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Luzbel, el ángel caído, fue derribado del cielo debido a su gran soberbia. Orgulloso, se rebeló para no adorar al hijo de Dios hecho hombre, pues consideraba al hombre, un ser inferior. Ya sublevado contra Dios, su grito de batalla “Non serviam”, condenó a la creación al mal, la mentira, la división y a la muerte. Ese es su infame legado.
María, fuente de virtud y gracias, demostró muy por el contrario su gran humildad y disposición de someterse a la voluntad del Señor: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra”. Estas palabras, significaron la apertura, el inicio del proceso mediante el cual, Dios proveería al hombre de un camino para su salvación por medio de su unigénito: Jesucristo.
Por eso, por su humildad, fue llevada al cielo en cuerpo y alma, para de esta manera, no tener que esperar hasta el día del juicio para su resurrección. Por su FIAT, María fue coronada como Reina y Señora de todo lo creado.

El padre Gabriel Amorth, conocido exorcista italiano de una amplia trayectoria, nos cuenta:

guadalupe¡A María le tiene un odio impresionante! Entonces sí se revuelve, no lo puede soportar. ¡Huye como de la peste! Porque se siente profundamente humillado. El saberse obligado a hincar la rodilla ante una mujer, la Madre de Cristo… ¡Ah! No puede con eso. Las oraciones a la Virgen durante un exorcismo son extraordinariamente poderosas a mi favor… También ocurre con las reliquias que han pertenecido a algunos santos. “

A los santos los odia debido a su naturaleza: Seres humanos de carne y hueso, a los que el consideraba inferiores. Ellos han alcanzado por medio de su humildad, virtudes, gracias y dones, un nivel espiritual al que el nunca podrá aspirar llegar: La santidad.
María además, se hizo la madre de Cristo, quien vino del Padre para vencer a la muerte y abrir a los hijos de Dios, el camino de la salvación eterna.
Así de esta manera, Jesús derrotó para siempre, al príncipe de este mundo.
Por si todo esto fuera poco, en la agonía de la cruz, nuestro Señor Jesucristo nos hizo a los hombres, ese inconmensurable regalo de amor: Nos regaló a María, nos regaló a su Madre para que sea nuestra Madre Espiritual.
Una joven de 14 años, con su humildad y amor a Dios, le ha aplastado la cabeza a luzbel, a satanás, al maligno, al homicida desde el principio y padre de la mentira.

marianinaNo en vano, en el rezo del Santo Rosario, dentro de sus letanías más concretamente, encontramos que a María la hemos coronado además, con el titulo de “Puerta del cielo”, y no sólo por lo mencionado anteriormente, sino que a María, nuestra madre espiritual, se le debe la salvación de un incontable número de almas.
Ya lo dijo san Bernardo: “Jamás se ha escuchado decir a ninguno de los que han acudido a Vuestra protección, implorando Vuestra asistencia y suplicando Vuestro socorro, haya sido abandonado por Vos..”. María JAMÁS nos abandona. Cuando más la necesitemos, allí estará ella como buena Madre, siempre dispuesta a llevarnos de la mano y cubiertos bajo su manto, por el camino seguro hacia Jesús, arrancándonos de las fauces del maligno.

Esa es María, nuestra Madre.