Los misteriosos ojos de la Virgen de Guadalupe

Las imágenes de ambos ojos remarcadas. Crédito de la imagen: Captura de youtube.

La imagen, impresa en la tilma de un campesino del siglo XVI, llevó a millones de indígenas en México a convertirse a la fe católica.

La tecnología digital está dando nuevas pistas para comprender un fenómeno que continúa complicando a la ciencia: los misteriosos ojos de la imagen de la Virgen de Guadalupe.

De acuerdo con muchos científicos que han inspeccionado la imagen, parece que en sus ojos, en ambos y en la ubicación precisa reflejada por un ojo humano vivo, se pudieron ver muchas figuras que han sido ampliamente analizadas y parecen corresponder al forma y tamaño de figuras humanas ubicadas en frente de la imagen.

Los resultados de una investigación de la famosa imagen fueron discutidos por el ingeniero José Aste Tonsmann, del Centro Mexicano de Estudios Guadalupanos, durante una conferencia en el Pontificio Ateneo Regina Apostolorum.

Por más de 20 años, este graduado de ingeniería de sistemas ambientales de la Universidad de Cornell ha estudiado la imagen de la Virgen María, impresa sobre un tejido de fibra de maguey, empleado como tilma por Juan Diego. Lo que más intrigó a Tonsmann, fueron los ojos de la Virgen. Aunque las dimensiones son microscópicas, el iris y las pupilas de los ojos de la imagen, llevan impresos imagenes muy detalladas de al menos 13 personas, dijo Tonsmann. Las mismas personas están presentes en los ojos izquierdo y derecho, en diferentes proporciones, como sucedería cuando los ojos humanos reflejan objetos que tienen ante sí.

Tonsmann dice creer, que la imagen presente en los ojos de la Virgen de Guadalupe, correspondería nada más y nada menos que a la escena del 9 de diciembre de 1531, durante la cual, Juan Diego mostró su tilma con la imagen, al obispo Juan de Zumárraga y otros presentes en la sala.

Durante su investigación, Tonsmann echó mano a un proceso digital empleado por los modernos satélites y las sondas espaciales que les permiten transmitir información visual. Insiste en que la imagen “no ha sido pintada por la mano humana”.

Ya en el siglo XVIII, los científicos demostraron que era imposible pintar tal imagen en un tejido de esa textura. Las fibras “ayate” usadas por los indios, de hecho, suelen deteriorarse después de 20 años. Sin embargo, la imagen y el tejido en el que está impreso, han durado casi 500 años.

Tonsmann señaló que Richard Kuhn, ganador del Premio Nobel de Química, descubrió que la imagen no tenía pigmerntos naturales, animales o minerales. Dado que no había colorantes sintéticos en 1531, la imagen es verdaderamente inexplicable.

En 1979, los estadounidenses Philip Callahan y Jody B. Smith estudiaron la imagen con rayos infrarrojos y descubrieron para su sorpresa, que no había rastros de pintura y que la tela no había sido tratada con ningún tipo de técnica.

“¿Cómo es posible explicar esta imagen y su consistencia en el tiempo sin colores, en una tela que no ha sido tratada?”,

¿Cómo es posible que, a pesar de que no haya pintura, los colores mantengan su brillo y luminosidad?”

“Callahan y Smith mostraron cómo la imagen cambia de color ligeramente según el ángulo en que se aprecia, un fenómeno que se conoce como iridiscencia, una técnica que no puede ser reproducida por manos humanas”.

Estas tres, son las preguntas que se hiciera Tonsmann, un ingeniero peruano, científico que comenzó sus estudios en 1979. Magnificó el iris de los ojos de la Virgen 2.500 veces y, mediante procedimientos matemáticos y ópticos, pudo identificar a todas las personas impresas en los ojos. Según Tonsmann, los ojos reflejan los testigos del milagro guadalupano, justo en el preciso momento en que Juan Diego desplegó su tilma delante del obispo.

En otras palabras, los ojos de la Virgen tienen el reflejo que habría sido impreso en los ojos de cualquier persona, que hubiese sido testigo de tal escena y hubiese estado en una determinada posición (posición refiere aquí lugar, no postura).

Tonsmann cree, es posible apreciar a un indio sentado, que está mirando hacia los cielos; el perfil de un anciano calvo, con una barba blanca, muy parecido al retrato del obispo Zumárraga, pintado por Miguel Cabrera, para representar el milagro; y un hombre más joven, con toda probabilidad el intérprete Juan González.

Tonsmann también cree que es un indio, probablemente Juan Diego, de rasgos llamativos, con barba y bigote, que despliega su propia tilma ante el obispo; una mujer de tez oscura, posiblemente una esclava negra que estaba al servicio del obispo; y un hombre con rasgos españoles que mira pensativamente, acariciándose la barba con la mano.
En una palabra, los ojos de la Virgen tienen una especie de imagen instantánea, una fotografía por decirlo así, de lo que ocurrió en el momento en que se dio a conocer la imagen frente al obispo, dice Tonsmann.
Además, en el centro de las pupilas, y a una escala mucho más reducida, se puede percibir otra escena, independiente de la primera, sostiene el científico. Es el de una familia india compuesta por una mujer, un hombre y varios hijos. En el ojo derecho, otras personas que están de pie aparecen detrás de la mujer.

