La Corona Franciscana de las 7 alegrías de María

La corona franciscana de los 7 Gozos de la Virgen María, también conocida como corona franciscana de las 7 alegrías de María, es una hermosa tradición iniciada dentro de esta orden religiosa y cuyos orígenes datan del siglo XV.
Esta corona a diferencia de las coronas del Santo Rosario, está compuesta por 7 decenas, distribuidas en 7 diferentes misterios, en los que se contemplan los momentos más alegres de María Santísima.
En total son 72 Avemarías las que conforman el rezo de esta corona, una por cada año -que según la tradición católica- vivió nuestra Madre en este mundo terrenal antes de ser asunta en cuerpo y alma al cielo por su hijo y nuestro Señor Jesucristo.


El Rezo de la Corona Franciscana de los 7 Gozos de la Virgen María

-Comenzar la corona haciendo la señal de la cruz-

(V) Abre Tú, Señor, mis labios.
(R) Y mi boca cantará tus alabanzas.

(V) Ven, oh Dios, e mi ayuda.
(R) Apresúrate Señor, a socorrerme.

(V) Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
(R) Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén.

Oración
Bendigamos todos al Señor, y alegrémonos al recordar hoy a la Virgen María, que, elegida entre los pobres y los humildes para ser la Madre de Dios, ha merecido participar de la victoria de su Hijo. Y recordemos con alegría y devoción los Misterios de Las Siete Alegrías que la Virgen María tuvo con su Amantísimo hijo:

Primera Alegría: La Anunciación a la Santísima Virgen.

anunciacion

{Lucas 1:26-38}
Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.» María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, = porque ninguna cosa es imposible para Dios.» = Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

Padre Nuestro:
Avemaría:
Gloria:
Oración de Fátima:


Segunda Alegría: La Visitación de María a su prima Isabel.

21

{Lucas 1:39-45}
En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!»

Padre Nuestro:
Avemaría:
Gloria:
Oración de Fátima:


Tercera Alegría: El Nacimiento de Nuestro Señor Jesús.

31

{Lucas 2:1–12}
Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Cirino. Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento. Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el Ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor. El ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»

Padre Nuestro:
Avemaría:
Gloria:
Oración de Fátima:


Cuarta Alegría: La Adoración de los Reyes Magos / Epifanía.

41

{Mateo 2:1-2, y 9 -11}
Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.»

Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra.

Padre Nuestro:
Avemaría:
Gloria:
Oración de Fátima:


Quinta Alegría: La Presentación de Jesús en el Templo.

5

{Lucas 2:22-23; 25-32}
Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: = Todo varón primogénito será consagrado al Señor = y para ofrecer en sacrificio = un par de tórtolas o dos pichones =, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor. Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.» Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él.

Padre Nuestro:
Avemaría:
Gloria:
Oración de Fátima:


Sexta Alegría: La Resurrección de Nuestro Señor Jesús.

6

{Marcos 16:1-7}
Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron aromas para ir a embalsamarle. Y muy de madrugada, el primer día de la semana, a la salida del sol, van al sepulcro. Se decían unas otras: «¿Quién nos retirará la piedra de la puerta del sepulcro?» Y levantando los ojos ven que la piedra estaba ya retirada; y eso que era muy grande. Y entrando en el sepulcro vieron a un joven sentado en el lado derecho, vestido con una túnica blanca, y se asustaron. Pero él les dice: «No os asustéis. Buscáis a Jesús de Nazaret, el Crucificado; ha resucitado, no está aquí. Ved el lugar donde le pusieron. Pero id a decir a sus discípulos y a Pedro que irá delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo.»

{Lucas 24:36-41}
Estaban hablando de estas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros.» Sobresaltados y asustados, creían ver un espíritu. Pero él les dijo: «¿Por qué os turbáis, y por qué se suscitan dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme y ved que un espíritu no tiene carne y huesos como véis que yo tengo.» Y, diciendo esto, los mostró las manos y los pies. Como ellos no acabasen de creerlo a causa de la alegría y estuviesen asombrados, les dijo: «¿Tenéis aquí algo de comer?»

