El presente texto, fue traducido de un artículo publicado originalmente en el sitio TIA (Tradition In Action) como respuesta a la crítica hecha al sermón de Monseñor Patrick Pérez, que presentaba los argumentos en contra de la implementación de la devoción de la Divina Misericordia en su parroquia. En el texto, Theodore Roriz refuta de manera fehaciente, todos los argumentos empleados por Michael Hichborn. El texto del mencionado artículo a continuación.

Sr. Hichborn, Se ha traído a mi atención que Ud. ha publicado su defensa a favor de la devoción de la Divina Misericordia, en respuesta al sermón de Mons. Patrick Pérez. En cuanto a la Divina Misericordia distingo dos cosas:

Primero, las revelaciones escritas por Sor Faustina Kowalska; segundo, la devoción a la Divina Misericordia fue difundida como consecuencia de esas revelaciones.

Sobre el primer punto, dada la historia de la Divina Misericordia (DM), los errores y las excentricidades de Sor Faustina y las circunstancias bajo las que la devoción fue oficialmente promulgada, es completamente razonable que un Católico se oponga a ella. Aún sin las razones mencionadas anteriormente, no olvidemos que la DM es sólo una revelación privada.

En cuanto al segundo punto, debo decir que esta devoción, induce a las personas a creer que no tienen porqué luchar contra las consecuencias del pecado original en sí mismos, ni contra las malas influencias del mundo, ni las tentaciones del demonio, sino que sólo deben confiar en la Divina Misericordia. Esta confianza sería suficiente para erradicar cualquier mala acción, tendencia o influencia y llevar al hombre a la salvación eterna. (Entradas del Diario de la Hermana Faustina 699, 1074, 1485, 1578).

En 1685 Molinos es apresado por la Inquisición, condenado a reclusión perpetua y prohibida su obra por Inocencio XI.

Se trata de una reedición de la herejía del Quietismo de Miguel de Molinos, que dice que el hombre no necesita hacer nada para ser salvo, sino simplemente confiar enteramente a Dios para que la gracia actúe en él. (Denzinger 1224, 1237, 1238, 1257).

Aunque esta es una orientación equivocada, reconozco que muchas personas que practican la devoción de la Divina Misericordia, lo están haciendo movidos por una intención honesta y pueden recibir gracias de ella.

A pesar de esto, ya que usted se ha decidido a atacar la posición sostenida por Mons. Pérez y defender la DM y su devoción, Yo ataco tu posición.

Su defensa de la DM en respuesta a Mons. Pérez, se queda corta en varios aspectos clave. Presento sus argumentos en orden secuencial, con mis respuestas enumeradas acordemente.

Argumento 1- Usted argumenta que la devoción no ha sido condenada, sino que simplemente, fue puesta en el Índice de Libros Prohibidos.

Me parece que esta cayendo en un juego de palabras. Dos veces el Santo Oficio emitió declaraciones contra la Hna. Faustina y la devoción de la Divina Misericordia. En conjunto, estas declaraciones del Santo Oficio, prohibieron la difusión de las obras y devociones de Sor Faustina, prohibieron que se instituyera el domingo de la Divina Misericordia (un principio central de sus devociones), y prudentemente encargó a obispos, el retirar las imágenes asociadas con la DM.

Reiteración de la condena

Además, el primer Decreto del Santo Oficio sobre el asunto (1958), estableció que las revelaciones a Sor Faustina no son de origen divino como decían ser.
Si el conjunto de estas medidas no es una condena, entonces la palabra condena, ha perdido su significado.
Como referencia, las dos declaraciones del Santo Oficio son las siguientes:

19 de noviembre de 1958: Plenaria del Oficio Divino.

1.- El carácter sobrenatural de las revelaciones hechas a Sor Faustina no es evidente.

2.- Ninguna fiesta de la Divina Misericordia debe ser instituida.

3.-Se prohíbe divulgar imágenes y escritos que propagan esta devoción bajo la forma recibida por Sor Faustina.

6 de marzo de 1959: Acta Apostolicae Sedis Vol. 51 (1959), p. 271

1.- Se prohíbe la difusión de imágenes y escritos que promuevan la devoción a la Divina Misericordia bajo la forma propuesta por la misma Hna. Faustina.

2.- Se deja a la prudencia de los obispos el juicio en cuanto a la eliminación de las imágenes antes mencionadas que ya se muestran públicamente.

