papiroEn un pedazo de papiro que data del año 250, se ha podido encontrar registro de la devoción más antigua dedicada a la virgen María. Se trata del himno Sub tuum praesidium (Bajo tu amparo). El himno (convertido además en oración, tal y como sucedió con el Salve Regina) es empleado hoy en día tanto por la Iglesia Católica como Ortodoxa. Es tradición de muchos el recitarlo al final del rezo del Santo Rosario.

En 1917, la librería John Rylands de Manchester, logró hacerse de un lote de papiros de origen egipcio (aunque se desconoce la zona exacta de su descubrimiento). Dentro de este lote, había un fragmento de 18×9.4 cm. que contenía una oración en Griego (se muestra versión en Latín):

Sub tuum praesidium
confugimus,
Sancta Dei Genitrix.
Nostras deprecationes ne despicias
in necessitatibus nostris,
sed a periculis cunctis
libera nos semper,
Virgo gloriosa et benedicta.

Bajo tu amparo nos
acogemos,
Santa Madre de Dios;
no deseches las súplicas
que te dirigimos en nuestras necesidades,
antes bien, líbranos de todo peligro,
¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita!

En el año 1938 se hizo público un catálogo llamado “Catálogo de papiros en griego y latín de la librería John Rylands Library (Universidad de Manchester)”. El papiro que contenía el Sub tuum praesidium era parte del mismo y fue datado de manera errónea por el experto C.H. Roberts como perteneciente al año 450.
Es importante destacar, que en este papiro se hace uso del término Theotoke (de Theotokos «Madre de Dios») título que sería aceptado de manera formal y solemne por el Concilio de Éfeso (año 431) como adecuado para la Santísima Virgen María.
Gracias a este detalle, el experto en papiros Edgar Lobel, descubre que la palabra «Theotokos« ya era empleada en Alejandría antes del año 250.

Por otra parte, el término puede ser encontrado durante el siglo III, precisamente en la obra de la escuela de Alejandría. De acuerdo con el testimonio del historiador eclesiástico Sócrates (Hist Eccl VII, 32 -.. PG 67, 812 B), Orígenes de Alejandría lo habría utilizado en su comentario – lamentablemente perdido – en la Epístola a los Romanos. Su discípulo, el obispo Dionisio de Alejandría, también utiliza el término de «Madre de Dios» alrededor del año 250, en una epístola a Pablo de Samosata. Es interesante notar que el término no se quedó un simple concepto teológico, teniendo en cuenta que recibió una dimensión litúrgica en Egipto durante el mismo período. Sin embargo, es difícil determinar si es el discurso teológico que influyó en la oración litúrgica, o viceversa.