La Virgen de Kazán es en Rusia, uno de los mas reverenciados íconos religiosos. Su desaparición durante los días de la Revolución Rusa, fue una verdadera catástrofe, pero su resurgimiento y conexión con Juan Pablo II y Fátima, ha confirmado su mítica reputación de protectora del destino de la “Madre Rusia”.

La caída de la Cortina de Hierro en el año 1989, no solamente significó el inicio de una nueva era en el aspecto político, sino también, el drástico cambio del panorama religioso de una nación conocida como “Madre Rusia” -alguna vez-, extremadamente religiosa. El comunismo después de todo, había sido ateísta, mientras que la nueva Rusia, tendría nuevamente la tan ansiada libertad de religión.

Juan Pablo II siempre trató de mejorar las relaciones con la Iglesia Ortodoxa, sin embargo, el sentimiento no era en lo absoluto recíproco. Varias tentativas de viaje fueron obstruidas por la Iglesia Ortodoxa, pues consideraban que esta visita, sería aprovechada por el Vaticano para intentar “sacar ventaja de la situación”.

En noviembre del año 2003, el presidente ruso Vladimir Putin, visita al Papa en Roma. Durante la reunión que se llevó a cabo, un icono religioso conocido como “Nuestra Señora de Kazán”, fue llevado desde la capilla privada de Juan Pablo II, hasta la Librería del Vaticano, donde el encuentro tenía lugar.
El Presidente ruso Vladimir Putin, observó al Papa bendecir el icono. Luego haciendo una reverencia, Putin se aproxima a la representación de la Madre de Dios y la besa. Ninguno de los presentes, salvo Juan Pablo II y el presidente Putin, tenía la más mínima idea, del increíble evento que ante sus propios ojos, acababa de suceder.

El ícono de la Virgen de Kazán es una de las reliquias más sagradas de toda Rusia. Fue descubierto el 8 de Julio de 1579 en la ciudad de Kazán. Interesantemente, fue la mismísima Virgen María durante una aparición, quien revelase la ubicación exacta de la imagen (la que estaba enterrada), a una pequeña niña de nombre Matrena.

Según cuenta la historia, el icono brilló como el sol y la Virgen instruyó a la niña a decirle a los monjes de la iglesia cercana sobre lo que acababa de suceder. Cuando los monjes excavaron en el lugar, el icono fue descubierto. Una copia fue pronto confeccionada y enviada al Zar Iván el Terrible, quien ordenó la construcción de un claustro en el mismo lugar donde el ícono había sido descubierto. Tanto Matrena como su madre, se unieron a la comunidad religiosa que fue construida allí.

En los días de la revolución Rusa (iniciada en 1917), la basílica que albergaba la imagen de la Madre de Dios, fue destruida (supuestamente como demostración de “que Dios no existía).

Esa fue la ultima vez que se supo del Icono de Nuestra Señora de Kazán. No fue sino hasta 1953 en que se tuvieron noticias del paradero de la imagen. Esta, se había convertido en parte de la colección de antigüedades de un excéntrico millonario llamado “Mike” Mitchell-Hedges, quien la habría adquirido como parte de un conjunto de obras de arte encontradas en Polonia, después de la Segunda Guerra Mundial.
La imagen, habría formado parte de la colección personal de Herman Goering, comandante de la Luftwaffe alemana.
Mucho se ha hablado y escrito sobre sobre la autenticidad de este icono. Pero como resultado de un estudio llevado a cabo a la configuración de las joyas presentes en la imagen, se determinó que se trataba -nada más y nada menos- que de el icono original, aquel desaparecido durante los días de la Revolución.

Habiéndose convertido Rusia en la Unión Soviética y habiendo desaparecido casi todo trazo de cristiandad en aquella otrora religiosa nación, surgía la pregunta de ¿qué hacer con el sagrado Icono?. Una respuesta natural, parecía ser la de llevarlo al pueblo de Fátima, en Portugal, justamente donde Nuestra Señora advirtió a los tres pastorcitos en el año 1917 (año en que también inició la revolución bolchevique) sobre la amenaza que Rusia representaría para la paz mundial.

John Shahovskoy, el Arzobispo de San Francisco escribió:

“La Fe Católico-Romana, sostiene que la Santísima Virgen María, se apareció en Fátima y predijo la re-conversión del gobierno de la Santa Rusia a la Cristiandad. Tiene que ser algo más que una coincidencia que esto ocurriese en 1917, año en que nuestra querida Rusia, sucumbió a manos de los Bolcheviques y del Comunismo”.

