montserrat

Cuenta la leyenda que unos pastores estaban pastando sus ovejas cerca de Montserrat y descubrieron la imagen de madera en una cueva, en medio de un misterioso resplandor y cantos angelicales. Por órdenes del obispo de llevarla a la catedral, comenzó la procesión, pero no llegó a su destino, ya que la estatua se empezó a poner increíblemente pesada y difícil de manejar. Entonces fue depositada en una ermita cercana, y permaneció allí hasta que se construyó el actual monasterio benedictino.

Sobre su imagen

La Imagen estuvo en la iglesia de Sant Just hasta la invasión musulmana (22-04-717), en que fue retirada de la iglesia y escondida en unas montañas. Según la tradición fue hallada milagrosamente por siete pastores de Monistrol, el año 880. A lo largo de siete sábados seguidos, oyeron una música deliciosa y vieron unas luces misteriosas en la oscuridad de la noche que revelaron el lugar de su escondite: una cueva elevada en la montaña.

Dieron noticia del suceso a su párroco, quien la hizo llegar a su superior. El obispo Gotmar de Vic, que se hallaba a la sazón en Manresa, acompañado de clérigos y caballeros, partió para Monistrol y organizó el traslado para llevarla a la catedral de Manresa (25/04/880), pero al pasar delante de cierto lugar no hubo manera de mover la imagen, lo que se interpretó como el deseo de la Virgen de permanecer allí.

Ya en el siglo IX existía una ermita en la montaña de Montserrat dedicada a honrar a la Virgen María. Así consta que el célebre padre de la Patria, Wifredo el Velloso, junto con otras tres ermitas cede ésta de Montserrat al Monasterio de Santa María de Ripoll.

Un siglo y medio después el abad Oliva, que era muy influyente en su tiempo, fundó una sencilla comunidad de monjes junto a la Ermita para darle culto a la Virgen de Montserrat. Desde esta fecha empieza el culto cada día más pujante a la Moreneta de la Serra, como cariñosamente la llaman sus devotos, hasta llegar a ser hoy uno de los monasterios del mundo más visitados por españoles y extranjeros.

Descripción de la Imagen.

La santa imagen, tallada en madera, es un buen ejemplo del arte románico. La estatua está sentada y mide 95 cm., un poco más de tres pies de altura. De acuerdo con el estilo románico, la figura es delgada, de cara alargada y delicada expresión. Una corona descansa sobre la cabeza de la Virgen y otra adorna la cabeza del Niño Jesús, que está sentado en sus piernas. Tiene un cojín que le sirve de banquillo o taburete para los pies y ella está sentada en un banquillo de patas grandes, con adornos en forma de cono.

El vestido consiste en una túnica y un manto de diseño dorado y sencillo. La cabeza de la Virgen la cubre un velo que va debajo de la corona y cae ligeramente sobre los hombros. Este velo también es dorado, pero lo realzan diseños geométricos de estrellas, cuadrados y rayas, acentuadas con sombras tenues. La mano derecha de la Virgen sostiene una esfera, mientras la izquierda se extiende hacia adelante con un gesto gracioso. El Niño Jesús está vestido de modo similar, por su puesto, con excepción del velo. Tiene la mano derecha levantada, dando la bendición, y la izquierda sostiene un objeto descrito como un cono de pino.

Casi toda la estatua es dorada, excepto la cara y las manos de la Virgen, y la cara, las manos y los pies del Niño. Estas partes tienen un color entre negro y castaño. A diferencia de muchas estatuas antiguas que son negras, debido a la naturaleza de la madera o a los efectos de la pintura original, el color oscuro de Ntra. Sra. de Montserrat se le atribuye a las innumerables velas y lámparas que se han encendido ante la imagen día y noche.

Con el transcurso del tiempo el humo se ha ido introduciendo en la figura, ennegreciéndola gradualmente. Por esto la llaman por cariño La Morenita. En virtud de esta coloración, la Virgen está catalogada entre las Vírgenes Negras, y la estatua goza de gran estima como un tesoro religioso y por su valor artístico.

Origen

No se sabe nada acerca del origen de la estatua, aunque cuenta la leyenda que unos pastores estaban pastando sus ovejas cerca de Montserrat y descubrieron la imagen de madera en una cueva, en medio de un misterioso resplandor y cantos angelicales. Por órdenes del obispo de llevarla a la catedral, comenzó la procesión, pero no llegó a su destino, ya que la estatua se empezó a poner increíblemente pesada y difícil de manejar. Entonces fue depositada en una ermita cercana, y permaneció allí hasta que se construyó el monasterio de hoy en día.

