Las Cruzadas: Mitos y verdades

Que fueron las cruzadas?

Para responder apropiadamente esta pregunta, hay que tener en cuenta, que las Cruzadas, tuvieron muy diferentes formas, a lo largo de una significativa porción de la Historia Europea, entre 1095-1798.

Hubieron Cruzadas contra los Musulmanes (en Tierra Santa, en España, en los Balcanes y en Austria); contra tribus paganas en el Báltico, contra herejes (principalmente en el sur de Francia) e incluso contra los enemigos del Papa.

Dejando de lado todas estas diferencias, podemos decir, que hubieron cuatro ingredientes esenciales que daban a una expedición militar, el titulo de Cruzada:

1.-La aceptación de la Cruz
Sus participantes, tomaban un juramento público y eclesiástico, de unirse a la expedición militar y a sus objetivos. Como señal de su compromiso, zurcían una cruz roja sobre sus vestimentas. La cruz, solo podía ser removida, luego de haber cumplido exitosamente su peregrinación armada.

2.-Aprobación Papal
Una Cruzada tenia que ser convocada o endosada por el Papa.

3.-Privilegios
Un Cruzado recibía ciertos privilegios de parte de la Iglesia, específicamente, la protección de su propiedad y familia.
Aquellos quienes atacasen las propiedades de un Cruzado, eran sujetos de severas penalidades eclesiásticas, las que incluían la excomunión. Privilegios adicionales incluían el derecho de demandar y recibir hospitalidad por parte de la Iglesia durante le expedición, exoneración de intereses e impuestos  e inmunidad sobre el arresto.

4.-Indulgencias
A los Cruzados se les garantizaba indulgencia parcial o plenaria por completar su peregrinación armada.

Cuando la mayoría de las personas se refiere a las Cruzadas, el concepto imperante, es el de una prolongada confrontación militar, entre Caballeros Europeos y Musulmanes en Tierra Santa.
La verdad es que casa expedición llevada a cabo, se lanzaba por diferentes motivos, con años y hasta décadas de separación entre cada campaña. Los historiadores especializados en este tema, las han dividido de la siguiente manera:

Habiendo puesto el contexto, ahora podemos confrontar los cinco mitos más persistentes con respecto a las cruzadas.

Primera Cruzada

Fechas: 1096 –1102
Eventos Principales: La liberación de Antioquia (1098), Liberación de Jerusalén (1102)
Personajes: Godfrey de Bouillon, Raymond de Toulouse, Bohemond, Bishop Adhemar

Segunda Cruzada

Fechas: 1147-1149
Eventos Principales: El Asedio de Damasco (fracaso)
Personajes: Luis VII de Francia, Conrado III Santo Emperador Romano

Tercera Cruzada

Fechas: 1189-1192
Eventos Principales: La liberación de Acre (1191), Acuerdo que permitía el acceso de los cristianos a Jerusalén por 3 años.
Personajes: Saladino, Ricardo I de Inglaterra, Felipe II de Francia, Fedrico I Barbarroja

Cuarta Cruzada

Fechas: 1201-1205
Eventos Principales: El saqueo de Constantinopla (1204).
Personajes: Papa Inocencio III, Bonifacio de Montferrato, Alejo IV Ángelo, Enrico Dandolo

Quinta Cruzada

Fechas: 1218–1221
Eventos Principales: Invasión de Egipto.
Personajes: Cardenal Pelagio, Al-Kamil

Sexta Cruzada

Fechas: 1228–1229
Eventos Principales: La restauración de Jerusalén.
Personajes: Federico II Hohenstaufen

Séptima Cruzada

Fechas: 1248–1254
Eventos Principales: La invasión de Egipto.
Personajes: Rey San Luis IX de Francia. A esta Cruzada también se le conoce como “La primera Cruzada de San Luis”.

Octava Cruzada

Fechas: 1269–1272
Eventos Principales: La invasión de Tunicia.
Personajes: Rey San Luis IX de Francia. A esta Cruzada también se le conoce como “La segunda Cruzada de San Luis”.