Por lo tanto, afirmo que estos textos representan condenas evidentes a los escritos de Sor Faustina y la devoción a la DM que emanaron de ellos.

En consecuencia, su primer argumento es falso y engaña a su público por decir lo contrario.

Argumento 2 – Usted argumenta que el mismo Papa Pío XII, quien condenó esta devoción, había bendecido una imagen de la DM en 1956, y que esto de alguna manera, justifica la devoción.

Si esta bendición hubiera ocurrido después de la condena, su argumento podría tener peso. Sin embargo, si bien el Papa bendijo una imagen, fue antes de la censura, y, sólo después, emitió la condena. Esto significa que el papa Pio XII no sabía que la imagen que bendecía estaba relacionada con la DM de Sor Faustina o que cambió de opinión y la prohibió.  Por lo tanto, su segundo argumento es también falso.

Argumento 3 – Usted argumenta que Juan XXIII no condenó la DM, sino que el Santo Oficio prohibió su circulación, y que esto no equivale a una condena.

Aquí se repite un sofisma análogo al de su primer argumento. En lugar de jugar con palabras, ahora está jugando con las funciones del Papa y el Santo Oficio.

El Santo Oficio fue, hasta las reformas procedentes del Vaticano II, el órgano oficial del Papa para hablar sobre cuestiones doctrinales. Llevaba el peso de la autoridad papal. Por lo tanto, no hubo necesidad de tener dos condenaciones, una del Santo Oficio y otra del Papa como usted implica. La condena del Santo Oficio funciona efectivamente como una condena papal.

Este sofisma es semejante a la afirmación de que cuando un ministro de defensa entra en guerra, es sólo él quien lo hace y no el presidente del país. En cambio, el ministro de defensa entra en guerra porque el Presidente le ordenó hacerlo. La decisión de uno implica la del otro.

Por lo tanto, el Santo Oficio habló con autoridad papal. El argumento 3 es, por lo tanto, falso y engaña a sus lectores. Jugando con palabras y funciones por segunda vez, se revela a si mismo como complicado y deshonesto.

Argumento 4 – Usted insiste en que la supresión de la DM no es lo mismo que su condena.

Como mencioné en mi respuesta al argumento 1, el prohibir la circulación de los escritos de Sor Faustina, el prohibir la institución del Domingo de la Divina Misericordia, el ordenar a los obispos que eliminen imágenes de la devoción de la Divina Misericordia y colocar sus obras en el Index Librorum Prohibitorum son condenas explícitas.

Argumento 5 – Usted declara que la razón detrás de la supresión original de la DM fue una mala traducción que malinterpretó a Sor Faustina, sus escritos y la devoción.

En las dos declaraciones emitidas por el Santo Oficio las condenas son generales, no específicas. No hay un punto particular de la DM o de los escritos de la Hna. Faustina que sean citados, lo que significa que una mala traducción de este o aquel párrafo, no tiene nada que ver. Fueron condenados como un todo.

Si el Santo Oficio hubiese enumerado partes específicas de las obras de Sor Faustina, consideradas como cuestionables, y que estas partes fuesen posteriormente mostradas como mal traducidas, sería comprensible entonces una revocación de estas partes. Pero esto no sucedió. No se utilizó ningún texto específico en esos veredictos.

Por lo tanto, el argumento de que las revelaciones sobre las cuales el Santo Oficio se basó fueron mal traducidas, es irrelevante. Me ocuparé de este tema – errores de traducción – más extensamente en el argumento 8.

Argumento 6 – Usted plantea el punto de que Sor Faustina predijo la condena de la DM y el eventual levantamiento de esta condena y usted usa esto para justificar la veracidad de esas revelaciones.

El demonio también puede ofrecer predicciones muy precisas del futuro, y si sus visiones fueron falsas e inspiradas por el demonio, entonces una predicción demoníaca, que resultó ser verdadera, tendría la misma apariencia como si fuera una revelación de Dios. Por lo tanto, su argumento de que las profecías de Sor Faustina demuestran la veracidad de sus revelaciones, no es concluyente. Además, varias de sus “profecías” no se materializaron en lo absoluto.

Argumento 7 – Usted dice que la condena fue levantada oficialmente algún tiempo después de que los documentos originales fuesen estudiados, y la causa del recelo se desvaneció después de que los errores de traducción fueron corregidos.

Divido este argumento en dos partes. La primera, que trataré en esta respuesta, es: El significado de los textos cambió debido a errores en la traducción; La segunda, que trataré en mi respuesta al Argumento 8, es: Las condenas fueron oficialmente levantadas.