Esta leyenda no se ha podido confirmar. También se cree que los primeros monjes del lugar consiguieron una estatua que fuera de acuerdo con la iglesia románica original. Se cree que dicha estatua es la misma que ahora se venera y que fue puesta cerca del retablo o contra una pared, ya que lo negro de la estatua no está cuidadosamente distribuido.

La estatua está ubicada en lo alto de la pared de una alcoba que queda detrás del altar principal. Directamente detrás de esta alcoba y de la estatua se encuentra un cuarto grande, llamado el Camarín de la Virgen. Este camarín puede acomodar a un grupo grande de personas, y desde ahí se puede rezar junto al trono de la Stma. Madre. A este cuarto se llega subiendo una monumental escalera de mármol, decorada con entalladuras y mosaicos.

Visitada por los santos

Entre los santos que visitaron el lugar venerado se encuentran S. Pedro Nolasco, S. Raymundo de Peñafort, S. Vicente Ferrer, S. Francisco de Borja, S. Luis Gonzaga, S. José de Calasanz, S. Antonio María Claret y S. Ignacio de Loyola, que, siendo aún caballero, se confesó con uno de los monjes y pasó una noche orando ante la imagen de la Virgen. A unas cuantas millas queda Manresa, un santuario de peregrinación para la Compañía de Jesús, la orden Jesuita fundada por San Ignacio, pues encierra la cueva en donde el Santo se retiró del mundo y escribió sus Ejercicios Espirituales.

Artistas

Los grandes poetas Goethe y Federico Schiller escribieron acerca de la montaña; y Beethoven murió en Viena, en una casa que había sido un antiguo estado feudal de Montserrat. Además de esto, el lugar se hizo famoso gracias a Richard Wagner, quien utilizó el sitio para dos de sus óperas, Parsifal y Lohengrin.

Oración

Oración a Nuestra Señora de Montserrat
Oh Madre Santa, Corazón de amor, Corazón de misericordia,
que siempre nos escucha y consuela, atiende a nuestras
súplicas. Como hijos tuyos, imploramos tu intercesión ante
tu Hijo Jesús.
Recibe con comprensión y compasión las peticiones que hoy
te presentamos, especialmente [se hace la petición].

¡Qué consuelo saber que tu Corazón está siempre abierto
para quienes recurren a ti!
Confiamos a tu tierno cuidado e intercesión a nuestros
seres queridos y a todos los que se sienten
enfermos, solos o heridos.
Ayúdanos, Santa Madre, a llevar nuestras cargas en esta vida
hasta que lleguemos a participar de la gloria eterna y la paz con Dios.
Amén.

Novena

Comenzamos haciendo la Señal de la Cruz.

Oración Inicial

Oh Madre Santa, Corazón de amor, Corazón de misericordia, que siempre nos escuchas y consuelas, atiende a nuestras súplicas. Como hijos tuyos, imploramos tu intercesión ante tu Hijo Jesús.
Recibe con comprensión y compasión las peticiones que hoy te presentamos, especialmente (haga aquí su petición).
¡Qué consuelo saber que tu Corazón está siempre abierto para quienes recurren a ti!
Confiamos a tu tierno cuidado e intercesión a nuestros seres queridos y a todos los que se sienten enfermos, solos o heridos. Ayúdanos, Santa Madre, a llevar nuestras cargas en esta vida hasta que lleguemos a participar de la gloria eterna y la paz con Dios.
Amén.

¡Nuestra Señora de Monserrat, Ruega por nosotros!

Acto de contrición diario

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero. Creador, Padre y Redentor mío: por ser vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas: a mí me pesa de todo corazón haberte ofendido porque eres infinitamente bueno y digno de ser amado. Firmemente resuelvo con la ayuda de tu gracia, confesar mis pecados: hacer penitencia y enmendar mi vida. Amén.

Oración preparatoria para todos los días

¡Oh, María, Madre mía amabilísima! Yo me ofrezco hoy a Tí y te consagro para siempre todo lo que me resta de vida; mi cuerpo con todas mis miserias; mi alma con todas sus flaquezas, mi corazón con todos sus afectos y deseos; todas mis oraciones, trabajos, amores, sufrimientos y combates; en especial mi muerte con todo lo que la acompaña, mis últimos dolores y mi última agonía. Y todo esto ¡Oh María! Y cada una de estas cosas en particular las uno para siempre e irrevocablemente a tu amor, a tus lágrimas, a tus sufrimientos.

