Gracias al antiguo testamento, sabemos que el Arca de la Alianza, era (después de Dios) el objeto más sagrado sobre la faz de la tierra. Esta Arca, contenía la palabra escrita de Dios bajo la forma de los 10 mandamientos. Además, contenía el Maná o pan milagroso que cayó del cielo y la vara de Aarón que había florecido y que representaba al sumo sacerdote (Num 17,1-23).

En Juan 1:14 encontramos que la Santísima Virgen María, contenía el verbo de Dios:

“Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.”

En Juan 6:51 leemos que María llevó en su vientre al Pan Vivo bajado del Cielo:

“Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.”

Hebreos 4:14 nos dice que María engendró al Sumo Sacerdote:

“Teniendo, pues, tal Sumo Sacerdote que penetró los cielos – Jesús, el Hijo de Dios – mantengamos firmes la fe que profesamos.”

En el libro de Éxodo capítulo 40 versículos del 34-35 se dice que el Arca estaba cubierta por la presencia y el poder de Dios:

“Entonces la nube cubrió la tienda de reunión y la gloria del Señor llenó el tabernáculo. Y Moisés no podía entrar en la tienda de reunión porque la nube estaba sobre ella y la gloria del Señor llenaba el tabernáculo.”

En Lucas 1:35 encontramos que María fue cubierta por el poder de Dios:

“Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo Niño que nacerá será llamado Hijo de Dios.”

En 2 Samuel 6:2 leemos que para poder encontrarse con el Arca de la Alianza, David tuvo que viajar:

“Se levantó David y partió con todo el pueblo que estaba con él a Baalá de Judá para subir desde allí el arca de Dios que lleva el nombre de Yahveh Sebaot que se sienta sobre los querubines”.

Asimismo lo hizo María, según Lucas 1:39 Ella también viajó:

“En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá…”

En 2 Samuel 6:9 encontramos que el Arca de la Alianza llega hasta David:

“David tuvo temor del Señor aquel día, y dijo: ¿Cómo podrá venir a mí el arca del Señor?”

En Lucas 1:43 Cuando María fue a visitar a su prima Isabel:

“y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?”

En 2 Samuel 6:14 David saltó de gozo y alegría delante del Arca de la Alianza:

“…Y David danzaba con toda su fuerza delante del Señor mientras subían el arca…”

En Lucas 1:41 -en lo que se conoce como el pasaje de la Visitación-, encontramos:

“Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo…”

En 2 Samuel 6:11 nos habla del tiempo que permaneció el Arca de la Alianza en aquella casa:

“…Y estuvo el arca del Señor en casa de Obed-edom geteo tres meses y bendijo el Señor a Obed-edom y a toda su casa.”

En Lucas 1:56 encontramos que María permaneció en casa de Isabel por 3 meses y fue objeto de bendiciones:

“María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa…”

Sobre la presentación del Arca y el sacrificio en 2 Samuel 6:17 encontramos:

Metieron, pues, el arca de Yaveh, y la pusieron en su lugar en medio de una tienda que David le había levantado; y sacrificó David holocaustos y ofrendas de paz delante de Yaveh.

Igual sucede con la Virgen María durante la escena de la presentación del niño en el templo (Lucas 2:22-24):

Cuando se cumplieron los días para la purificación de ellos, según la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogenito sera consagrado al Señor, y para ofrecer un sacrificio conforme a lo dicho en la Ley del Señor: un par de tórtolas o dos pichones.

Conclusión

Sabemos gracias a 2 Macabeos 2:4-8 que el Arca fue escondida y no pudo ser encontrada nunca más:

Estaba escrito también en ese documento que el profeta, por instrucciones de Dios, se había hecho acompañar por la tienda del encuentro con Dios y el arca de la alianza, y que se había dirigido al monte desde el cual Moisés había visto la tierra prometida por Dios y que, al llegar allí, Jeremías había encontrado una cueva, en la que depositó el arca de la alianza, la tienda y el altar de los inciensos, después de lo cual tapó la entrada.

Y por Jeremías 3:16 sabemos que esa Arca no volverá a ser encontrada ni mucho menos reemplazada:

Y sucederá que en aquellos días, cuando os multipliquéis y crezcáis en la tierra —declara el Señor— no se dirá más: “Arca del pacto del Señor”; no les vendrá a la mente ni la recordarán, no la echarán de menos ni será hecha de nuevo.

Pero sin embargo, Juan en el libro del Apocalipsis 11:19 nos cuenta:

“Entonces fue abierto el Templo de Dios, el que está en el cielo, y fue vista en su Templo el Arca de Su Alianza; y hubo relámpagos y voces y truenos y terremoto y granizada”.

Después de haber visto todas estas similitudes, podemos entender más fácilmente lo que nos enseña el Catecismo de la Iglesia Católica al respecto:

María, en quien va a habitar el Señor, es en persona la hija de Sión, el arca de la Alianza, el lugar donde reside la Gloria del Señor: ella es “la morada de Dios entre los hombres” (Ap 21, 3). “Llena de gracia”, se ha dado toda al que viene a habitar en ella y al que entregará al mundo.
Catecismo Iglesia Católica numeral 2676

Y quizás la más importante de todas estas coincidencias es esta: Dios hablaba a su pueblo por medio de los querubines del Arca de la Alianza.

Cuando Moisés entró en la tienda del encuentro para hablar con el Señor, escuchó que el Señor le hablaba desde encima de la tapa del arca de la alianza, de entre los dos seres alados.
Números 7:89

Hoy en día, Dios habla a su pueblo por medio del Arca de la Nueva Alianza: María.

Y con todas estas “coincidencias”, debe de haber quedado más que claro, por qué María Santísima es considerada el Arca de la Nueva Alianza.