{Juan 20:19-22}
Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros.» Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.» Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»

Padre Nuestro:
Avemaría:
Gloria:
Oración de Fátima:


Séptima Alegría: La Asunción y Coronación de la Virgen Santísima.

7

{Lucas 1:46-55}
Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu = se alegra en Dios mi salvador = porque = ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, = por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, = Santo es su nombre = = y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. = Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón. = Derribó a los potentados = de sus tronos = y exaltó a los humildes. = = A los hambrientos colmó de bienes = y despidió a los ricos sin nada. = Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia = – como había anunciado a nuestros padres – en favor de Abraham y de su linaje por los siglos.»

{Salmo 45(44):10-14}
Escucha, hija, mira y pon atento oído, olvida tu pueblo y la casa de tu padre, y el rey se prendará de tu belleza. El es tu Señor, ¡póstrate ante él! La hija de Tiro con presentes, y los más ricos pueblos recrearán tu semblante. Toda espléndida, la hija del rey, va adentro, con vestidos en oro recamados; con sus brocados el llevada ante el rey. Vírgenes tras ella, compañeras suyas, donde él son introducidas;

{Apoc.12:1;5-6}
Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; está encinta, y grita con los dolores del parto y con el tormento de dar a luz. Y apareció otra señal en el cielo: un gran Dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas. Su cola arrastra la tercera parte de = las estrellas del cielo y las precipitó sobre la tierra. = El Dragón se detuvo delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su Hijo en cuanto lo diera a luz. La mujer = dio a luz un = Hijo = varón, = el que ha de = regir a todas las naciones con cetro de hierro; = y su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono. Y la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios para ser allí alimentada 1.260 días.

Padre Nuestro:
Avemaría:
Gloria:
Oración de Fátima:


Corolario

(V) Dios te salve María, Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad, Virgen Purísima y Castísima concebida sin culpa original, en tus manos encomendamos nuestra alma y nuestro ser; y en honor a los años que, según la tradición estuviste en esta tierra, recibe nuestra oración:
Avemaría:

(V) Por la persona e intenciones del Sumo Pontífice y de nuestros obispos, por las benditas almas del Santo Purgatorio, por las necesidades de nuestra Madre la Santa Iglesia y por cada una de nuestras necesidades espirituales y materiales:
Padre Nuestro:

Salve, Señora, santa Reina, santa Madre de Dios, María, Virgen hecha Iglesia, y elegida por el santísimo Padre del cielo, consagrada por Él con su santísimo Hijo amado y con el Espíritu Santo Paráclito; que tuvo y tiene toda la plenitud de la gracia y todo bien:

¡Salve, palacio de Dios!
¡Salve, tabernáculo de Dios!
¡Salve, casa de Dios!
¡Salve, vestidura de Dios!
¡Salve, sierva de Dios!
¡Salve, Madre de Dios!


Salve

Dios te salve Reina y Madre,
Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra;
Dios te salve.
A ti clamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
¡Ea pues!, Señora y abogada nuestra:
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro, muéstranos a Jesús:
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!.
Ruega por nosotros Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias
y promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

(V) Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
(R) Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.


Oremos

Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a alcanzar los gozos eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Permanezca en nosotros la paz de Cristo, cuya venida esperó con gozo la Virgen, llena de gracia, por su nacimiento colmó de alegría el corazón de su Madre, y con su resurrección llenó de júbilo a la Reina del cielo; y que él nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

Santa Virgen María, no ha nacido en el mundo entre las mujeres ninguna semejante a ti; hija y esclava del altísimo Rey sumo y Padre celestial, Madre de nuestro santísimo Señor Jesucristo, Esposa del Espíritu Santo. Ruega por nosotros ante tu santísimo Hijo amado, Señor y maestro nuestro.
Amén.

Acabar haciendo la señal de la cruz.

opn2