Tengo a mano una lista de las más importantes traducciones erróneas del Diario original de Sor Faustina, que fue uno de los documentos que el Vaticano examinó. También tengo una copia de su Diario que ha sido traducido correctamente.

He aquí algunas de las entradas cuestionables del Diario de Sor Faustina (“La Divina Misericordia en Mi Alma”, Stockbridge MA: Marian Press, 1987). Los pasajes siguientes son entradas actualizadas, debidamente traducidas y respaldadas por defensores actuales de la DM.

En la entrada 374 de su diario, la supuesta aparición de Nuestro Señor le dice a Sor Faustina: “A partir de hoy, no temáis el juicio de Dios, porque no seréis juzgada.” El Juicio Final, y más aún, el juicio personal, es una de las verdades más ampliamente proclamadas de la fe católica. Nuestro Señor juzgará a todos – “vivos y muertos”. ¿Sor Faustina sería una excepción a esta regla? Yo no lo creo.

En la entrada 587, Nuestro Señor dice: “Hija mía, si deseas, en este instante crearé un mundo nuevo, más hermoso que éste, y vivirás allí el resto de tu vida”. Tal afirmación suena más como manifestación de un elocuente egocentrismo que una verdadera revelación. ¿Cómo puede una persona cuerda, imaginar que Nuestro Señor le está prometiendo hacer un mundo nuevo sólo para ella, cuando Él no ofreció esto a nadie más, ni siquiera a Su Santísima Madre? Sor Faustina se sitúa por encima de la Santísima Virgen, lo cual es una pretensión absurda.

En la entrada 707, Jesús dice: “Es por eso que me estoy uniendo tan íntimamente a ti como a ninguna otra criatura”. Aquí también la Hna. Faustina se cree más unida a Dios que la Virgen María, que tuvo la más alta unión posible con Él, cuando ella lo estaba engendrando en su vientre. Una vez más, es un elocuente egocentrismo. Observo que mientras Mons. Pérez planteó inquietudes sobre esta declaración potencialmente herética, usted omitió abordar este punto en su refutación.

En la entrada 1061, Nuestro Señor dice: “Amada perla de mi corazón, veo tu amor tan puro, más puro que el de los ángeles, y aún más porque sigues luchando”. Este texto, al igual que los demás, suena más como la apasionada declaración de un amante carnal que a las palabras de Nuestro Señor. No hay objetividad en las palabras; son exageraciones que no están destinadas a ser verdaderas, sino sólo para expresar sentimientos: “Estoy loca de amor por ti, he perdido los sentidos por ti”. Esta declaración, que podría ser muy halagadora para una monja mundana, no tiene lugar que en la boca de Nuestro Señor Jesucristo, que es la Sabiduría encarnada.

Estos son sólo algunos ejemplos del excéntrico material presente en el Diario de Sor Faustina. Afirmo que incluso en esta “traducción más exacta” de su Diario, todavía encuentro numerosos textos que plantean una preocupación teológica grave, como se afirma en la condena del Santo Oficio. Incluso, cuando se corrigen los errores de traducción, hay material más que suficiente para merecer la condena emitida por el Santo Oficio.
Usted está utilizando los errores de traducción para distraer del contenido dudoso del diario.

Argumento 8 – Usted dice que el Cardenal Alfredo Ottaviani, el responsable de las condenas originales, asignó al arzobispo Karol Wojtyla para estudiar el caso de Sor Faustina y que esto llevó al descubrimiento de las malas traducciones, entrevistas con las hermanas y el director espiritual de Sor Faustina y, finalmente, a la reversión de la condena.

Usted argumenta que el Cardenal Ottaviani, enemigo original de la DM, cambió de opinión y trabajó para redimir la devoción, revelando así, que el problema original, era simplemente un error podía ser descartado.

Primero, el Cardenal Ottaviani no inició una re-investigación en el caso de Sor Faustina; simplemente permitió que el arzobispo Karol Wojtyla, dirigiera una investigación a petición del propio Wojtyla. El arzobispo Wojtyla, al igual que muchos polacos, ya había desarrollado un profundo afecto por Sor Faustina y su devoción antes de las condenas de 1958 y 1959. Así, en 1965, Wojtyla solicitó y recibió permiso para recopilar testimonios y abrir otro proceso informativo sobre su vida.

