La devoción al Inmaculado Corazón, exalta por entero a la persona de María, pero muy especialmente, exalta su amor maternal, simbólicamente representado por su Corazón.
El Corazón de María la representa como Madre de Dios y representa su amor por Dios y los hombres. San Juan Eudes, quien divulgase esta devoción junto con la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, encuentra en el Evangelio de Lucas, dos referencias al Inmaculado Corazón.

En su narración de cómo los pastores fueron avisados por los ángeles sobre el nacimiento de nuestro Salvador y de cómo estos se dirigieron a adorar al Divino Niño, San Lucas concluye: “María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su Corazón” (Lucas 2:19). Después, cuando el Niño Jesús fue perdido y hallado en el templo: “Y su Madre conservó todas estas cosas en su corazón.” (Lucas 2:51).

Fue por amor a al Inmaculado Corazón de Su Madre, que el pequeño Jesús se le apareció a la hermana Lucía el 10 de Diciembre de 1925. Aquel día, Lucía tuvo una visión, la que ella misma narró con toda humildad en tercera persona:

El 10 de Diciembre de 1925, la Bendita Madre se le apareció a la hermana Lucía, y a su lado, suspendido en una nube luminosa, un pequeño Niño, sobre cuyo hombro, la Bendita Madre apoyaba su mano, y al mismo tiempo pero en la otra mano, un corazón rodeado de espinas.

El pequeño Niño habló:

“Ten piedad del Corazón de tu Santísima Madre, cubierto de espinas por culpa de los hombres ingratos que lo atraviesan cada vez que no hacen un acto de reparación para quitárselas.”

Entonces la Virgen María dijo:

“Mira Hija mía, mi corazón rodeado de espinas, que los hombres ingratos en cada momento le clavan con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, haz algo por consolarme, y dí que a todos aquellos que durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la sagrada comunión, recen cinco decenas del rosario y me hagan quince minutos de compañía meditando sobre los quince misterios del rosario con el fin de desagraviarme, yo prometo asistirles en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación de sus almas”.

La Devoción de los primeros Sábados

Por lo tanto, la petición de la Santísima Virgen María, es que cada primer Sábado de mes, durante 5 meses, uno se confiese y reciba la Santa Comunión, rece 5 décadas del Santo Rosario y medite durante 15 minutos sus misterios; todo esto con el propósito de desagravio y reparación al Inmaculado Corazón de María.

Y he aquí la maravillosa promesa de la Madre de Dios y Madre nuestra: Como recompensa a quienes practiquen esta devoción, Nuestra Señora les promete su especial asistencia en la hora de la muerte, concediendo las gracias necesarias para su salvación.

La Misericordia de Jesús se manifiesta

Durante otra aparición del Niño Jesús, el 15 de Febrero de 1926, la hermana Lucía preguntó, que si encontrando uno difícil ir a confesarse el mismo día Sábado, era posible hacerlo cualquier otro día. Jesús respondió:
-“Sí, puede hacerse cualquier otro día con tal que cuando Me reciban, estén en estado de gracia y tengan la intención de hacer reparación al Inmaculado Corazón de María.”
-“Mi Jesús.¿ Y que hay de aquellos que olviden formular tal intención?”.
-”Pueden hacerlo en la siguiente confesión, tomando ventaja de la primera ocasión que tengan para ir a confesión”.

¿Por qué Cinco Sábados?

En Mayo de 1930, mientras estaba en oración, la hermana Lucía se sintió de pronto íntimamente poseída por la divina Presencia y esto le fue revelado:

“Hija mía, la razón es muy simple. Hay cinco tipos de ofensas contra el Inmaculado Corazón de María:

  • Blasfemias contra su Inmaculada Concepción;
  • contra su Virginidad;
  • contra su maternidad divina, rechazándola al mismo tiempo como Madre de los hombres;
  • aquellos que públicamente intentan instilar indiferencia, desdén e incluso odio en el corazón de los niños en contra la Inmaculada Madre;
  • y aquellos que la insultan directamente en sus agradas Imágenes

Después de mucha insistencia de la hermana Lucía, por medio de su Superior y confesor, el 13 de Septiembre de 1939, el obispo de Leiria hizo pública la solicitud de la Santísima Virgen María, sobre la Comunión Reparadora de los Cinco Primeros Sábados de Mes.
Y así, la clave del mensaje de Fátima, la devoción al Inmaculado Corazón de María, fue dada a conocer alrededor del mundo.