La eutanasia se ha convertido ya en una forma común de morir en los Países Bajos, llegando a representar el 4,5 por ciento del total de las muertes, según lo ha revelado un estudio publicado por el The New England Journal of Medicine. Pero quizás lo más perturbador de los datos que se esconden detrás de esta cifra, es el hecho de que las solicitudes de personas que no tienen enfermedades terminales van en aumento.

En el estudio llevado a cabo en los Países Bajos entre 1990 y el 2015,  se solicitó a los médicos cada 5 años, el completar un cuestionario que tenía como finalidad el llevar a cabo una muestra estratificada a nivel nacional sobre pacientes recientemente fallecidos.

En 1990, sólo el 1,7% de todas las muertes fueron el resultado de la eutanasia. Para el año 2015, se determinó que el 4,5% del total de personas solicitó asistencia médica para morir.

El uso de numerosos métodos para acortar la vida de los pacientes a fin de aliviar el sufrimiento se ha convertido en una práctica común en los Países Bajos“, dijeron los autores en el informe.

La gran mayoría, (el 92 por ciento) tenía una enfermedad grave y el resto tenía problemas de salud relacionados con la vejez, demencia en etapas tempranas, problemas psiquiátricos o una combinación de ellos.  El 35% de los fallecidos superaba los 80 años.

Agnes Van der Heide, del Centro Médico de la Universidad Erasmus en Rotterdam, dijo que “pareciera que los pacientes están ahora más dispuestos a pedir la eutanasia y los médicos están más dispuestos a concederla“.

El informe concluye recalcando que que esta asistencia, se presta predominantemente a los pacientes con enfermedad grave, pero cada vez, son más los pacientes de edad avanzada y aquellos con  esperanza de vida de más de un mes quienes lo solicitan.