Segundo, con este permiso, Wojtyla y sus ayudantes, se dedicaron a la tarea de justificar la devoción y levantar esas condenas. La devoción, en muchos sentidos, reflejaba una visión teológica muy cercana a la línea de sus propias inclinaciones progresistas. Uno de los sacerdotes que investigaban bajo la autoridad de Wojtyla, llegó a proclamar la devoción de la Divina Misericordia como un “segundo bautismo”. Fue este mismo equipo, el que planteó la cuestión de las malas traducciones como causa de la condena del Santo Oficio.

En tercer lugar, a pesar de la opinión abrumadoramente favorable sobre la DM presentada por Wojtyla y sus compañeros progresistas, la condena permaneció en vigor durante 13 años más hasta abril de 1978 (mucho después de que el Santo Oficio y el Índice de Libros Prohibidos habían dejado de existir).

Sólo después de que se planteara la cuestión de que si la condena estaba aún en vigor, la Congregación para la Doctrina de la Fe, declaró nula la censura de su predecesor (el Santo Oficio) en 1978, en los últimos meses del pontificado de Pablo VI, citando como razones la opinión de Wojtyla y sus adeptos, así como la vaga excusa de “cambio de circunstancias”.

Lo que tenemos, pues, es una situación en la que el Arzobispo Wojtyla encabezó una investigación sobre una de sus devociones favoritas y, a continuación, trabajó para levantar la condena. Como Juan Pablo II, establecería el Domingo de la Divina Misericordia como día festivo oficial en la liturgia del Novus Ordo, beatificaría a Sor Faustina y, más tarde, la declararía santa. Tan grande era su apego personal a la DM que describió su propagación como “mi tarea especial”.

En cuarto lugar, en resumen encontramos que bajo Pío XII y Juan XXIII, la devoción fue condenada. Bajo Pablo VI se levantó la condena, mientras que con Juan Pablo II, la devoción no sólo fue aprobada, sino que fue muy promovida, y que además beatificó y canonizó a Sor Faustina.

Quinto, afirmo: Esta contradicción entre Papas, puede explicarse por un colosal acontecimiento histórico: el Vaticano II. Hay una contradicción entre la doctrina de la Iglesia antes de esas condenas y la posterior. Bajo Pío XII y Juan XXIII la doctrina católica era la misma que la Iglesia siempre había profesado. Entonces, el Vaticano II vino y la cambió, a una doctrina completamente diferente. Fue porque Pablo VI y Juan Pablo II estaban siguiendo esta nueva doctrina conciliar, que cambiaron la posición de la Iglesia con respecto a la DM y la aprobaron.

Por lo tanto, lo que resalta aquí, es que usted está tratando de cubrir esta contradicción y evitar admitir esta diferencia de doctrina, presentando muchos argumentos infundados.

Argumento 9 – Usted argumenta que, si las condenas del Santo Oficio fueran doctrinales, entonces la investigación sobre la vida de Sor Faustina, no habría sido permitida.

En otras palabras, su argumento es: Si esas condenas fueran definitivas, no habría posibilidad de iniciar una nueva investigación.

El argumento sería válido si la Iglesia no hubiera sufrido la Revolución Conciliar entre sus condenas de 1958-1959 y sus aprobaciones en 1978. Sin embargo, durante este período, la doctrina católica cambió completamente y fue reemplazada por el progresismo.

Afirmo que lo que hizo que Pablo VI, levantar las condenas anteriores a la DM y promoverla, no fue un error o malentendido del Santo Oficio, sino, un cambio en la orientación de la doctrina. Lo que era justo antes, se convirtió en equivocación después, y viceversa.

Por lo tanto, el punto en cuestión, cambia a un tema mucho más amplio. Esto es: los escritos de Sor Faustina fueron aprobados por Juan Pablo II, porque la Divina Misericordia favorece la espiritualidad equivocada y la moral laxa del progresismo.

Argumento 10 – Usted dice que Juan XXIII fue culpable por no haber publicado el tercer secreto de Fátima, también se equivocó cuando condenó a la DM.

En este argumento ignora que los estudios que condujeron a las condenas de la DM, comenzaron durante el pontificado de Pío XII. Esto es fácil de confirmar mediante una comparación de fechas. Pío XII murió el 9 de noviembre de 1958, y la primera condena fue emitida el 19 de noviembre de 1958, sólo 10 días después de su muerte, lo que indica que fueron iniciados bajo su papado. Sólo la segunda condena puede atribuirse exclusivamente a Juan XXIII, puesto que fue publicada en 1959.

