La historia de La Medalla Milagrosa

images-1Esta es quizás una de las devociones y advocaciones Marianas más populares entre los católicos (e incluso no católicos) del mundo entero.
Seguramente alguna vez nos habremos topado con alguien vistiéndola; quizás algún familiar, algún amigo o alguna persona desconocida en la calle.
Pero esta peculiar medalla, que nos muestra en el anverso la imagen de la Virgen María y en el reverso, el símbolo Mariano, la cruz y los 2 corazones; tiene un origen también bastante particular, mismo que marca incluso, un hito en la historia de las mariofanías modernas.

Santa Catalina Labouré

Santa Catalina Labouré fue una religiosa que perteneció a la orden de Las Hijas de la Caridad, congregación que fuese fundada por San Vicente de Paúl, dedicada al cuidado corporal y espiritual tanto de pobres como enfermos.
Nació en Fain-lès-Moutiers, Francia en el año 1806. Formó parte de una familia modesta y numerosa (10 hijos) dedicada al trabajo de campo y granja, misma que perdería a su madre, Louise Gontard a edad muy temprana.
En 1815 fue puesta bajo el cuidado de su tía y en 1818 vuelve a su casa y a la vida de campo para encargarse del cuidado de vacas, cerdos y 800 palomas.
Dos años más tarde, Catalina descubre el llamado al servicio de Dios, pero su padre que quería verla casada y con decendencia, se niega rotundamente a dejarla partir rumbo al convento de las Hermanas de la Caridad. Para terminar con las aspiraciones de su hija, decide enviarla a París, a trabajar en una cantina propiedad de uno de sus hermanos.
Paradójicamente, es allí en donde motivada por las miserias y penurias de los parroquianos de aquel negocio que Catalina reafirma su vocación.
Catalina logra finalmente su objetivo de ingresar en el convento de la mencionada congregación el 21 de abril de 1830.

Comienzan las visiones

Es en la noche del 18 de Julio de 1830 y a tan sólo unos meses de haberse unido a la orden de las Hermanas de la Caridad, que Catalina mientras dormia, escucha la voz de un pequeño niño que le decía:

“Hermana, todo el mundo duerme, venga a la capilla, la Santísima Virgen la espera…”

Catalina tenia miedo de ser descubierta por las demás novicias y el recelo era perceptible en su rostro. Para disiparlo, el pequeño añadió:

“No temas; son las 11;30 p.m.; todas duermen muy bien. Ven yo te aguardo…”

De inmediato, Catalina se pone de pie y siguiendo al niño se dirige a la capilla. Cuenta Catalina que el pequeño caminaba con ella y a su lado izquierdo, encendiendo todas las luces por donde pasaban:

El cuerpo del niño irradiaba vivos resplandores y a su paso todo quedaba iluminado…

Al llegar a la capilla, la puerta estaba cerrada, pero el pequeño la abre con un simple toque de su dedo.

Añade Catalina:

“Mi sorpresa fue mas completa cuando, al entrar a la capilla, vi encendidas todas las velas y los cirios, lo que me recordaba la Misa de media noche”.

Ya dentro de la capilla, el niño la llevó al presbiterio, junto al sillón destinado al P. Director, donde solía predicar a las Hijas de la Caridad, y allí se puso de rodillas, y el niño permaneció de pie todo el tiempo al lado derecho.

La espera le hacia muy larga, ya que con ansia deseaba ver a la Virgen. Miraba ella con cierta inquietud hacia la tribuna derecha, por si las hermanas de vela, que solían detenerse para hacer un acto de adoración, la descubrían.

Por fin llego la hora y el pequeño le dice:

“Ved aquí a la Virgen, vedla aquí”

Es entonces que Sor Catalina oye un ruido, un rumor, como el del roce de un traje de seda que tenía como origen uno de los lados de la tribuna, junto al cuadro de San José. Allí ve a una señora de extrema belleza que atravesaba majestuosamente el presbítero:

“fue a sentarse en un sillón sobre las gradas del altar mayor, al lado del Evangelio”.

Sor Catalina en el fondo de su corazón dudaba si verdaderamente estaba o no en presencia de la Reina de los Cielos, pero el niño le dijo:

“Mira a la Virgen”.

