La devoción a los Corazones de Jesús y María cuando no es posible confesarse ni comulgar

Hoy en día, vivimos en un mundo en donde es cada vez más difícil, encontrar una iglesia, con el confesionario abierto, con el párroco administrando el Sacramento de la Reconciliación. Sí, cada vez es más difícil, sobre todo en el viejo mundo, en donde las iglesias cierran por centenares año tras año y las vocaciones sacerdotales han disminuido a números otrora inimaginables.

Siendo así, cómo es posible entonces llevar a cabo ininterrumpidamente, las piadosas devociones de desagravio de los 9 primeros Viernes y los 5 primeros Sábados de cada mes?

Aquí una sugerencia o solución, cuyo propósito, es el de ayudar a aquellos quienes de otra forma, no podrían llevar a cabo estos ejercicios de desagravio. No tienen por objetivo -de ninguna manera-, el de substituir al “método” tradicional, sólo representa un recurso al que podemos “echar mano”, cuando por diversas razones y situaciones (enfermedad, el no disponer de una iglesia razonablemente cerca, falta de transporte, etc.) no es posible ejercitarlo de manera normal. Este forma de “emergencia” -si podemos así llamarla-, hace uso de Sacramentales católicos, ampliamente difundidos.

cruz

La confesión

confesionCuando la confesión no es posible, siempre puede emplearse el Confiteor, oración Sacramental que perdona los pecados veniales de quienes lo rezan con verdadero dolor por sus pecados, pero que NO reemplaza a la confesión. Esta oración se empleaba antiguamente antes del rezo del Santo Rosario.

Se sugiere además, que quien se hallare en pecado mortal, haga un acto de contrición lo más perfecto posible (con sincero arrepentimiento y repulsa de las ofensas cometidas) , con la intención de confesarse en cuanto pueda.

Después del Bautismo no es posible obtener el perdón de los pecados mortales sin la Confesión, aunque es posible anticipar el perdón con la contrición perfecta acompañada del propósito de confesarse. Es necesario hacer un cuidadoso examen de conciencia, tener dolor por los pecados cometidos y el firme propósito de no cometerlos más (contrición o atrición).

Confiteor

Yo, pecador me confieso a Dios todopoderoso
a la bienaventurada siempre Virgen María,
al bienaventurado san Miguel Arcángel,
al bienaventurado san Juan Bautista,
a los santos Apóstoles Pedro y Pablo,
a todos los santos, y a vosotros, hermanos,
que pequé gravemente de pensamiento, palabra y obra;
por mi culpa, por mi culpa, por mi gravísima culpa.
Por eso, ruego a Santa María siempre Virgen,
al bienaventurado san Miguel Arcángel,
al bienaventurado san Juan Bautista,
a los santos Apóstoles Pedro y Pablo,
a todos los santos, y a vosotros, hermanos,
que roguéis por mí a Dios nuestro Señor. Amén.

Acto de contrición

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

La comunión

comunionSe presenta a continuación, la fórmula de San Alfonso María de Ligorio para la Comunión Espiritual, misma que consiste en desear con fe y con amor, el recibir a Nuestro Señor en el Sacramento de la Eucaristía.

Se diferencia de la Comunión Sacramental en que en esta última se recibe la Hostia consagrada, es decir, el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo. En cambio, la Comunión Espiritual es un acto de deseo de recibir la Sagrada Eucaristía.

Algunas observaciones

Los que están en pecado mortal deben hacer un acto previo de contrición, si quieren recibir el fruto de la Comunión Espiritual. De lo contrario, para nada les aprovecharía, y sería hasta una irreverencia, aunque no un sacrilegio.

“Una Comunión espiritual actúa en el alma como un soplo de viento en una brasa que está a punto de extinguirse.  Cada vez que sientas que tu amor por Dios se está enfriando, rápidamente haz una Comunión espiritual”.

Santo Cura de Ars

Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estáis realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Os amo sobre todas las cosas y deseo recibiros en mi alma. Pero como ahora no puedo recibiros sacramentado, venid a lo menos espiritualmente a mi corazón.

(Pausa en silencio para adoración)

Como si ya os hubiese recibido, os abrazo y me uno todo a Vos. No permitáis, Señor, que jamás me separe de Vos. Amén.

Habiendo confesado y comulgado (confesión y comunión son ambos requerimientos, tanto para los 9 primeros Viernes como para los 5 primeros Sábados de cada mes), podemos proceder a la práctica de cada devoción.

 

Devoción de los 9 primeros Viernes a Jesús

Devoción de los 5 primeros Sábados a María

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