Por lo tanto, fueron dos los Papas involucrados en esas condenas y no exclusivamente Juan XXIII, como usted implica. Además, para esta discusión, es irrelevante que Juan XXIII cometiera el error de no publicar el Tercer Secreto. El fracaso de un Papa en un área no indica necesariamente un fracaso en otra.

Argumento 11- Usted argumenta que es deshonesto presentar la supresión de la DM, como una condenación e ignorar que la Iglesia, ha aprobado e institucionalizado esta devoción desde 1978.

Las dos acciones, las condenas y la aprobación, fueron acciones contradictorias que siguieron doctrinas contradictorias, como ya se mencionó. Los Papas Pío XII y Juan XXIII condenaron la DM y los papas Pablo VI y Juan Pablo II la aprobaron. Según usted, cualquier persona que sólo presente una posición del pensamiento de la Iglesia y no la armonice con otra, es deshonesta.

Permítanme analizar este razonamiento. El artículo de Mons. Pérez no se refirió a la clara contradicción de las dos acciones, pues este era en realidad la transcripción de un sermón que entregase a la audiencia tradicionalista de su capilla.

Esta audiencia está consciente ad nauseam, de que el Vaticano II cambió la doctrina de la Iglesia y, por lo tanto, no necesitó de tal explicación. Su objetivo era simplemente el de informar a sus feligreses, que la DM había sido condenada antes del Vaticano II, debido a que algunos de sus parroquianos, le habían pedido introducir algunas de las prácticas de la DM en su capilla.

No hay nada deshonesto en este procedimiento. Es lo que un buen sacerdote debe hacer por el bien de las almas. TIA no tiene nada de deshonesto en publicar ese artículo contra la DM para su audiencia, porque TIA tiene una posición crítica sobre el Vaticano II, como es obvio para cualquiera que navegue por nuestro sitio web.

Lo que sería deshonesto, es si alguien tratase de presentar la aprobación de la DM, como si fuese la posición oficial de la Iglesia, al tratar de esconder que hubo un enorme cambio en la doctrina entre esas condenas (1958-1959) y el comienzo del pontificado de Juan Pablo II (1978). Esta persona, estaría tratando de presentar el Vaticano II y sus frutos, incluyendo a la DM, en perfecta continuidad con la tradición de la Iglesia. Esto sería deshonesto porque encubriría los errores del progresismo.

Esto es lo que ud. hizo. Por lo tanto, la deshonestidad no estaba en Mons. Pérez, sino en ud.

Conclusión

Las obras de Sor Faustina se hicieron populares después de su muerte, pero fueron condenadas por dos decretos del Santo Oficio. Su Domingo de la Divina Misericordia estaba prohibido y no debió ser instituido, la divulgación y distribución de sus obras estaban prohibidas, y los Obispos, siguiendo medidas prudentes, estaban obligados a retirar imágenes de esta devoción. Más tarde, uno de sus devotos personales, el progresista Arzobispo Wojtyla, se presentó y pidió que se le permitiera reunir más información sobre ella.

El permiso fue concedido y “traducciones mal hechas”, fueron culpadas como razones detrás de sus condenaciones anteriores. A través de los esfuerzos de Wojtyla, las condenas fueron revertidas. Entonces, ya como Papa Juan Pablo II, Wojtyla estableció la Divina Misericordia como fiesta oficial en la liturgia de la Iglesia, promovió a Sor Faustina a la dignidad de santo e incluso, consagró el mundo a la Divina Misericordia en el 2002.

Todas las demás graves reservas, fueron barridas para promover una devoción que se alinea perfectamente con los ideales del progresismo. Los defensores de la Divina Misericordia, tratan de imponersela a los fieles en nombre de la autoridad papal. Evidentemente, evitan decir que el Vaticano II cambió la doctrina católica y que, por lo tanto, hoy tenemos Papas conciliares que se oponen a los Papas pre-Vaticano II. Lo correcto, es enfrentar la contradicción y analizar la oposición de estas doctrinas: la perenne doctrina católica y la doctrina post-conciliar progresista. Esto es lo que tengo que observar en su ataque contra Mons. Patrick Pérez sobre la Divina Misericordia.

Fuentes

Documento publicado originalmente en http://traditioninaction.org/polemics/F_07_DM_06.htm

Traducido y adaptado por Proyecto Emaús.