¡Dulcísima Madre de Montserrat! Acuérdate de mí y de la consagración que de mi persona te hago. Y si yo, vencido por el desaliento o la tristeza, por la perturbación o el desvarío, llegara alguna vez a olvidarme de Tí… Entonces ¡Madre Mía! Te pido y te suplico insistentemente por el amor que tienes a Jesús, que me protejas como Madre, que me vuelvas a convertir en fiel discípulo de tu Hijo y que a ejemplo tuyo le sirva y adore a Él que es nuestro único Salvador y Redentor. Así sea.
(Ahora se rezan las oraciones del día correspondiente)

Día Primero

Os alabo, bendigo y glorifico, soberana Reina de Montserrat por ser la Madre de Dios, ya que por obra y gracia del Espíritu Santo se encarnó el Verbo Divino en vuestras purísimas entrañas. Os pido para mi alma, fidelidad y constancia en el servicio a mi Dios y Señor Jesucristo.

Escucha benignamente mi petición e intercede por mí ante el trono de tu Hijo,
si es que lo que pido conviene a mi eterna salvación. Así sea.
(Hágase en silencio la petición que desee alcanzar)

Jaculatoria: “Favoréceme Divina Señora de la Montserrat”

(Se rezan 3 Ave Marías, luego la Oración Final)

Día Segundo

Os alabo, bendigo y glorifico, soberana Reina de los Ángeles por haber sido redimida de modo eminente, en previsión de los méritos de tu Hijo, y unida a Él con un vínculo estrecho e indisoluble. Os pido para mi alma la gracia de nunca más pecar ni abandonar a mi Dios y Señor Jesucristo.

Escucha benignamente mi petición e intercede por mí ante el trono de tu Hijo,
si es que lo que pido conviene a mi eterna salvación. Así sea.
(Hágase en silencio la petición que desee alcanzar)

Jaculatoria: “Favoréceme Divina Señora de la Montserrat”

(Se rezan 3 Ave Marías, luego la Oración Final)

Día Tercero

Os alabo, bendigo y glorifico, soberana Reina de los Patriarcas, pues estas enriquecida con la suma prerrogativa y dignidad de ser Madre de Dios Hijo, y por eso, eres hija predilecta del Padre y Sagrario del Espíritu Santo. Os pido para mi alma ser siempre hijo fiel de la Iglesia Católica que predica el único Evangelio de Cristo y te venera como Madre de Dios.

Escucha benignamente mi petición e intercede por mí ante el trono de tu Hijo,
si es que lo que pido conviene a mi eterna salvación. Así sea.
(Hágase en silencio la petición que desee alcanzar)

Jaculatoria: “Favoréceme Divina Señora de la Montserrat”

(Se rezan 3 Ave Marías, luego la Oración Final)

Día Cuarto

Os alabo, bendigo y glorifico, soberana Reina de los Profetas, que aunque hija de Adán, fuiste hallada llena de gracia ante los ojos del Padre Celestial y eres verdaderamente madre de todos nosotros los hermanos de Cristo. Os pido para mi alma amar siempre a mi prójimo como a mí mismo, según nos enseñó mi Dios y Señor Jesucristo.

Escucha benignamente mi petición e intercede por mí ante el trono de tu Hijo,
si es que lo que pido conviene a mi eterna salvación. Así sea.
(Hágase en silencio la petición que desee alcanzar)

Jaculatoria: “Favoréceme Divina Señora de la Montserrat”

(Se rezan 3 Ave Marías, luego la Oración Final)

Día Quinto

Os alabo, bendigo y glorifico, soberana Reina de los Apóstoles, porque así como la desobediencia e incredulidad de Eva nos encadenaron al pecado y a la muerte, tu obediencia y tu fe se ofrecieron al Padre para que Jesucristo nos liberara de las cadenas de pecado y de la muerte. Os pido para mi alma que en la gloriosa mañana de la resurrección final pueda estar junto a ti gozando de la eterna visión de la Santísima Trinidad.
Escucha benignamente mi petición e intercede por mí ante el trono de tu Hijo,
si es que lo que pido conviene a mi eterna salvación. Así sea.
(Hágase en silencio la petición que desee alcanzar)

Jaculatoria: “Favoréceme Divina Señora de la Montserrat”

(Se rezan 3 Ave Marías, luego la Oración Final)

Día Sexto

Os alabo, bendigo y glorifico, soberana Reina de los Mártires por los siete dolores que atravesaron tu inmaculado corazón y que aceptaste humildemente por amor a Dios y a los hombres. Os pido para mi alma aceptar con resignación cristiana las pruebas y sufrimientos que el Señor permita que reciba y así unirme a su dolorosísima pasión y muerte.