Le era casi imposible describir lo que experimentaba en aquel instante, lo que paso dentro de ella, y le parecía que no veía a la Santísima Virgen.

Entonces el niño le habló, no como niño, sino como el hombre más enérgico y palabras muy fuertes:

“¿Por ventura no puede la Reina de los Cielos aparecerse a una pobre criatura mortal en la forma que mas le agrade?…”

Sor Catalina nos cuenta:

Entonces, mirando a la Virgen, me puse en un instante a su lado, me arrodille en el presbiterio, con las manos apoyadas en las rodillas de la Santísima Virgen. Allí pasé los momentos más dulces de mi vida; me sería imposible decir lo que sentí.Ella me dijo cómo debía portarme con mi director, la manera de comportarme en las penas y acudir (mostrándome con la mano izquierda) a arrojarme al pie del altar y desahogar allí mi corazón, pues allí recibiría todos los consuelos de que tuviera necesidad. Entonces le pregunté que significaban las cosa que yo había visto, y ella me lo explicó todo.”

Entonces, la Virgen se dirigió a Catalina:

mariaest-187x300Dios quiere confiarte una misión; te costara trabajo, pero lo vencerás pensando que lo haces para la gloria de Dios. Tu conocerás cuan bueno es Dios. Tendrás que sufrir hasta que los digas a tu director. No te faltaran contradicciones; mas te asistirá la gracia; no temas. Háblale a tu director con confianza y sencillez; ten confianza no temas. Veras ciertas cosas; díselas. Recibirás inspiraciones en la oración.Los tiempos son muy calamitosos. Han de llover desgracias sobre Francia. El trono será derribado. El mundo entero se verá afligido por calamidades de todas clases (al decir esto la Virgen estaba muy triste). Venid a los pies de este altar, donde se prodigaran gracias a todos los que las pidan con fervor; a todos, grandes y pequeños, ricos y pobres.

Deseo derramar gracias sobre tu comunidad; lo deseo ardientemente. Me causa dolor el que haya grandes abusos en la observancia, el que no se cumplan las reglas, el que haya tanta relajación en ambas comunidades a pesar de que hay almas grandes en ellas. Díselo al que esta encargado de ti, aunque no sea el superior. Pronto será puesto al frente de la comunidad. El deberá hacer cuanto pueda para restablecer el vigor de la regla. Cuando esto suceda otra comunidad se unirá a las de ustedes.

Vendrá un momento en que el peligro será grande; se creerá todo perdido; entonces yo estaré contigo, ten confianza. Reconocerás mi visita y la protección de Dios y de San Vicente sobre las dos comunidades..

Mas no será lo mismo en otras comunidades, en ellas habrá víctimas..(lagrimas en los ojos). El clero de París tendrá muchas víctimas..Morirá el señor Arzobispo.

Hija mía, será despreciada la cruz, y el Corazón de mi Hijo será otra vez traspasado; correrá la sangra por las calles ( la Virgen no podía hablar del dolor, las palabras se anudaban en su garganta; semblante pálido). El mundo entero se entristecerá.

Todas estas profecías su cumplieron a su debido tiempo tal y como lo había anunciado la Santísima Virgen.

La segunda aparición

El 27 de Noviembre de 1830, la Virgen María se aparece por segunda vez. Aquel sábado era víspera de Adviento. Sor Catalina se encontraba en la capilla meditando cuando de pronto, escuchó el mismo roce del traje que le hizo recordar la aparición anterior.

Aparece la Virgen Santísima, vestida de blanco con mangas largas y túnica cerrada hasta el cuello. Cubría su cabeza un velo blanco que sin ocultar su figura caía por ambos lados hasta los pies. Cuando quiso describir su rostro solo acertó a decir que era la Virgen María en su mayor belleza.

Sus pies posaban sobre un globo blanco, del que únicamente se veía la parte superior, y aplastaban una serpiente verde con pintas amarillas. Sus manos elevadas a la altura del corazón sostenían otro globo pequeño de oro, coronado por una pequeña cruz.

