Los Dogmas Marianos

Empecemos por el principio… ¿Qué es un dogma?

Un dogma, es una proposición que sostiene, que un determinado principio es totalmente verdadero y que no admite ni cuestión ni posibilidad de duda sobre el mismo. Dicho de otra manera, es un principio o conjunto de ellos, establecidos por una autoridad como una verdad absoluta e incuestionable.

Los 4 Dogmas Marianos

La iglesia Católica ha reconocido universalmente 4 dogmas relacionados con la Santísima Virgen María. A continuación detallamos uno por uno.

biografia-de-la-virgen-maria-150x1501.- El Dogma de la Maternidad Divina de María

En este dogma, se define que María Santísima, es verdaderamente la Madre de Dios.  Fue aprobado por el Concilio de Efeso en el año 431. Posteriormente, sería proclamado por otros Concilios universales como lo fueron los de Calcedonia y Constantinopla. Desde mucho antes a este Concilio, ya se veneraba a la Virgen María como “Theotokos” (palabra de origen griego que significa “Madre de Dios”), prueba de ello es el hallazgo de la pieza de papiro conteniendo la oración Mariana más antigua: Sub tuum praesidium (“Bajo tu amparo”). El Concilio de Efeso del año 431, se definió:

“Si alguno no confesare que el Emmanuel (Cristo) es verdaderamente Dios, y que por tanto, la Santísima Virgen es Madre de Dios, porque parió según la carne al Verbo de Dios hecho carne, sea anatema.”

El Concilio Vaticano II (1962-1965) hace referencia del dogma así:

“Desde los tiempos más antiguos, la Bienaventurada Virgen es honrada con el título de Madre de Dios, a cuyo amparo los fieles acuden con sus súplicas en todos sus peligros y necesidades”

(Constitución Dogmática Lumen Gentium, 66)


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2.- El Dogma de la Inmaculada Concepción de María

María Santísima no solamente concibió a Jesús por obra y gracia del Espíritu Santo, sino que Ella misma fue concebida sin mancha de pecado original.
Este dogma fue proclamado por el Papa Pío IX, el 8 de diciembre (Festividad de la Inmaculada Concepción) de 1854, en la Bula Ineffabilis Deus.

“Declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María, en el primer instante de su concepción, fue por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente en previsión de los méritos de Cristo Jesús, Salvador del genero humano, preservada inmune de toda mancha de culpa original, ha sido revelada por Dios, por tanto, debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles.”


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3.- El Dogma de la perpetua virginidad de María

Este dogma define que María Santísima fue Virgen antes, durante y perpetuamente después del nacimiento de Jesús. El Catecismo de la Iglesia Católica en el punto 499 nos recuerda:
“La profundización de la fe en la maternidad virginal ha llevado a la Iglesia a confesar la virginidad real y perpetua de María, incluso en el parto del Hijo de Dios hecho hombre. En efecto, el nacimiento de Cristo lejos de disminuir, consagró la integridad virginal de su madre”.

La liturgia de la Iglesia celebra a María como la ‘Aeiparthenos’, la ‘siempre-virgen’.

Este dogma Mariano, encuentra su sustento además en las Sagradas Escrituras en donde podemos encontrar que:

“Ella es la Virgen que concebirá y dará a luz un Hijo cuyo nombre será Emanuel”.

(Mt. 1, 22-23).


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4.- El Dogma de la Asunción de María en cuerpo y alma a los cielos

Este cuarto dogma, define que María Santísima, luego de haber cumplido su vida terrenal, fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial.
Este dogma fue proclamado por el Papa Pío XII, el 1º de noviembre de 1950, en la Constitución Munificentisimus Deus:

“Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo”.

Otros Dogmas Marianos

María Madre espiritual de todos los Cristianos

Theotokos-150x150Durante el Sínodo de la Familia, llevado a cabo en Octubre del año 2015, Jaime Fuentes, obispo de Minas (Uruguay), solicitó  que se definiera como dogma la Maternidad espiritual de María.
Santuarios Marianos a lo largo de todo el mundo (Fátima, Lourdes, San Nicolás, etc) reciben cada año, mayor cantidad de fieles, mismos que experimentan un cambio en su conducta, una conversión, misma que es considerada como el fruto intrínseco de la devoción a María. Este, todavía no es un dogma.

 

María corredentora, abogada y mediadora de todas las gracias.

A lo largo de casi doscientos años, el magisterio papal ha ido proporcionado indicios cada vez más claros acerca de la íntima colaboración que desempeñó nuestra Señora en la obra de nuestra redención. Al decir que “la Virgen María … es reconocida y venerada como verdadera Madre de Dios y del Redentor” (Lumen gentium, n. 53), el concilio destaca el vínculo existente entre la maternidad de María y la redención.
Sin embargo, este argumento ha encontrado algunas dificultades en su progreso.

Papa Pío IV, Concilio de Trento, sesión 25, De la invocación, veneración y reliquias de los Santos, y sobre las sagradas imágenes, ex cathedra:


“… los santos que reinan juntamente con Cristo ofrecen sus oraciones a Dios en favor de los hombres; que es bueno y provechoso invocarlos con nuestras súplicas y recurrir a sus oraciones, ayuda y auxilio para impetrar beneficios de Dios por medio de su Hijo JESUCRISTO SEÑOR NUESTRO, QUE ES NUESTRO ÚNICO REDENTOR Y SALVADOR… Igualmente, que deben tenerse y conservarse, señaladamente en los templos, las imágenes de Cristo, de la Virgen Madre de Dios y de los otros santos y tributárseles el debido honor y veneración… Ahora bien, si alguno enseñare o sintiere de modo contrario a estos decretos, sea anatema”.

(Denzinger 984).

1 Respuesta

  1. Maria Elia Neri dice:

    Anhelo con alegría este fenómeno pues veo con tristeza que la humanidad se pierde a pasos agigantados y no hay nadie y tal vez nada que los haga cambiar, así iremos con rapidez al fuego eterno…mi corazón llora y se duele mucho por esta inevitable situación. Pido a Dios antes de que sea tarde y muchos estamos llendo al fuego eterno que venga pronto… Amén…

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