Entre los años 1964 y 1965, un pabellón especial fue levantado en el World Trade Fair de Nueva York, a fin de albergar el icono y proporcionar así un lugar para que la cristiandad pudiese admirarlo. En Octubre de 1965, el papa Pablo VI visitó el lugar y bendijo el icono.
El mismo año, el lugar también fue visitado por el Obispo de Fátima, quien pasó la noche completa en oración y adoración, por la conversión de Rusia y la paz en el mundo (recordemos que sólo tres años antes, en 1962, el mundo estuvo al borde de una guerra nuclear debido al incidente que la humanidad recordaría como la “Crisis de los misiles”).

En enero de 1970, el icono fue puesto a la venta por la suma de 125,000 dólares. El Ejercito Azul de Fátima, organización norteamericana que defiende y difunde las revelaciones Marianas de Nuestra Señora en Fátima, logró hacerse de la sagrada pieza.
Según fuentes oficiales, no hay nada que indique que la organización, lograse recaudar los fondos requeridos. Esta es la razón por la que se dan por válidas algunas fuentes que sostienen que Anna Mitchell-Hedges (esposa del magnate) habría aceptado como pago solamente la suma de 25,000 dólares.

La imagen fue entonces llevada a Fátima y conservada en una capilla. Allí esperaría al cumplimiento de las palabras de Nuestra Señora sobre la conversión de Rusia, y sólo entonces, sería regresada al pueblo Ruso como un gesto de fraternidad y buena voluntad.
Por esta razón, el gobierno soviético no tardaría en pronunciarse sobre el tema, aduciendo que el mencionado ícono, no era el original. Ellos sabían perfectamente de que el icono, de una manera u otra, los acercaba cada vez más a su cita con el destino y eso los ponía extremadamente nerviosos.

Lo que sucedió después, fue una gran sorpresa, pues el plan original se vería drásticamente alterado. Cuando en 1991 Juan Pablo II supo de la existencia del icono durante una de sus tantas visitas a Fátima, pidió su transferencia al Vaticano. Esto no fue posible sino hasta 1993, año en que el Ejercito Azul de Fátima, consintió con la decisión del Papa. El icono entonces fue llevado a Roma y se le instaló en el apartamento papal, en donde Juan Pablo II, lo veneró durante 11 años.

Por supuesto que no se suponía que Roma fuese el destino de la imagen. Pero cuando el comunismo colapsó en 1989, el patriarca Alexy de Leningrado, visitó la ciudad norteamericana de Seattle en donde cenó con el padre Frederick Miller, entonces Director Ejecutivo del Ejercito Azul de Fátima. Esta reunión, sería vista posteriormente, como el primer paso de la imagen sagrada en su camino de regreso a Rusia. Pero para 1993, el Ejercito Azul de Fátima ya no existía, entonces, el Papa tuvo que encargarse personalmente de negociar con los lideres de la Iglesia Ortodoxa Rusa.

Juan Pablo II no solamente quería ver el ícono de regreso en Moscú, sino que quería regresarlo personalmente a la Iglesia Ortodoxa Rusa, ya sea visitando Moscú o Kazán. Juan Pablo tenía mucho interés en buscar la aproximación entre ambas iglesias, mismas que se hallaban separadas desde 1054.
Para muchos, este hecho podría haber sido empleado a manera de demostrar al pueblo ruso, que fue la Iglesia Católica y no la Ortodoxa, la que preservó su más preciada reliquia, razón por la interfirieron y bloquearon todo intento de visita.

También el Ejercito Azul de Fátima manifestó sus intenciones de ser ellos (originalmente) los encargados de retornar el icono de Nuestra Señora de Kazán, lo que fue después descartado, pues la organización, no poseía el perfil (perfil de estado o de alta jerarquía) que un evento de esta envergadura requería.

La década siguiente vio muy pocos cambios al respecto. Después de la visita del 2003 del presidente Putin al Vaticano, resultaba obvio no habría ninguna invitación oficial del gobierno Ruso, al cada vez más frágil y anciano Juan Pablo II.

Juan Pablo II devolvió la imagen presentándola incondicionalmente a la Iglesia Rusa en el año 2004.

“Cuantas veces he rezado a la Madre de Dios de Kazán, pidiéndole que proteja y guie al pueblo ruso y que precipite el momento en que todos los discípulos de su Hijo, reconociéndose a sí mismos como hermanos, sepan reconstruir en plenitud su comprometida unidad”.

Fueron dos los emisarios que llevaron el icono de Nuestra Señora de Kazán a Rusia: Los Cardenales Walter Kasper y Thedore McCarrick.

El año siguiente, durante el día de su festividad (21 de Julio), el sagrado Icono de la Madre de Dios, fue instalado en la Catedral de la Anunciación del Kremlin de Kazán.

El sagrado icono de Nuestra Señora de Kazán, había regresado finalmente a aquel país que con tanto amor la veneró. ¿Quiere esto entonces decir que Rusia ya se ha convertido tal y como Nuestra Señora había prometido en Fátima?