Para señalar al agente, gestor de la crisis tan catastrófica, que describe en sus profecías sobre los siglos XIX y XX, Nuestra Señora de El Buen Suceso emplea el término “herejías” en general, y “las sectas”, o simplemente  “la secta”.

Dichas herejías o sectas, tendrían el poder para extender sus garras en todos los ambientes, incluidos el hogar, y el recinto sagrado del Templo, influenciando perniciosamente todos los campos de la actividad humana.

1.- Las herejías se esparcirán por el mundo

“A fines del Siglo 19 y en gran parte del siglo 20, cundirán en estas tierras, entonces república libre, varias herejías…”

Al respecto de estas revelaciones hechas en Quito por Nuestra Señora hace cuatro siglos, cabe aquí mostrar otras similares hechas por la Providencia a San Antonio María Claret (1807 – 1870), fundador de los Claretianos. En su Autobiografía, el Santo escribe lo siguiente:

“El día 23 de Septiembre (de 1859), a las siete de la mañana, el Señor me dijo: “Volarás por la Tierra, o andarás muy de prisa y predicarás los grandes castigos que se avecinan. El Señor me dio a conocer grandes cosas sobre aquellas palabras del Apocalípsis, 8,13: “Et Vidi et audivi vocem unius aquilae,” (Y vi y escuché la voz de un águila ), que volaba por el cielo y decía con voz gruesa y alta: Ay! ay! ay! de los habitantes de la Tierra por causa de los grandes castigos que vendrán. Entre ellos están el protestantismo y el comunismo…”

Pero habría algo mucho peor, de alcance y repercusión universal y a partir de lo cual, se entronizarían toda una serie de errores diametralmente opuestos a los verdaderos principios de la Santa Iglesia: el modernismo, considerado por el Papa San Pío X como la mayor de todas las herejías, y por él condenado en la encíclica Pascendi Dominici Gregis, el 8 de Septiembre de 1907.

Los errores doctrinales y los enemigos de la ortodoxia, poco a poco evidenciaban la infiltración de la Iglesia Católica…

2.- Libertinaje, impureza, corrupción de las mujeres y de los niños

“Se desbordarán las pasiones y habrá una total corrupción de las costumbres, pues Satanás, reinará casi por completo y centrará su atención, principalmente en la infancia, a fin de mantener con esto la corrupción general. Ay! de los niños de ese tiempo! Difícilmente recibirán el Sacramento del Bautismo y de la Confirmación. Se confesarán solamente mientras asistan a escuelas católicas, las que el demonio se esforzará por destruir, valiéndose de personas con autoridad”.

“La secta, habiéndose apoderado de todas las clases sociales, tendrá sutileza para introducirse en los ambientes domésticos, perdiéndose los niños. De esta forma se perderán las vocaciones sacerdotales y será una verdadera calamidad. No existirá inocencia en los niños ni pudor en las mujeres..!”

3.-La virginidad prácticamente desaparecerá

“En esos tiempos estará la atmósfera repleta del espíritu de impureza, el cual, a manera de un mar inmundo, correrá por calles, plazas y sitios públicos con una libertad asombrosa, de manera que no habrá en el mundo almas vírgenes. La delicada flor de la virginidad, tímida y amenazada de completa destrucción, lucirá a lo lejos.”

“Se apoderará de estas tierras el maldito Satanás, quien todo lo conseguirá por medio de tanta gente extranjera sin fe, que cual nube negra, oscurecerá con todos los vicios, el limpio cielo de la entonces República consagrada al Corazón Santísimo de mi Hijo”.

4.- Puerta abierta para el divorcio, concubinato, hijos ilegítimos, educación laica.

“En cuanto al Sacramento del Matrimonio, que simboliza la unión de Cristo con la Iglesia, será atacado y profanado en toda la extensión de la palabra. … Se impondrán leyes inicuas con el fin de extinguir este Sacramento, facilitando a todos el mal vivir, propagándose la generación de hijos mal nacidos, sin la bendición de la Iglesia. Irá decayendo rápidamente el espíritu cristiano. Se apagará la luz preciosa de la fe en las almas hasta llegar a una total corrupción de las costumbres; aumentados, los efectos de la educación laica, será esto motivo para que escaseen las vocaciones sacerdotales y religiosas.”

5.- Embestida furibunda contra los Sacramentos

“Los Sacramentos serán atacados, oprimidos y despreciados; Ay ! cuánto siento al manifestarte que habrán muchos y enormes sacrilegios públicos y también ocultos”.

6.- La Sagrada Eucaristía será profanada y aplastada

“Habrá profanaciones de la sagrada Eucaristía! ¡Muchas veces, en esa época, los enemigos de Jesucristo, instigados por el demonio, robarán en las ciudades las Hostias Consagradas, con el único fin de profanar las Especies Eucarísticas! ¡Mi Hijo Santísimo será arrojado al suelo y pisoteado por pies inmundos”.

7.- Se dará poco valor a la Extrema Unción

“En ese tiempo el Sacramento de la Extrema Unción, puesto que faltará en esta pobre Patria el espíritu cristiano, será poco considerado. Muchas personas morirán sin recibirlo o por descuido de las familias o por un mal entendido afecto para con sus enfermos; otros, también, por contrariar el espíritu de la Iglesia Católica, empujados por el maldito demonio, privando de esta manera, a las almas, de innumerables Gracias, consuelos y fuerzas para dar el gran salto del tiempo a la Eternidad. Con todo, algunas personas morirán sin recibirlo, por justos y secretos castigos de Dios…”

8.- Cuando todo parezca perdido, será el inicio del triunfo de la Santa Iglesia

Tal como aconteció en Fátima, luego de la previsión de catástrofes para la Iglesia y la civilización cristiana, la Santísima Virgen promete la victoria.