La Santísima Virgen mantenía una actitud suplicante, como ofreciendo el globo. A veces miraba al cielo y a veces a la tierra. De pronto sus dedos se llenaron de anillos adornados con piedras preciosas que brillaban y derramaban su luz en todas direcciones, circundándola en este momento de tal claridad, que no era posible verla.

Tenia tres anillos en cada dedo; el más grueso junto a la mano; uno de tamaño mediano en el medio, y no mas pequeño, en la extremidad. De las piedras preciosas de los anillos salían los rayos, que se alargaban hacia abajo; llenaban toda la parte baja.

Mientras Sor Catalina contemplaba a la Virgen, ella la miró y dijo a su corazón:

Este globo que ves (a los pies de la Virgen) representa al mundo entero, especialmente Francia y a cada alma en particular. Estos rayos simbolizan las gracias que yo derramo sobre los que las piden. Las perlas que no emiten rayos son las gracias de las almas que no piden.

Con estas palabras La Virgen se da a conocer como la mediadora de las gracias que nos vienen de Jesucristo.

El globo de oro (la riqueza de gracias) se desvaneció de entre las manos de la Virgen. Sus brazos se extendieron abiertos, mientras los rayos de luz seguían cayendo sobre el globo blanco de sus pies.

La Medalla Milagrosa

En este momento se apareció una forma ovalada en torno a la Virgen y en el borde interior apareció escrita la siguiente invocación: “María sin pecado concebida, ruega por nosotros, que acudimos a ti

Estas palabras formaban un semicírculo que comenzaba a la altura de la mano derecha, pasaba por encima de la cabeza de la Santísima Virgen, terminando a la altura de la mano izquierda .

Oyó de nuevo la voz en su interior:

“Haz que se acuñe una medalla según este modelo. Todos cuantos la lleven puesta recibirán grandes gracias. Las gracias serán mas abundantes para los que la lleven con confianza”.

La aparición, entonces, dio media vuelta y quedo formado en el mismo lugar el reverso de la medalla.

En el aparecía una M, sobre la cual había una cruz descansando sobre una barra, la cual atravesaba la letra hasta un tercio de su altura, y debajo los corazones de Jesús y de María, de los cuales el primero estaba circundado de una corona de espinas, y el segundo traspasado por una espada. En torno había doce estrellas.

La misma aparición se repitió, con las mismas circunstancias, hacia el fin de diciembre de 1830 y a principios de enero de 1831. La Virgen dijo a Catalina:

“En adelante, ya no me veras, hija mía; pero oirás mi voz en la oración”.

Un día que Sor Catalina estaba inquieta por no saber que inscripción poner en el reverso de la medalla, durante la oración, la Virgen le dijo:

“La M y los dos corazones son bastante elocuentes”.

Los símbolos de la Medalla Milagrosa

En el Anverso o frente:

anverso-María aplastando la cabeza de la serpiente que esta sobre el mundo. Ella, la Inmaculada, tiene todo poder en virtud de su gracia para triunfar sobre Satanás.

-El color de su vestuario y las doce estrellas sobre su cabeza: la mujer del Apocalipsis, vestida del sol.

-Sus manos extendidas, transmitiendo rayos de gracia, señal de su misión de madre y mediadora de las gracias que derrama sobre el mundo y a quienes pidan.

-Jaculatoria: dogma de la Inmaculada Concepción (antes de la definición dogmática de 1854). Misión de intercesión, confiar y recurrir a la Madre.

-El globo bajo sus pies: Reina del cielos y tierra.

-El globo en sus manos: el mundo ofrecido a Jesús por sus manos.

En el reverso o parte posterior:
reverso-La cruz: el misterio de redención- precio que pagó Cristo. obediencia, sacrificio, entrega.

-La M: símbolo de María y de su maternidad espiritual.

-La barra: es una letra del alfabeto griego, “yota” o I, que es monograma del nombre, Jesús.

Agrupados ellos: La Madre de Jesucristo Crucificado, el Salvador.

-Las doce estrellas: signo de la Iglesia que Cristo funda sobre los apóstoles y que nace en el Calvario de su corazón traspasado.

-Los dos corazones: la corredención. Unidad indisoluble. Futura devoción a los dos y su reinado.

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