El Padre Byles, era un sacerdote Inglés de 42 años de edad, quien viajaba a bordo del Titanic, camino a Nueva York para oficiar la Misa de boda de su hermano William. El padre se encontraba recitando su breviario en la cubierta superior justo cuando el Titanic chocó contra el iceberg la noche del domingo 14 de abril de 1912.

Según testigos, ya que el barco se hundía, el padre ayudaba a las mujeres y los niños a colocarse el chaleco de flotación para luego ayudarlos a abordar los botes salvavidas. Luego, oyó confesiones, dio la absolución, y lideró a los pasajeros en el rezo del Santo Rosario.

Agnes McCoy, una de los sobrevivientes, cuenta en una entrevista hecha por el diario New York Telegram el día 22 de abril de 1912, que en los momentos previos al hundimiento del Titanic, el padre Byles estaba en la cubierta, rodeado tanto por los católicos, como por los protestantes y Judíos, todos de rodillas dispuestos a su alrededor.

El Padre220px-thomas_byles ofreció el rezo del Santo Rosario por el eterno descanso de las almas de aquellos a punto de perecer. Según se supo por medio de su amigo el padre Patrick McKenna, el padre Byles, rechazó dos veces, el ofrecimiento de ser subido a uno de los últimos botes salvavidas que estaban siendo descolgados. El padre sostenía que era necesario que permanecer mientras hubiesen almas que lo necesitaran.

Permaneció abordo del Titanic, acompañando a todos aquellos que no pudieron encontrar un lugar en los botes salvavidas. Así cuando la nave se hundió, se llevó a todos mientras rezaban el último Rosario del Titanic.