Escucha benignamente mi petición e intercede por mí ante el trono de tu Hijo,
si es que lo que pido conviene a mi eterna salvación. Así sea.
(Hágase en silencio la petición que desee alcanzar)

Jaculatoria: “Favoréceme Divina Señora de la Montserrat”

(Se rezan 3 Ave Marías, luego la Oración Final)

Día Séptimo

Os alabo, bendigo y glorifico, soberana Reina de los Confesores por el ejemplo tan perfecto de entrega total a Cristo que nos habéis dado, siguiendo siempre sus pasos desde Belén hasta el Calvario. Os pido para mi alma la gracias de ser siempre fiel imitador de mi Dios y Señor Jesucristo.

Escucha benignamente mi petición e intercede por mí ante el trono de tu Hijo,
si es que lo que pido conviene a mi eterna salvación. Así sea.
(Hágase en silencio la petición que desee alcanzar)

Jaculatoria: “Favoréceme Divina Señora de la Montserrat”

(Se rezan 3 Ave Marías, luego la Oración Final)

Día Octavo

Os alabo, bendigo y glorifico, soberana Reina de la Vírgenes porque el Padre Celestial os creó llena de gracia desde el primer instante y por eso os llamarán bienaventurada todas las generaciones. Os pido para mi alma, ya que perdí la inocencia por el pecado, recuperar la gracia que Cristo nos mereció con Su Sacrificio de la Cruz.

Escucha benignamente mi petición e intercede por mí ante el trono de tu Hijo,
si es que lo que pido conviene a mi eterna salvación. Así sea.
(Hágase en silencio la petición que desee alcanzar)

Jaculatoria: “Favoréceme Divina Señora de la Montserrat”

(Se rezan 3 Ave Marías, luego la Oración Final)

Día Noveno

Os alabo, bendigo y glorifico, soberana Reina de la Paz porque fuiste madre de la única fuente de paz y amor que hay en el universo y en cuyas aguas que manan hasta la eternidad, bebiste Tú, Madre y Señora Nuestra. Os pido para mi alma ser un ser de verdadero hijo de la paz y para que también reine en mí como reina en Tí, mi Dios y Señor Jesucristo.

Escucha benignamente mi petición e intercede por mí ante el trono de tu Hijo,
si es que lo que pido conviene a mi eterna salvación. Así sea.
(Hágase en silencio la petición que desee alcanzar)

Jaculatoria: “Favoréceme Divina Señora de la Montserrat”

(Se rezan 3 Ave Marías, luego la Oración Final)

Oración final para todos los días

Acordaos, Oh Piadosa Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han recurrido a vuestra protección, implorado vuestro auxilio, reclamado vuestro socorro, haya sido desamparado de vos. Animado en esta confianza, a vos acudo oh Madre, Virgen de las vírgenes; a vos vengo; en vuestra presencia me pongo arrepentido pecador. No desprecies mis súplicas, ¡Oh Madre del Verbo Divino!, antes bien escuchadlas, propicia y atendedlas. Amén.

Se puede concluir con el Himno a La Virgen de Monstserrat.

Himno

Rosa de abril, morena de la sierra
Virgen de Montserrat;
Ilumina acuesta vuestra tierra,
al cielo nos guiad.

Alba feliz de estrellas coronada,
ciudad de Dios en que David soñó;
A vuestros pies la luna colocada,
la luz del sol vestido ofreció.

De Puerto Rico sois la princesa
de Borinquén luz que ampara la nación;
Del alma fiel pilar sed de firmeza,
del pecador puerto de salvación.

Consuelo sed de quien la patria añora
Sin ver jamás el bello Montserrat;
En tierra y mar oíd al que os implora
Y el corazón del malo a Dios tornad.

Tu nombre de principio a nuestra historia,
Que Montserrat es nuestro Sinaí:
Seamos pues, las gradas de la gloria
Ese peñón creado para ti.

anagrama