“En ese tiempo habrán grandes calamidades físicas, públicas y privadas. El corto número de almas en las cuales se conservará el culto de la fe y de las virtudes, sufrirá un cruel e indecible padecer, a la par de un prolongado martirio.
Muchas de ellas bajarán al sepulcro por la violencia del sufrimiento y serán contadas como mártires que se sacrificaron por la Iglesia y por la Patria.
Para liberación de la esclavitud de estas herejías, aquellos a quienes destinará el Amor Misericordioso de mi Hijo Santísimo, necesitarán de gran fuerza de voluntad, constancia, valor, y mucha confianza en Dios”.

“Con esa gente (extranjera), entrarán todos los vicios que atraerán a su vez, toda suerte de castigos, como la peste, el hambre, disputas internas y con otras naciones, y la apostasía, causa de perdición de un considerable número de almas, todas muy queridas por Jesucristo y por mí.
Para disipar esta nube negra que impide a la Iglesia gozar el claro día de libertad, habrá una guerra formidable y espantosa, en la que correrá sangre de nacionales y extranjeros, de sacerdotes seculares y regulares, y también de religiosas.
Esta noche será horrorosísima, porque humanamente, el mal parecerá triunfar. Para poner a prueba en los justos esta fe y confianza, llegarán momentos en los cuales, al parecer todo estará perdido y paralizado, será entonces el feliz principio de la completa restauración…”

Ante el aparente triunfo de los enemigos de la Iglesia, finalmente María Santísima predice la derrota de éstos, el triunfo de la Reina de las Victorias, así como también el reflorecimiento de la Iglesia:

“Cuando aparezcan triunfantes, y cuando la autoridad abuse de su poder, cometiendo injusticias y oprimiendo a los débiles, próxima estará su derrota. Caerán por tierra desplomados..!”

“Es llegada mi hora en la que Yo, de una manera asombrosa, destronaré al soberbio Satanás, poniéndolo bajo mis plantas y encadenándolo en el abismo infernal, dejando por fin libres a la Iglesia y a la Patria de esa cruel tiranía”.

“Y alegre y triunfante, cuál tierna niña, resurgirá la Iglesia, y se dormirá blandamente mecida en manos del cuidadoso corazón maternal de mi hijo elegido, muy querido de aquellos tiempos…a quien mi Hijo Santísimo y yo amamos “con amor de predilección”, porque lo dotaremos de una capacidad pura, de humildad de corazón, de docilidad a las diversas inspiraciones… siendo una de ellas la lectura de las grandes Misericordias que hemos usado para contigo…lo llenaremos…de fortaleza para defender los derechos de su Iglesia…de gracias y dones muy particulares…en sus manos será puesta la Balanza del Santuario, para que todo se haga con peso y medida y Dios sea glorificado. Lo haremos grande en la tierra y mucho más en el Cielo, donde le tenemos reservado un asiento muy precioso, pues sin temor a los hombres, combatió por la verdad y defendió infatigablemente los derechos de la Iglesia, por lo que bien podrán llamarlo mártir”.

El Buen Suceso: El advenimiento del Reino de María Santísima

La advocación de Nuestra Señora de El Buen Suceso, posee singulares características de entre las múltiples apariciones de la Reina del Cielo: La Santísima Virgen, Ella misma, se presentaba a la Madre Mariana, constantemente bajo ese nombre, “Soy María de El Buen Suceso..!”¿por qué Nuestra Señora eligió ese nombre ? Cuáles eran Sus motivos para ordenar que la Imagen que debía ser elaborada, fuese bautizada con esa invocación?

Ciertamente el nombre Buen Suceso, encerraba algo mucho más importante que la simple denominación de una invocación a la Santísima Virgen.

A propósito, Monseñor Benjamín Ayora y Cueva, Canónigo, y Primer Capellán de la Santísima Virgen de El Buen Suceso a mediados del siglo pasado, deja entrever en dicho Título asumido por Nuestra Señora, la instauración del Reino de María en la tierra, profetizado por San Luis María Grignon de Monfort, entre los siglos XVII y XVIII. El Padre Ayora escribía en 1946:

“Nuestra Señora de El Buen Suceso, nos gobierna con cetro de oro, con báculo pastoral, quiso llamarse así para gobernarnos siempre con buenos sucesos, en todas las peticiones que le hiciéramos, tanto en el orden espiritual como en el orden temporal; Si la infeliz Patria ( y el mundo), cercada por enemigos pérfidos y astutos, entregada a las pasiones, es condenada a una terrible soledad en horas mortalmente trágicas, traicionada por sus propios hijos, allí se presentará María como último rayo de esperanza, y se apellidará Virgen de El Buen Suceso; bajo su patrocinio, la nación se salvará moralmente, pues es su misión, purificar las almas. Por medio de Ella, el resurgimiento religioso está próximo. Ella verificará, quizá en tiempo no muy lejano, la regeneración moral de nuestra Patria.”