Detalle de la imagen presente en el ojo derecho de la virgen de Guadalupe.

Tonsmann presenta una interesante hipótesis, pues está convencido de que los ojos de la Virgen, tienen un mensaje “oculto” para los tiempos modernos, cuando la tecnología moderna, permita finalmente descubrirla nuestros días. “Este podría ser el caso de la imagen de la familia en el centro del ojo de la Virgen”, dice, “en un momento en que la familia está siendo atacada seriamente en nuestro mundo moderno”.

En 1929, Alfonso Marcué, quien era el fotógrafo oficial de la antigua Basílica de Guadalupe en la ciudad de México, descubrió lo que parecía una clara imagen de un hombre con barba reflejada en el ojo derecho de la Virgen. Al principio no podía dar crédito a lo que estaba viendo: cómo podía ser?, Un hombre con barba dentro de los ojos de la Virgen de Guadalupe?. Pero luego de varias inspecciones de sus fotografías en blanco y negro de la imagen ya no tuvo mas dudas y decidió que era tiempo de informar a las autoridades de la Basílica.

Dramatización del hombre con barba visible en el ojo izquierdo de la Virgen.

Así lo hizo, y le fué indicado por estas que se guardara completo silencio sobre el descubrimiento, lo que Marcué cumplió al pie de la letra.

Mas de 20 años después, el 29 de mayo de 1951, el dibujante mexicano José Carlos Salinas Chávez, luego de examinar una buena fotografía de la cara de la imagen, re-descubre la imagen de lo que parece ser un busto humano reflejado en el ojo derecho de la Virgen, y luego también en el ojo izquierdo.

El hombre con barba tal y como aparece en el ojo derecho de la virgen de Guadalupe.

Desde entonces, mucha gente ha tenido la oportunidad de inspeccionar de cerca los ojos de la Virgen en la tilma, incluyendo más de 20 médicos oftalmólogos. El primero fue el prestigioso médico oftalmólogo mexicano Dr. Javier Torroella Bueno, el 27 de marzo de 1956. En lo que constituye el primer reporte emitido por un médico sobre los ojos de la imagen, él certifica la presencia del triple reflejo (Efecto de Samson-Purkinje) característico de todo ojo humano normal vivo y afirma que las imágenes resultantes se ubican exactamente donde deberían estar según el citado efecto, y también que la distorsión de las imágenes concuerda perfectamente con la curvatura de la córnea.

Ese mismo año otro oftalmólogo, el Dr. Rafael Torrija Lavoignet, examinó los ojos de la imagen ya con mas detenimiento y con la utilización de un oftalmoscopio. El Dr. Lavoignet reporta la aparente figura humana en las córneas de ambos ojos, con la ubicación y distorsión propias de un ojo humano normal, notando además una inexplicable apariencia “viva” de los ojos al ser examinados.
Varias otras inspecciones de los ojos han sido realizadas por médicos oftalmólogos luego de éstas iniciales. Con mayores o menores detalles todas concuerdan en general con las dos primeras aquí expuestas.

Una nueva y fascinante clase de estudio y análisis de los ojos comenzó en 1979, por el Dr. José Aste Tonsmann, un graduado de la Universidad de Cornell trabajando para IBM en procesamiento digital de imágenes, al digitalizar éste a altas resoluciones una muy buena fotografía de la cara de la Virgen tomada directamente de la tilma original.

Un grupo de personas presumiblemente presente en el ojo derecho de la Virgen de Guadalupe

Luego de procesar las imágenes de los ojos por diversos métodos para eliminar “ruidos” y destacar detalles el Dr. Tonsmann realizó lo que serían increíbles descubrimientos: no solamente era claramente visible en ambos ojos el “busto humano”, sino también por lo menos otras cuatro figuras humanas eran también visibles en ambos ojos.
El Dr. Aste Tonsmann publicó sus últimos estudios efectuados sobre los ojos en la tilma con completos detalles y fotografías. Quizás uno de los aspectos mas fascinantes de su trabajo es su opinión de que Nuestra Señora no solo nos dejara su imagen impresa como prueba de su aparición sino también ciertos mensajes que permanecieron escondidos en sus ojos para ser revelados cuando la tecnología permitiese descubrirlos y en el tiempo en que fueran mas necesarios.

El mismo grupo de personas resaltado para facilitar su identificación.

Este sería el caso de la imagen de una familia presente en el centro de los ojos de la Virgen, en momentos en que la Familia se encuentra precisamente ante serios ataques en nuestros días. La imagen de varias figuras humanas que parecen constituir una familia, incluyendo varios niños y un bebé llevado en la espalda por su madre como se acostumbraba en el siglo XVI, aparece en el centro de la pupila de la Virgen, como centro de su mirada, como se puede apreciar en esta excelente imagen del ojo derecho resaltando la familia, provista gentilmente por el Dr. Aste Tonsmann.

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