cova-300x215Al aproximarse la hora (el mediodía) Lucía se dirigió a Cova de Iría con Jacinta y Francisco entre numerosas personas (30.000).
A duras penas podían abrirse paso en medio de toda esa multitud.
Los caminos estaban apiñados de gente; todos querían verlos y hablar con ellos.

Mucha gente del pueblo se hizo presente para pedir a los pastorcitos que presentaran sus peticiones y necesidades a Nuestra Señora. Otros, no pudiendo llegar hasta los pequeñitos, clamaban a gritos desde lejos:

-¡Pidan que me cure a mi hijo inválido!….a mi hijo ciego…a mi hija muda….que me traiga a mi esposo que esta en la guerra…que me convierta a un pecador…que estoy tuberculoso…etc.
Allí aparecían todas las miserias de la pobre humanidad y algunos gritaban subidos a los arboles.

Por fin llegaron los pastorcitos a Cova de Iría, y al alcanzar la encina comenzaron a decir el rosario con la gente. Un poco mas tarde se pudo apreciar el reflejo de luz y acto seguido, sobre la encina, a nuestra Señora, que dijo:

-“Continuad rezando el rosario para alcanzar el fin de la guerra. En Octubre vendrá también nuestro Señor, Nuestra Señora de los Dolores y del Carmen, San José con el Niño Jesús para bendecir al mundo. Dios está contento con vuestros sacrificios, pero no quiero que durmáis con la cuerda puesta, llevadla durante el día.”

La cuerda, la llevaban atada y apretada a la cintura. Era una de las mas dolorosas mortificaciones que ofrecían por la conversión de los pecadores. Tampoco comían meriendas, dejaban de tomar agua. Pero mayores eran los sacrificios que exigía la misión que la Virgen les encomendó: las vejaciones, curiosidad, molestias de la gente, interminables visitas, preguntas, persecución, ridículo, prisión, etc.

Esto sucedió el 13 de Septiembre 1917. Nuestra Señora les dice nuevamente a los niños que sigan rezando el Rosario para que finalice la guerra y les expresa:

“En octubre haré un milagro para que todos crean, Curaré a algunos enfermos, pero no a todos.”