Mito #1: Las Cruzadas eran guerras de agresión no provocada
Desde sus inicios, el Islam ha sido considerado como un movimiento violento e imperialista. Dentro del periodo de 100 años, posterior a la muerte de Mohammed, los ejércitos islámicos, se afanaron en la conquista de territorios cristianos en el Medio Oriente, Norte de África y España. La ciudad Santa de Jerusalén fue capturada en el año 638.
Los ejércitos islámicos lanzaron incursiones a través del Mediterráneo, e incluso atacaron Roma en el año 846. La vida de los Cristianos en los territorios conquistados, fue muy difícil, muchos eran forzados a convertirse debido a cierta forma de presión social (tanto cristianos como judíos, eran considerados en su escala social, apenas superiores a los esclavos), aún así, muchos otros decidían conservar su fe con el riesgo que esto suponía.

Aunque hubieron periodos de relativa paz entre Cristianos y Musulmanes, que incluía el transito sin complicaciones de peregrinos provenientes de Europa, la situación cambió drásticamente a principios del siglo XI, cuando el gobernante egipcio musulmán de Jerusalén, ordenó la destrucción de la Iglesia del Santo Sepulcro.

La iglesia fue reconstruida posteriormente, pero la llegada de los Turcos selyúcidas (musulmanes no árabes), quienes conquistaron Jerusalén de manos de los Musulmanes Egipcios a fines del siglo XI. En 1065, los selyúcidas iniciaron una campaña de persecución en contra de los Cristianos en peregrinación a la Tierra Santa. El momento culmen llegó cuando un grupo de 12,000 peregrinos (que incluía al obispo de Bamberg) fueron masacrados a sólo unos kilómetros de Jerusalén.
Así iniciaron la guerra contra el Imperio Bizantino Cristiano, obteniendo una decisiva victoria en la Batalla de Manzikert (1071). Este es el evento al que los historiadores se refieren como “el golpe que inició las Cruzadas”.

Luego de perder la batalla de Manzikert, el Emperador Bizantino, escribe al Papa una carta, solicitando ayuda. Fue por la masacre, la liberación de Jerusalén y otros territorios Cristianos, que el Papa Urbano II, convoca a la primera Cruzada durante el Concilio de Clermont, el 27 de Noviembre del año 1095.
Los cruzados comprendieron, que eran parte de una peregrinación armada por la recuperación de ancestrales territorios Cristianos. Las Cruzadas fueron guerras defensivas, que tenían como objetivo, la recuperación de propiedad Cristiana, y de ninguna manera, fueron actos de agresión no provocada.

Mito #2: Las Cruzadas fueron motivadas por la codicia y ambición europea de botines, saqueo y el establecimiento de colonias.
Eruditos han demostrado claramente en los últimos cuarenta años, la falacia de este mito moderno, que sin embargo, todavía persiste. El mito postula que el motivo de las cruzadas, tuvo su origen en el auge de la población europea de mediados del siglo XI, que vio el surgimiento de numerosos hijos que no podían heredar un pedazo de tierra de sus familias. Como resultado, la sociedad europea se hizo violenta y la Iglesia, canalizó esta violencia, dirigiendo la atención de estas hijos sin herencia, sobre Tierra Santa, en donde podían adquirir tierras y riqueza a través de la conquista violenta. En resumen, las cruzadas fueron empresas coloniales encaminadas a aumentar la riqueza europea. Esto suena lógico; sin embargo, los hechos no encajan en el mito.

Estudiosos modernos han demostrado, por medio de una muy meticulosa investigación, que fueron los primogénitos, no los segundos o terceros hijos, los que componían mayoritariamente los ejércitos cruzados. Como un historiador recalcó: “no fueron aquellos que tenían menos los que aceptaron la cruz, sino, aquellos quienes tenían más”.
La vasta mayoría de los Cruzados, dejó Tierra Santa y volvieron a sus hogares luego de haber cumplido sus juramentos, como cualquier otro peregrino.

De los 60,000 hombres que conformaron el ejercito de la Primera Cruzada, solo 300 caballeros y 2,000 hombres de infantería, permanecieron en Jerusalén, luego de su liberación.

Si los Cruzados hubiesen sido, “ladrones de territorio”, porque entonces, tantos caballeros viajaron casi 4,000 kilómetros, gastando 4 veces el monto de sus ingresos anuales y bajo riesgo de muerte?

