermedad, sostenga nuestra docilidad a la gracia y fortalezca nuestro amor a los demás, convirtiéndonos así en testigos del amor del Padre que no vaciló, por tu intermedio, en darnos a Jesús. Amén.
ORACION:
Suplicámoste, Señor Dios, que nos concedas a nosotros tus siervos, gozar de perpetua salud de alma y de cuerpo y por la intercesión gloriosa de la bienaventurada Virgen María, líbranos de la tristeza presente, y gozar de la eterna alegría. Por Cristo Nuestro Señor.
Amén.

Oración al Corazón de María

 

Eres tan maravilloso
que jamás hubiera imaginado
conocerlo algún día.
Me haces estremecer de dicha
mi corazón estalla de alegría
con sólo mirar los destellos que despides.
Brillas cual sol en un día pleno
y eres transparente cual gota de rocío
pero el amor que tiene tu Corazón María,
es tan grande, que alcanza y sobra
para el mundo entero.
Yo espero que lo encuentren Madre mía,
que lo vean como yo, sólo un momento
e ilumine la ceguera de los hombres,
que haya paz y amor fraterno,
y se borre para siempre el odio de la tierra
por los siglos de los siglos.
Amén.

Padre, líbranos de todo mal

 

Con tu Santa Sabiduría, Señor,
sálvanos de todo pecado;
en nombre de todos cuantos te queremos, Señor,
llévanos por el camino del bien.
Amén.

La Virgen dice: “El que reza esta oración nueve días seguidos, acompañada con un Rosario, le concederé una gracia especial”.

María, nuestra ayuda

 

Vigilante estás Tú Dulce María,
silenciosa siempre a nuestro lado,
cuidando nuestro camino
y sacando las piedras que hay
a nuestro paso.
Nunca salgas de nuestra vida
Virgen mía,
perdidos estaremos si no tenemos tu guía,
a veces nos desviamos de la ruta que nos trazas,
o desmayamos ante cualquier tropiezo,
pero siempre nos sacas adelante,
con la ayuda de nuestro Padre.
Amén.

Oración para el angustiado

 

Siento necesidad de decirle a mi Virgen María:
Madre mía Celestial
qué me tienes reservado:
no sé si es dolor o alegría;
pero sé que en este día
en que me siento agotada,
solo pienso en tu Hijo
que llevó su cruz a cuestas,
que cargó todo el dolor
sin expresar una queja.
Cuánto sufrió Jesús
por el mundo y sus pecados.
Y también pienso por Ti,
tu dolor no se compara;
nada ni nadie en la tierra
sufrió lo que tú sufriste
y siento que yo, Virgen mía,
tendría que estar llorando
no de pena, sino de alegría,
por la carga que me das.
Madre, perdón por tener
estos malos pensamientos.
Ahora me siento aliviada,
sé que estoy iluminada
y me siento resguardada
con toda tu protección.
Amén.

María salvadora

 

Madre que todo lo puedes
siempre observas desde el Cielo
si hay alguien que perdió el camino,
si un hijo tuyo ha olvidado
los mandatos de su Padre.
Tú pones todo el empeño
para que esa alma perdida
encuentre pronto la salida
de ese pozo en que se encuentra.
Halle de nuevo la Luz
que le indica el Padre Eterno
por eso Madre, Tú
constantemente vigilas
los pasos que dan tus hijos
que no se aparten jamás
de su bendita Palabra.
El Señor por tu intermedio
quiere que su Ley cumplan.
Gloria al Altísimo Padre.

Oh Madre

 

Oh Madre que con tu misericordia
has penetrado en mi corazón
ten piedad de mí.
Tú que desde lo alto
me has hecho ver la Verdad
y me libraste de caer
en manos enemigas,
eres admirable en tu amor
en tu bondad divina.
Por medio de Ti
recibimos la Gloria del Señor.
Mi boca pronunciará
eternamente Tu Nombre
que quede yo impregnada de Ti.
Madre eres como un manantial
emanando sabiduría
y el camino hacia el Todopoderoso.
Alabada siempre seas.
Amén.

Alabanza

 

Virgen María, eres sosiego y ternura
eres la luz y la fe,
rezando tu Santo Rosario,
encuentro consuelo en el dolor.
Perdona mi culpa
si en algo te falto,
pido al Señor vivir para alabarte.
Amén.

Consagración

 

¡Oh Madre! Quiero Consagrarme a Ti.
Virgen María hoy Consagro mi vida a Ti.
Siento necesidad constante de tu presencia en mi vida,
para que me protejas, me guíes y me consueles.
Sé que en Ti mi alma encontrará reposo
y la angustia en mí no entrará,
mi derrota se convertirá en victoria,
mi fatiga en Ti fortaleza es.
Amén”.

Bendita seas

 

Bendita seas Madre mía
esperanza de mi vida,
radiante luz de mis ojos,
redención de mis pecados.
Capullo abierto al amor
de tus hijos hacia el Padre,
desde el Cielo me bendices,
mi corazón te entrego Madre.

Creo

 

Madre, creo en tu Amor, porque es todo en nuestra vida,
Creo en tu humildad, ella nos sacará la soberbia y nos hará humildes.
Creo en tus consejos, que nos hará buenos y generosos.
Creo en tu fidelidad a Dios, porque nos hará fieles a nosotros tus hijos.
Creo en Ti que eres la llave que nos abrirá las puertas del reino del Señor.
Creo en tu refugio, porque en Ti lo encontramos.
Creo en Ti Madre y en tu Manto extendido por el mundo, que va cobijándonos y salvándonos de la muerte.
Amén.

Gracias Señor

 

Gracias por ser mi guía,
por el aire que respiro
porque puedo ver el día,
por estar viva y sentirte dentro mío.
Por saber que no estoy sola,
por querer a mis hermanos,
por mi familia, mi hogar,
por la Luz que has derramado.
Gracias por las alegrías,
por darme a tu Madre, como Madre,
por la Cruz de cada día,
porque con ella quieres salvarme.
Amén.

Me dice la Virgen: “Hija, ésta debería ser la oración diaria de todo cristiano”.

Al Sagrado Corazón de Jesús

 

Dulcísimo Corazón de Jesús,
te bendigo, te venero y te pido
tengas de mí compasión.
Que jamás me extravíe
del camino del Señor.
Dame fuerzas Sagrado Corazón,
para poder enmendar mis faltas
y merecer la paz del Señor.
Amén.

Alabanzas al Padre Celestial

 

Camino de los perdidos
Medicina de los enfermos
Bebida de los sedientos
Riqueza de los humildes
Bendición de sus hijos
Espíritu consolador
Amor de los Amores
Vida de lo Eterno
Padre de la Divina Misericordia

Responder a cada frase: Danos la Bendición diaria (Se reza después del Santo Rosario).

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