The Guardian .- Los padres de Charlie Gard, el bebé gravemente enfermo cuyo destino ha sido objeto de una prolongada batalla legal, han hecho saber hace unas horas, que se les ha concedido más tiempo para pasar con él antes de de que su soporte de vida sea desconectado.

Ellos habían dicho previamente que su ventilador mecánico sería apagado el viernes después de la decisión de la corte europea de derechos humanos (CEDH) de confirmar las sentencias de los tribunales británicos que se encuentran a favor del hospital de Great Ormond Street.

Chris Gard y Connie Yates querían que Charlie, de 10 meses de edad, quien padece de enfermedad mitocondrial -una condición genética que causa debilidad muscular progresiva y daño cerebral- tuviese un tratamiento experimental en los Estados Unidos, pero los médicos del hospital dijeron que, dada la condición de Charlie, era poco probable que la terapia tuviera un resultado beneficioso.

Después de la decisión del TEDH el martes, Gard y Yates dijeron que habían pedido al hospital el fin de semana para que sus amigos y familiares pudieran ver a Charlie, pero que su petición había sido rechazada. El viernes, Yates le dijo a Mail Online: “Hemos estado en conversaciones hoy con Great Ormond Street y han acordado darnos un poco más de tiempo con Charlie”.

“Estamos muy agradecidos por todo el apoyo del público en este momento muy difícil. “Guardaremos recuerdos preciosos, que podremos atesorar para siempre en nuestros dolidos corazones. Por favor, respeten nuestra privacidad mientras nos preparamos para decir el último adiós a nuestro hijo Charlie. ”

Los tribunales británicos dictaminaron que le sería lícito que el hospital retirase el sporte de vida, pues es altamente probable que Charlie sufra un daño significativo, si su vida se prolongase sin una perspectiva realista de mejoras.
Los padres citaron la ley vigente de derechos humanos, que dicta que los derechos de un niño deben tener prioridad sobre los derechos de sus padres.

El martes, el CEDH rechazó la apelación de los padres de Charlie. Describiendo las sentencias judiciales británicas en el caso como “meticulosas”, los jueces dijeron: “La decisión es definitiva”.

El hospital ha descrito la diferencia de opinión sobre el destino de Charlie como “una situación muy angustiosa para los padres de Charlie y todo el personal involucrado”.

Una orden judicial prohibió la identificación de los médicos y el personal médico involucrado en el tratamiento y el nombre del hospital en los Estados Unidos, donde los padres de Charlie esperaban llevarlo.