Arribaron a la región de los gerasenos, que está frente a Galilea. Al saltar a tierra, vino de la ciudad a su encuentro un hombre, poseído por los demonios, y que hacía mucho tiempo que no llevaba vestido, ni moraba en una casa, sino en los sepulcros.

Al ver a Jesús, cayó ante él, gritando con gran voz: «¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo? Te suplico que no me atormentes.»

Es que él había mandado al espíritu inmundo que saliera de aquel hombre; pues en muchas ocasiones se apoderaba de él; le sujetaban con cadenas y grillos para custodiarle, pero rompiendo las ligaduras era empujado por el demonio al desierto.

Jesús le preguntó: «¿Cuál es tu nombre? «El contestó: «Legión»; porque habían entrado en él muchos demonios.

Lucas 6: 26-30

Después de esto, Jesús expulsó a los demonios de aquel hombre y los envío a la piara. Es a partir de esta historia, que el arzobispo Sheen establece las tres características principales de lo diabólico:

El gusto por la desnudez: Por mucho tiempo este hombre no había usado ropa.

La violencia: Aunque estaba encadenado de pies y manos y puesto bajo guardia, había roto sus cadenas. El Evangelio de Marcos nos proporciona más detalles: porque a menudo había sido encadenado de pies y manos, pero rompía las cadenas y rompía los hierros de sus pies. Nadie era lo suficientemente fuerte como para someterlo.

División: Muchos demonios habían entrado en él. En la versión de Marcos, el poseído responde: “Mi nombre es Legión, porque somos muchos“. (Mc 5, 9). Todas las versiones dicen que el poseído vivió apartado de los demás o en lugares solitarios.

No hace falta mucho esfuerzo para reconocer que estas tres características de lo diabólico están vivas y floreciendo en el mundo moderno, al menos en Occidente.

El gusto por la desnudez

Esto es obvio en el mundo moderno en varios niveles. Primero, existe la tendencia generalizada hacia el vestir poco modesto. Por lo tanto, aunque quisiéramos evitar las nociones opresivamente puritanas sobre el vestido que imponen pesadas cargas (especialmente a las mujeres), consideremos que muchas de estas “modas” revelan más de lo que es razonable, y generalmente tienen la intención de llamar la atención sobre aspectos del cuerpo que son privados y reservados para la unión sexual dentro del matrimonio.
Después de todo, este amor a revelar “más de lo que se debe” solo puede causar excitación y seguramente es, un aspecto del amor del Maligno por la desnudez.

La pornografía: Tampoco es algo nuevo. Hoy todos sabemos que gracias al Internet, este flagelo ha alcanzado proporciones epidémicas, afectado indiscriminadamente tanto a hombres como a mujeres, tanto adultos como a jóvenes.

Cualquier psicoterapeuta, consejero o buen sacerdote, le dirá que la adicción a lo sensual y a la pornografía, es un gran problema hoy en día. Millones de personas alrededor del mundo “consumen” a diario pornografía y la “industria” parece crecer creciendo rápidamente. Lo que una vez requería visitar una escondida librería para “adultos”, ahora está disponible en todos nuestros hogares a un sólo clic del ratón.

Muy a pesar de que los hábitos de navegación son fáciles de descubrir visitando el historial del navegador (que para hacer las cosas más fáciles ofrece hoy en día navegación “privada”) son muchos los atrapados en esta forma de esclavitud.

Muchos van sin saberlo, en una pendiente cuesta abajo, y al igual que con cualquier otro vicio, terminan consumiendo formas más desviadas de su propio vicio. Sí, el amor de Satanás por la desnudez ha poseído a muchos. De esto ya han advertido en múltiples oportunidades reconocidos exorcistas.

La sexualización general de nuestra cultura: Intrínsecamente relacionada con el amor de Satanás por la desnudez. Sexualizamos a las mujeres para vender productos, desde hamburguesas hasta automóviles, incluso hemos llegado a la aberración de sexualizar a los niños. Sí, Satanás ama la desnudez y todo lo que esta conlleva.

Violencia

La industria cinematográfica y la de juegos de vídeo, han convertido a la violencia, en una forma de entretenimiento. Las películas de aventura y los modernos y realistas videojuegos, transforman la retribución violenta en diversión y al asesinato en “solución”. Algunos papas ya nos han advertido sobre la cultura de la muerte, una cultura en la que la muerte se presenta como la solución a los problemas.

La violencia tristemente comienza en el útero, cuando los más inocentes, aquellos incapaces de defenderse, son atacados, mientras se propugnan los derechos a la “elección” y sobre el propio cuerpo.

El abrazo de la muerte, continúa impregnando la cultura a través de la anti-concepción, la actividad de pandillas, el recurso frecuente a la guerra y la pena de muerte, el narcotráfico y las drogas y toda una serie de flagelos que azotan a nuestra sociedad.

El siglo pasado fue quizás el más sangriento jamás conocido en este planeta: dos guerras mundiales, centenares de guerras y conflictos regionales, hambruna y genocidios. Paul Johnson, en su libro “Modern Times”, estima que más de 100 millones de personas murieron violentamente en los primeros 50 años del siglo XX. Satanás ama la violencia.

División

Satanás ama dividir. La palabra “diabólico” proviene de dos palabras griegas, dia y ballein, que significa “desgarrar“. Más literalmente, dia significa “a través” o “entre” y ballein significa “lanzar o arrojar“. “Arroja cosas entre nosotros” para dividirnos y distraernos. Así, vemos divididas a nuestras familias, la Iglesia y nuestros países. Estas divisiones ocurren en casi todas las facetas de nuestras vidas: raza, sexo, religión, política, economía. La misma Iglesia está rota, dividida en facciones. Nuestras familias están rotas. El divorcio cada vez encuentra menos restricciones y se ha desenfrenado. Los compromisos de cualquier tipo son rechazados y son tildados como “demasiado difíciles” o “incluso imposibles”.

Todo aquello que nos divide y produce discordia, está rodeado por el espíritu de lo diabólico.

Estas son por lo tanto las tres características de lo demoníaco o diabólico como fueran expuestas por el Cardenal Fulton Sheen en los años 70.  El primer paso para derrotar la agenda del enemigo es identificar y reconocer sus tácticas luego reprenderlas en el nombre de Jesús.

Fuentes

El artículo original fue publicado por el blog de la arquidiócesis de Washington y su autor es Monseñor Charles Pope
http://blog.adw.org/2017/07/three-characteristics-diabolic-widely-evident-today/
Traducido y adaptado por Proyecto Emaús.