La caída de la cortina de hierro, no sólo marcó el fin de una era, sino que también, cambió el panorama religioso de todo un país, país considerado antaño, como una nación extremadamente religiosa.
Para los Rusos, la Virgen de Kazán (conocida también como Nuestra Señora de Kazán) es sin lugar a dudas, una de las reliquias sagradas más importantes, pues ha tomado parte en los momentos más decisivos de la historia de aquella nación.

La intercesión de la Santísima Virgen María y posterior intervención fue acreditada por 2 comandantes rusos: Dmitry Pozharsky y Mikhail Kutuzov, primero contra los polacos en la invasión de 1612 y posteriormente contra el ejercito invasor de Napoleón en 1812 .

El icono fue descubierto en 1579, un 8 de Julio en la ciudad de Kazán. Interesantemente, fue la mismísima Virgen María, quien en una aparición, revelase su ubicación exacta, a una pequeña niña de nombre Matrena.
Según cuenta la tradición, el icono brilló como el sol y la Virgen instruyó a la niña a contarle a los monjes de una iglesia cercana lo ocurrido. Cuando cavaron en el lugar señalado, el icono fue encontrado. De esta imagen se hizo una copia, misma que fue enviada al Zar Iván el Terrible, quien luego de enterarse de la historia, mandó construir un claustro en el lugar del hallazgo. Matrena y su madre, se unieron poco después a la comunidad religiosa que se formó en aquel lugar.

Cuenta la historia que durante la invasión Polaca en el año 1612, que llevó a las fuerzas invasoras hasta la capital Rusa, San Sergei se le habría aparecido al Obispo Arseni. El santo (quien había fallecido en 1392) le dijo al Obispo que Nuestra Señora de Kazán intervendría en la batalla. Su icono, fue entonces llevado al frente de las tropas lideradas por el Principe Pozharsky, mismas que intentaban liberar Moscú. En Noviembre 27 de ese mismo año, el Kremlin fue liberado. Nuestra Señora de Kazán fiel a su promesa, había ayudado a liberar la capital de manos del agresor polaco.

Desde aquel entonces, toda vez que fuerzas Rusas entraban en batalla, la imagen de la Virgen de Kazán era llevada delante de las tropas.
La imagen fue llevada por los generales a todas las batallas y se hizo conocida como la Kazanskaya, la “Protectora de Rusia”. Se convirtió en el símbolo ruso de la victoria y la libertad. Conocida también como “La Liberadora y Protectora de la Santa Madre Rusia”, la imagen fue utilizada en todas las crisis nacionales.

A ella también le deben la victoria sobre las tropas de Napoleón, sobre los invasores alemanes durante la Segunda Guerra Mundial y el actual (y evidente) proceso conversión de Rusia.
El icono es considerado un palladium (un resguardo, fuente de protección), una imagen de la que la suerte de una ciudad o del país entero se dice depende.

En los días de la revolución Rusa (iniciada en 1917) , la basílica que albergaba la imagen de la Madre de Dios, fue destruida (supuestamente como demostración de “que Dios no existía).
Luego de derribados los portones, los comunistas comenzaron la destrucción de la iglesia. Gritaban:

“¡Ven, No existe ningún Dios, estamos destruyendo la iglesia de la protectora de Rusia y no pasa nada!”

Esa fue la ultima vez que se supo del Icono de Nuestra Señora de Kazán. No fue sino hasta 1953 en que se tuvieron noticias del paradero de la imagen. Esta, se había convertido en parte de la colección de antigüedades de un excéntrico millonario llamado “Mike” Mitchell-Hedges, quien la habría adquirido como parte de un conjunto de obras de arte encontradas en Polonia, después de la Segunda Guerra Mundial. Se dice que la imagen, habría formado parte de la colección personal de Herman Goering, comandante de la Luftwaffe alemana.

En enero de 1970, el icono fue comprado por el Ejercito Azul de Fátima, organización norteamericana que defiende y difunde las revelaciones Marianas de Nuestra Señora en Fátima, por el precio de 125,000 dólares. El Ejército Azul hizo posible la veneración pública del icono ruso y organizó una gran campaña de oración por todo el mundo siguiendo las peticiones de Fátima.
La imagen fue entonces llevada a Fátima y conservada en una capilla. Allí esperaría al cumplimiento de las palabras de Nuestra Señora sobre la conversión de Rusia, y solo entonces, sería regresada al pueblo Ruso como un gesto de fraternidad y buena voluntad.

Por lo menos, ese era el plan original hasta que Juan Pablo II, decidió llevarla consigo al Vaticano. Allí, la instaló en su estudio en donde la veneró durante 11 años.
Juan Pablo II devolvió la imagen presentándola incondicionalmente a la Iglesia Rusa en el año 2004.
El año siguiente, durante el día de su festividad (21 de Julio), el sagrado Icono de la Madre de Dios, fue instalado en la Catedral de la Anunciación del Kremlin de Kazán.

Dos notas adicionales a la información aquí vertida: El icono recuperado y entregado a la Iglesia Rusa, es una de las tantas copias que existen del icono original, algunas de ellas de presunto origen milagroso.
Sobre el paradero del icono original, existen algunas teorías. Una de ellas sostiene que en la noche del 29 de junio de 1904 el icono fue robado de su iglesia en Kazán, siendo cortado en pedazos y quemado, aunque uno de los ladrones finalmente confesó que el icono se encontraba en un monasterio en los bosques de Siberia.

Esta es una serie de tres breves artículos dedicados a Nuestra Señora de Kazán y su participación en favor del pueblo ruso.

La “Kazanskaya” y la invasión napoleónica

Nuestra Señora de Kazán y la liberación de Rusia de manos de los polacos