Durante los días de la ocupación polaca de Rusia, los abusos contra el pueblo estaban a la orden del día. La indignación popular crecía contra los agresores y el descontento general iba ganando “momentum”.

Los primeros ejércitos rebeldes de voluntarios comenzaron a formarse. El primero de ellos fue reunido por Prokopy Lyapunov quien resultase herido durante las revueltas del 19 de Marzo de 1611 mientras defendía su casa en Lubyanka. Fue transportado por sus adherentes al convento de La Trinidad y San Sergio, a convalecer.
En otoño de ese mismo año,  mientras se encontraba en Suzdal, Pozharsky es visitado por una delegación de burgueses quienes le ofrecieron el control de un segundo ejército voluntario, mismo que estaba listo y ensamblado en Nizhni Nóvgorod. Pozharsky acepta la propuesta pero con la condición de poder ser asistido por Kuzma Minin.

A pesar de que los ejércitos voluntarios tenían como objetivo original la liberación de Moscú de manos del invasor Polaco, Pozharsky y su contingente marcharon primero sobre Yaroslavl. Allí se establecerían vacilantes durante 6 meses… hasta que la oportunidad de actuar por sorpresa se desvaneció.

Siendo un hombre devoto, Pozharsky oraba fervorosamente frente al icono de Nuestra Señora de Kazán. Allí y delante de sus hombres, oraba a la Madre de Dios pidiendo su asistencia antes de iniciar la marcha hacia Moscú. Sin embargo a juicio de muchos, Pozharsky procedió de manera lenta y bastante tímida, debido a que se detuvo a realizar ceremonias religiosas en Rostov y a rendir homenaje a las tumbas ancestrales en Suzdal. Tardó así varios meses en llegar al convento de La Trinidad, cuyas autoridades habían, ineficazmente, tratado de acelerar el progreso de sus fuerzas.

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Pozharsky y Minin inician la marcha hacia el Kremlin con el Icono de Nuestra Señora de Kazán al frente

Finalmente el 18 de Agosto de 1812, el ejército voluntario acamparía a poco más de 5 kilómetros de Moscú, justo a tiempo cuando Hetman Chodkiewicz llegaba con provisiones para aliviar a la guarnición polaca atrincherada en el Kremlim de Moscú. Estas provisiones serían interceptadas por la providencial intervención del príncipe Dmitry Trubetskoy. Gracias a esa acción, los invasores que ya se hallaban mal pertrechados, con escasas municiones y hambrientos, no podrían resistir por mucho tiempo más el asedio de Pozharsky.

La mañana siguiente, Pozharsky llevando al frente la imagen de Nuestra Señora de Kazán, avanzaría hasta la puerta de la calle Arbat y dos días más tarde entablaría combate contra las fuerzas de Chodkiewicz en una batalla que duraría cuatro días. Los alicaídos y hambrientos polacos, no teniendo como sostener más su situación, no tuvieron más alternativa que rendirse.