Es verdaderamente difícil, para la mente moderna, el comprender la realidad de la sociedad europea de finales del siglo XI y principios del siglo XII. Era una sociedad arraigada en la fe católica. Los hombres dejaron la comodidad de sus hogares, para participar en una peregrinación armada debido a su amor por Cristo y la preocupación por la salvación de sus almas.

Registros dejados por estos primeros Cruzados, muestran que fueron motivados por la concesión de la indulgencia plenaria en reparación por sus pecados. Uno de estos Cruzados, Eudes de Borgoña, nos deja saber:

“…el viaje a Jerusalén como una penitencia por mis pecados … Como la misericordia divina me inspiró, debido a la enormidad de mis pecados, que debería ir al Sepulcro de Nuestro Salvador, con el fin de que esta ofrenda de mi devoción, sea más aceptable a la vista de Dios, Yo he decidido, no sin razón, que debería hacer el viaje con la paz de todos los hombres y más grandes servidores de Dios.”

De hecho, un cronista de la época comentó:

“el cruzado se impuso la tarea de recuperar la Jerusalén terrena, con el fin de disfrutar de la Jerusalén celestial.”

Aunque muchos de los cruzados fueron motivados por la piedad, por supuesto, no todos los participantes tenían tan santas y puras motivaciones, pues entre ellos, hubieron ademas quienes se embarcaron en las cruzadas, al igual que con cualquier empresa humana, más preocupados por los asuntos temporales que por asuntos espirituales.

“Un ejército Cruzado, era una curiosa mezcla de ricos y pobres, santos y pecadores, motivados todos por diferentes deseos, piadosos y egoístas …”

Reconocer esta realidad, no da crédito al mito moderno, más bien, se reconoce la naturaleza humana. El hecho es que la gran mayoría de los cruzados, eran guerreros piadosos que lucharon para liberar la tierra de Cristo del yugo de los musulmanes, y con el fin de lograr la paz.

Mito #3: Cuando Jerusalén fue capturado en 1099, los Cruzados mataron a sus habitantes, tantos fueron muertos que la sangre corría por la ciudad hasta los tobillos.
Después del 11 de Septiembre del 2001, el Ex presidente Bill Clinton, durante su exposición en la Universidad de Georgetown, presentó este mito como la razón por la cual, los musulmanes, detestan el mundo occidental.

A pesar de la obvia dificultad que supone la idea de “corrió la sangre hasta los tobillos”, este mito no tiene en cuenta, la dura realidad y reglas de guerra del siglo XI. La práctica estándar desde el momento en que una ciudad se negaba a la rendición, frente a un ejército agresor, era condenarla a sufrir, todas las consecuencias de un exitoso sitio; es por estas razones más que obvias, que muchas ciudades, preferían llegar a un acuerdo, antes del inicio del asedio.

Ambos ejércitos, Cristiano y Musulmán, siguieron esta “póliza”. Si la ciudad se rendía antes del inicio del asedio, a los habitantes, les seria permitido el permanecer en la ciudad y conservar sus posesiones. Los Cruzados, permitieron a los musulmanes, mantener y practicar su fe abiertamente después de su rendición.

En el caso de Jerusalén, la mayoría de los habitantes, prefirió huir ante las primeras noticias de la llegada del Ejercito Cristiano. Cuando los Cruzados penetraron las defensas de la ciudad, mataron a muchos de sus pobladores, incluidos no combatientes.

Mito #4: Las Cruzadas fueron además guerras contra los judíos y deberían ser consideradas como el primer holocausto.
Mientras los primeros Cruzados marchaban a través de Europa, en su periplo hacia Tierra Santa, vía Constantinopla, muchas pequeñas bandas de hombres armados, se les unían. Un líder estas bandas, Count Emich, marchó sobre el valle del Rin, haciendo blanco de las diversas comunidades judías que allí se asentaron.
Emich, postulaba la noción anti-semítica, de que era inútil para los Cruzados, marchar más de 4,000 kilómetros para combatir al Islam, cuando habían “enemigos de Cristo” justo en medio del camino.
Sus fuerzas combatieron en numerosos pueblos germanos, en busca de dinero, equivocadamente guiados por una falsa noción de santidad.
La Iglesia, no endorsa de manera alguna, ni las tácticas ni las acciones de Emich. Más aún, se sabe que muchos obispos, intentaron salvar a los judíos locales. Conocido es el caso del Obispo de Speyer, quien ordenó arrestar, enjuiciar y castigar a quienes atacasen a la población judía. El Obispo de Mainz, refugió a los judíos dentro de su palacio, desgraciadamente, Count Emich, irrumpió en el santuario, matándolos a todos.
También es importante destacar, que numerosas crónicas contemporáneas, condenan las acciones de Emich y a quienes pensaron de manera similar. La iglesia ha condenado activamente tales acciones.

Mito # 5: Las cruzadas son la fuente de la tensión moderna entre el Islam y Occidente
Aquellos quienes encuentran en las Cruzadas la razón del odio islámico por Occidente, parecen ignorar por completo que de hecho, en la mayor parte del mundo islámico, las Cruzadas pasaron al olvido hasta el siglo XX.

Curiosamente, desde la perspectiva islámica, las Cruzadas fueron un período histórico insignificante, que sólo duró 195 años (1096-1291); además, la primera historia árabe sobre las Cruzadas, no se escribió sino hasta 1899. La razón principal de esta falta de interés, deriva del hecho de que las cruzadas, fueron un fracaso en lo que concierne al logro de su objetivo principal: el de establecer la liberación permanente de la Tierra Santa.

Como ejemplos de la falta de importancia del Islam, en lo que al tema de las cruzadas se refiere, tenemos al Kaiser Wilhelm II (1888 -1918) y al musulmán, el general Saladino.

Saladino fue el gran liberador de Jerusalén, quien después de la decisiva victoria sobre el gran ejército cristiano en la batalla de Hattin, reconquistó la ciudad de manos cristianas en 1187. También luchó batallas contra el legendario Corazón de León, el rey Ricardo I, durante la tercera cruzada, como resultado, el nombre y la fama de Saladino fueron bien conocidos en Europa a lo largo de los siglos.

En 1899, el Kaiser Wilhelm, viajó a Damasco y si bien, no tenía deseos de visitar la tumba del general Saladino, cuando la encontró, se sorprendió por su estado ruinoso. La tumba del hombre que se había unido al Islam en el siglo 12 y re-conquistado la mayor parte de los estados Cruzados, había sido olvidada. El Kaiser depositó una corona con la inscripción, “Al héroe, el sultán Saladino” y luego pagó por la restauración de la tumba.

No fue sino hasta que el colonialismo generalizado en Europa, después de la desintegración del Imperio Turco Otomano a principios del siglo 20, que las cruzadas fueron empleadas como propaganda anti-imperialista, tanto en el mundo académico de Europa, como en el mundo musulmán. Esta propaganda, por desgracia, ha encontrado una amplia aceptación en el mundo musulmán y ha dado lugar, a un brutal malentendido histórico.

Un historiador ha observado cómo “generaciones de niños de las escuelas árabes, son enseñados, que las cruzadas, fueron un claro ejmplo del bien contra el mal. Cruzados rapaces y celosos, fueron barridos en un mundo musulmán pacífico y sofisticado, dejando carnicería y destrucción a su paso “.
Un triste ejemplo es el caso de Mehmet Ali Agca, el hombre que intentó asesinar al Papa Juan Pablo II, quien estaba enamorado de esta falsa historia como él mismo indicó: “he decidido matar al Papa Juan Pablo II, comandante supremo de las cruzadas.”
Hay muchas razones para la actual tensión entre el Islam y Occidente, pero las cruzadas no son una de ellas.

El Papa Benedicto XVI ha hecho hincapié en la necesidad de una “nueva evangelización” para volver a difundir la Fe a las zonas del mundo donde se ha perdido u olvidado. Parte de la nueva evangelización, está aprendiendo la historia auténtica de la Iglesia, y de la civilización occidental. No hay mayor ejemplo de un área en la que el aprendizaje auténtico es lo más importante, como en las Cruzadas.


Artículo Original
Traducción: Proyecto Emaús

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